"Roña" Castro, campeón mundial con la fuerza de la gente

Hace 26 años, el argentino derrotaba a Reggie Johnson en Villa Luján. Video.

28 Ago 2020 Por Mariana Apud
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A LA VISTA. Escena de la pelea y una muestra de las crónicas que se escribieron en LA GACETA.

“Si me preguntás ahora cómo fue la pelea, no me acuerdo muy bien”, responde del otro lado del teléfono Jorge Castro. “Roña” le pone una pausa al festejo de un cumpleaños para hablar con LG Deportiva de lo que vivió en Tucumán en agosto de 1994. Hace 26 años el santacruceño se consagraba campeón mediano de la Asociación Mundial de Boxeo.

“Fui a la provincia como un mes y medio antes. Estaba con toda la familia concentrando en el cerro donde se tiraban en parapente”, brindó algunos detalles, un tanto imprecisos. En San Javier encaró la recta final de lo que sería su coronación mundialista. Y, aunque los recuerdos sobre el ring están algo borrosos, sí tiene presente que el Jardín de la República fue un sitio acertado para una conquista mundial. “Quedé muy conforme con Tucumán como plaza. La gente siempre fue muy allegada al boxeo. Tuvieron grandes boxeadores como ‘La Pantera’ Saldaño, ‘El Negro’ Ale Alí. Me acuerdo también de los caletenses que me fueron a ver”, relató el nacido en Caleta Olivia.

Muchos de ellos invadieron el ring al momento de conocerse el fallo. El cuadrilátero estaba repleto. Los protagonistas apenas podían ser captados por las cámaras de Canal 9 en épocas cuya identificación era la palomita blanca. Según los registros de LA GACETA, unas 7.000 personas llenaron Villa Luján. El público no sólo ocupó los lugares correspondientes: también los pasillos y escaleras.

“Complicada, dura y pareja”, adjetiva “Roña” su victoria ante el estadounidense Reggie Johnson por puntos en fallo dividido. Castro es sincero. “No sé si había perdido o empatado. Yo sé que gané, je”, contó. “Los jurados me vieron ganador y pude ser campeón del mundo. Yo nunca puse excusas cuándo perdí y cuándo gané, tampoco”, remarcó. Para “Roña” hubo algo clave y que mucho tuvo que ver: el público presente. “Siempre el local tiene un punto de diferencia. Es algo que pasa cuando vas a otros países. A veces ganás fácilmente y cuando vas a las tarjetas, te la dan por perdida”, explicó.

No es descabellado el análisis del púgil. Las crónicas periodísticas dan cuenta de que “Roña” la tuvo muy complicada ante Johnson. “Castro dejó más dudas que certezas”, fue el título de la crónica principal del combate. Más abajo, en otra nota, el campeón decía: “reaccioné por la fuerza de la gente”. Esa reacción se produjo en los últimos tres rounds que, sumados a ese punto a favor que él considera tienen los boxeadores que pelean en casa, son la explicación de un triunfo que en los primeros nueve rounds indicaban que tendría sello estadounidense. “No pude hacer todo lo que quería, realmente no sé qué me pasó. En varios pasajes me sentí atado y recién pude reaccionar al final”, reconocía Castro luego de la pelea.

Como los jueces, las opiniones en general estuvieron divididas. Para algunos, el arrebato con el que salió Castro en los últimos rounds lo hizo merecedor del triunfo. Según el resto, con un análisis más objetivo y sin la carga emocional de un combate vibrante, el triunfo debió ser para Johnson, de mejor técnica. Pero le faltó lo que Castro, sostiene, sobraba en los combates de aquellos años. “Ya no hay más peleas como las que hacía yo. Esas de guapo, de ganar por nocaut. Gané más del 50 por ciento noqueando”, estimó.

“Roña” finalizó su carrera con 130 victorias, 90 veces noqueó, perdió 11 y empató tres, según los registros de Boxrec, el sitio más consultado en cuanto a estadísticas de boxeo.

Durante la preparación de Castro en la provincia, Carlos Arrieta fue sparring del campeón. “El Tren” también destacó que lo que caracterizó siempre al patagónico era su potencia. “Para mí fue el mejor de todas las épocas por la fuerza, porque tenía un boxeo raro. Era muy macho arriba del ring. No se entrenaba como tenía que entrenarse. Le gustaban por demás las mujeres, pero su fortaleza física no la tenía nadie”, calificó Arrieta, que sintió cada golpe que recibió en los entrenamientos como destinados a un título mundial.

Arrieta, que terminó su carrera profesional con un récord de 12 triunfos, ocho derrotas y un empate, también iba a formar parte de la multitudinaria velada, pero lo invadió la frustración. “No sabía, hasta pocos minutos antes de subir al ring, que la pelea no se hacía. Más o menos lo sospechaba”, reveló “El Tren”. ¿Por qué? “Lo fajé mucho en los entrenamientos”, dio el motivo. Lo que pasó es que Alberto de las Mercedes Cortes, el rival designado, estuvo padeciendo la mano de “El Tren” durante esos días en las prácticas. Estaban en el mismo equipo del promotor y organizador Osvaldo Rivero, que ya le tenía un combate programado a Cortes, por un título, al mes siguiente.

“Yo le iba a hacer caer la pelea si le ganaba”, especula Arrieta a la distancia en el tiempo. “Fueron a verme a mí también. Cuando subí a saludar y anunciaron que el rival tuvo un problema... Uh, todo el estadio de pie coreaba mi nombre. Claro que fue una desilusión no poder pelear”, reconoció.

Y sí, Arrieta quería colgar su estrella en una noche lista, con todo lo justo y necesario para que un campeón mundial quedara consagrado en la “Catedral del boxeo tucumano”.


Las tarjetas

El venezolano Luis Castellanos y el puertorriqueño Waldemar Smith coincidieron al ver ganador a Castro por dos puntos, 116-114, mientras que el uruguayo José Laurino le dio el triunfo al estadounidense por 116-115.    

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