Hojeando el Diario: se llenan de terror las pantallas de cine de Tucumán

El “Drácula” de Hollywood con actores latinos llega a estas latitudes. El malvado Zarof.

Hojeando el Diario: se llenan de terror las pantallas de cine de Tucumán
Por Manuel Riva 24 Agosto 2020

El cine de terror, los thriller o dramas psicológicos son parte fundamental en la historia del cine. Y su llegada a las salas de cine era esperada con ansias si venían precedidas de cierta fama y publicidad. En junio de 1933 se estrena en nuestra provincia “Drácula”, pero no la versión que llevó al estrellato a Bela Lugosi de 1931 sino aquella que lo estudios de cine filmaban en los mismo escenarios pero con actores que hablaban el idioma a donde iba la copia. El otro estreno fue “El malvado Zaroff”, del que nuestra crónica lo anunciaba así “nada más trágico, más espeluznante y más misterioso se ha filmado hasta la fecha” y agregaba: “ha sido calificada como única en su género en todas partes que se ha exhibido, por lo que es de esperar que su estreno marcará todo un suceso”. Para nuestro crítico hablar del film implicó hablar de su protagonista Fay Wray al decir que “pocas veces se ha registrado el hecho que un intérprete haya llegado al extremo tal de identificarse con el personaje que actúa” para continuar: “el ambiente terrorífico que supo instalar el director Irving Pichel, el argumento escalofriante, la magistral actuación de Leslie Banks (Zaroff), fueron poco a poco impresionando a la sensitiva actriz, quien se confesó que en muchas ocasiones se despertaba sobresaltada por horribles pesadillas”. Hasta este momento no hablamos del tema del film, que sorprendió en la época y que fue de ahí en más utilizado en muchísimas más oportunidades, y es la historia del psicópata que mata por placer pero en el marco de una cacería humana al considerar a sus congéneres como la presa más difícil de atrapar. El argumento se desarrolla en una isla donde llega un reconocido cazador (Joel Mc Crea) tras el naufragio del barco en que viajaba para descubrir que es habitada por un aristócrata, Zaroff y un grupo de personas (también náufragos) dando origen a un enfrentamiento entre el recién llegado y el dueño de la isla “en una lucha titánica entre el amor y el odio, entre el espíritu batallador e intrépido de un habilísimo cazador y la astucia, refinada y perversa, de un hombre entregado a la más cruel, a las más atroz, repugnante de las cacerías: la caza del hombre”. El nombre original del film era “El juego más peligroso” (en inglés “The most dangerous game”) quizás hubiera sido más correcto y directo para nuestro público que el elegido. Hay que tener en cuenta que muchas de las cosas que este film presentó y expuso no hubieran sido posibles apenas dos años más tarde cuando se puso en marcha el código Hays en Estados Unidos. Una serie de normas que imponían reglas severas a ciertos temas que los films trataran en cuanto a sexo, violencia o de cierta intimidad quizás por ello la película quedó arrumbada por varias décadas sin posibilidad de reestreno. El código de censura, los argentinos vivimos algo parecido en tiempos de la última dictadura, nació de la mano del republicano William Hays y primer presidente Asociación de Productores y Distribuidores de Cine de América –Mppda-allá por 1934 y tuvo una larga vida hasta que vio su final en 1968. De ahí nacieron una serie de ideas y acciones que permitían decir algunas cosas que resultaban obvias para esquivar la tijera. La pasión quedó restringida a aquellos famosos, y cortos, eran directamente cronometrados, besos de Hollywood. El desnudo también estaba restringido y el ombligo no debía mostrarse.

Las dos películas son ahora consideradas un “clásico” del cine.

Sin rastro

De Drácula se había perdido el rastro hasta que se encontró una copia en la Filmoteca de Cuba. La historia de este film es bastante peculiar. En los albores del cine sonoro era una práctica habitual realizar varias versiones de una misma producción en diferentes idiomas. El motivo era que Hollywood no deseaba perder terreno en el extranjero frente a la competencia que pudiesen ofrecer las producciones locales. Otro motivo era que la técnica de doblaje no estaba perfeccionada. Así, no era extraño que pudiesen rodarse versiones con lengua y reparto español, francés o italiano, con vistas a su estreno en los países correspondientes. Esta versión se grabó en 1931, al mismo tiempo que la versión en inglés protagonizada por Lugosi pero en la noche cuando no se usaban los decorados. Estaba protagonizada por actores que hablaban español. El protagónico correspondió al actor español Carlos Villarias, la mexicana Lupita Tovar como Eva, el mexicano Eduardo Anzorena como Van Helsing y el argentino Barry Norton como Jonathan (Juan) Harker. Norton era el nombre artístico de Alfredo Carlos Birabén, quien desarrolló su carrera en Hollywood entre los 20, 30 y 40 del siglo veinte. Había llegado a Estados Unidos en 1923 en viaje de egresado junto a unos compañeros para ver la pelea de Ángel Firpo con Jack Dempsey. Se quedó allí donde desarrolló una carrera con altibajos. Murió en California en 1956.

DRÁCULA. El inicio del cine sonoro hacía que los estudios filmaran una versión en inglés y otra en el idioma del país adonde iba  la copia.  DRÁCULA. El inicio del cine sonoro hacía que los estudios filmaran una versión en inglés y otra en el idioma del país adonde iba la copia.

La versión española de la historia del conde de Transilvania no fue tan conservadora como la inglesa. Se promovió un mayor grado de erotismo femenino, notable en el vestuario (las transparencias y vaporosos saltos de cama que lucían las mujeres en la cinta). Y hasta los diálogos eran más provocativos como cuando Eva Seward (Tovar) le dice a su prometido Harker (Norton): “A la mañana siguiente, me sentí tan débil como si hubiese perdido la virginidad” tras el primer ataque nocturno de Drácula.

King Kong en Tucumán

El público esperaba con impaciencia la presencia del inmenso gorila King Kong. “Es difícil sintetizar en pocas líneas la visión que causa al espectador de esta película que con acierto han sabido los estudios RKO llevar a la pantalla en un alarde de técnica poco común”. Así se expresaba la crónica de aquel 13 de octubre de 1933 sobre el film que ya había sido estrenado en Estados Unidos en marzo de ese mismo año y en Buenos Aires un poco antes que aquí. Imaginemos qué sorpresa habrán generado en los tucumanos de hace 85 años las épicas batallas del gorila. En este sentido consideraba que llamaba la atención del público “la reconstrucción de monstruos antidiluvianos, de sorprendente verismo y del gorila que da nombre al film, cuya intervención marca la parte más culminante de la producción”.

Un dato curioso es que el gigante King Kong se obsesiona con Ann Darrow y el conde ruso Zaroff, con Eve ambos personajes femeninos fueron llevados en cabo por la actriz Fay Wray. Una figura de los filmes de terror que se ganó el mote de “la reina del grito”. Otro dato interesantes es que ambos films se filmaron al mismo tiempo mientras de noche se usaban los escenarios para la película del conde de día las locaciones sirvieron para ser la isla Calavera donde es encontrando y atrapado el gorila que luego es llevado a Nueva York.

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