Preocupados, los hijos de los trabajadores de la salud les piden que se cuiden
“Te amo mami, cuídate. Quiero abrazarte pronto”
“Cuidate mucho papá. El virus no te puede agarrar”
A veces son palabras, otras veces un dibujo que tiene un protagonista de delantal blanco y una gran capa de superhéroe. El amor de estos niños, hijos de trabajadores de la salud, es un alivio en medio de la lucha contra el coronavirus. Están confinados hace cinco meses, al igual que todos los chicos tucumanos, con la diferencia de que ellos viven desde adentro las preocupaciones de quienes deben estar en la primera línea de combate contra la covid-19.
Tienen miedos y preocupaciones. Porque saben que están más expuestos. Siguen con atención las noticias del coronavirus y ya aprendieron a la perfección las reglas para lavarse bien las manos y todas las medidas para prevenir la enfermedad. El Día del Niño los encuentra en medio de esta batalla: nos piden a los tucumanos que tomemos más conciencia y nos cuidemos. Rezan para que pronto llegue una vacuna. Y para que a sus papás no les pase nada grave.
1. Mateo de Chazal (9 años): “tuve miedo de perder a mi mamá”
Mateo de Chazal tuvo mucho temor. Cuando su mamá, Elisa Lorca, dio positivo en el análisis de coronavirus, él pensó que podía morirse. La profesional, que trabaja en un CAPS, trató de tranquilizarlo. No fueron días fáciles para este niño de nueve años, que ahora tiene muchas cosas para decirnos:
“Cuando mi mamá se contagió, al principio fue muy doloroso para mí porque la extrañaba mucho y estaba preocupado. Rezaba todas las noches para que ella se recuperara. Por suerte volvimos a estar juntos. Vivir con ese miedo de perder a un ser querido es muy feo. Por eso tenemos que cuidarnos hoy más que nunca: lavarnos las manos y usar el barbijo bien, eso significa por encima de la nariz”.
“Recuerden que este virus es altamente contagioso y debemos mantener la distancia social. Yo por supuesto que quisiera abrazar a todos mis familiares, pero no puedo porque este virus se transmite por cualquier cosa; contagia de una forma increíble. Evitemos las reuniones porque hay muchos contagios. A nadie le gusta la cuarentena, a mí tampoco, pero hay que respetarla”, admite.
“Los coronavirus son virus fatales altamente contagiosos -insiste-. Con una gota de saliva se pueden contagiar muchas personas. Por eso hay que lavarse mucho las manos. Yo ahora no tengo miedo. Confío en Dios y en todos los científicos que están dando la vida para encontrar la cura de esta enfermedad. Esto pronto será historia”.
2. Catalina (11) y Emilia (6) Núñez Viñarta: “Antes de saludarnos, se tiene que desinfectar”
Catalina y Emilia Núñez Viñarta esperan cada día a su papá, el infectólogo del Hospital Padilla Juan Manuel Núñez, en la puerta de la casa con alcohol en gel y un canasto para que se desvista y se vaya a bañar. Una vez que está limpio, recién lo saludan.
“Mi papá está cuidando a todas las personas que tienen covid-19. El ve los bichitos y los saca. Es un virus que está en nuestra boca, nariz y ojos. Por eso hay que lavarse muy bien las manos, un rato largo, hacer circulitos con el alcohol en gel o el jabón. También si tosemos o estornudamos nos tenemos que cubrir con el pliegue del codo y no estar en contacto con personas enfermas. Yo extraño a mis amigas y no me gusta la cuarentena, pero quedarse en casa es lo mejor”, dice Emilia, de seis años.
“El coronavirus es un virus que se pega en las superficies. Cuando tocamos algo contaminado y nos llevamos la mano a la boca, nariz y ojos nos podemos contagiar de esta enfermedad que produce tos, fiebre y dificultad para respirar. No todos tienen los síntomas; por eso hay que cuidarse más todavía. Yo veo que hay personas que no se cuidan: no usan barbijos y salen de sus casas a hacer cosas innecesarias”, señala su hermana mayor Catalina (11 años).
3. Kamila Vázquez (9 años): “mi mamá se arriesga todos los días y eso me da miedo”
Su mamá es enfermera y trabaja con pacientes enfermos con coronavirus. Por eso, Kamila Vázquez cree que su madre es alguien muy importante en el momento que atraviesan Tucumán y la Argentina; es un héroe que todos los días sale a exponerse a este mal.
“El coronovirus es una enfermedad muy fea que proviene de China y se contagia a través de las personas que están muy juntas o entre quienes hacen fiestas. Para detener este virus no hay que hacer reuniones y respetar mucho las distancias. La gente se cuida muy poco. Yo estoy en mi casa y escucho la música de otras personas que hacen reuniones”, se queja con sólo nueve años.
“Mi mamá trabaja en el hospital y lo que hace es muy importante; ella arriesga su vida para salvar a otras personas. Tengo miedo por ella, tengo miedo de que se contagie. Además, sé que si esto empeora, si hay más enfermos, ella tendrá que alejarse y no podrá venir a casa por un buen tiempo. Por eso le pido a la gente que no salga si no necesita, que se cuide. A mí tampoco me gusta la cuarentena, extraño a mis abuelos, a mis amigos, a ir a la plaza y a la escuela”, reconoce.
4. Fabrizio Costas (11 años): “la gente se relajó y eso es un peligro”
Fabrizio está orgulloso de su papá, Dardo Costas, que es el jefe del Laboratorio de Salud Pública, donde se analizan todas las muestras de covid-19. En paralelo, también está muy preocupado y lo extraña, porque lo ve muy poco. Pero sabe que hoy el deber de su padre es cuidarnos a todos los tucumanos.
“El coronavirus es una enfermedad nueva que se originó en China. Al ser nueva, todos tenemos el riesgo de enfermarnos y además no se encuentra una cura. Nosotros, los chicos, debemos tomar conciencia de lo que está pasando aquí y en el mundo. Cuando salimos es obligatorio el uso de tapabocas, lavarse las manos a cada rato, usar el alcohol en gel constantemente y respetar el distanciamiento social, evitar las reuniones”, detalla.
“Veo que la gente, al principio, se tomó muy en serio cuidarse para no contagiarse del covid-19. Pero después hubo un relajamiento en la sociedad que hizo que ahora haya muchos más casos -afirma con el poder de observación de sus 11 años-. Hay que volver a cuidarse. Tengo miedo de contagiarme la enfermedad, pero no por mí sino porque puedo transmitirle el virus a mis padres o a mis abuelos y que en ellos sea más grave. A nadie le gusta la cuarentena, pero hay que respetarla. La cosa es así de fácil para evitar la propagación de virus; si yo me cuido, cuido a toda mi familia. Si todas las familias de mi barrio se cuidan, cuido a mi barrio. Si todos los barrios se cuidan, cuido a mi ciudad. Si todas las ciudades se cuidan, cuido a mi provincia”.
Consejos desde las miradas preocupadas
- Lourdes (5) y Estefanía (12) Alderete Aguirre: “es un virus muy contagioso y puede ser grave”
El papá de Lourdes y Estefanía es enfermero de control de infecciones en el hospital Padilla. En estos días, que llegan muchas consultas, trabaja sin parar. Las niñas están orgullosas del trabajo que hace su progenitor, Víctor Alderete, pero también están afligidas y piden a los tucumanos cuidarse mucho.
“El covid-19 se contagia de persona a persona a través de gotas que salen despedidas al toser, al estornudar y al hablar. También cuando tocamos superficies que están contaminadas. Es un virus que a mí me da miedo porque es muy contagioso y puede ser muy grave”, explica Estefanía, que tiene 12 años.
“Hay que lavarse las manos con agua y jabón, ponerse alcohol en gel, usar tapabocas o barbijo y mantener las distancias. Debemos usar la parte de adentro del codo para toser o estornudar. El problema es que el coronavirus es un virus muy chiquitito que no lo ves. Yo veo que la gente se cuida muy poco, salen muchas personas a la calle y sin protección. Y no mantienen la distancia. Si no usan tapabocas, cuando mueran ya van a aprender que necesitan barbijo”, explica Lourdes, desde sus cinco años.
- Florencia Masaguer Carrizo (9 años): “me pone la piel de gallina pensar que puede estar frente a un enfermo”
El papá de Florencia trabaja en la Dirección de Emergencias de la Provincia desde hace muchos años. Ella cuenta con orgullo que él, Juan Masaguer, está para cuidarnos a los tucumanos. Le aconseja que si ve a un paciente y no sabe si tiene o no coronavirus, antes de tocarlo se ponga alcohol en gel, guantes y tapabocas. “Me da miedo que se pueda contagiar; se me pone la piel de gallina”, dice, con nueve años.
“Este nuevo virus que se originó en China se fue distribuyendo en todo el mundo. Se contagia de persona en persona a través de la tos y el estornudo. También hay que desinfectar bien los objetos porque pueden estar contaminados. Lo mejor es no salir de casa y si salen, usar tapabocas y alcohol en gel. Mucha gente no se cuida y después se puede enfermar. Hay que hacer un esfuerzo y quedarse más tiempo en casa. A los chicos nos cuesta la cuarentena, pero volver a un aula hoy por hoy es difícil porque debemos estar a 10 pasos unas personas de otras. ¿Cuántos entraríamos en un aula? Muy pocos. A mí lo que me estresa es ver chicos jugando en la calle y uno no puede salir”, admite.








