Día del Orgasmo Femenino: camino de experiencias y de reivindicación sexual

A nivel internacional, la fecha fue designada con el propósito de educar y romper los tabúes.

08 Ago 2020 Por Guadalupe Norte
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CLÍMAX. Su goce abarca factores biológicos, psicológicos y sociales.

Ahhh”, “ohhh”, “mmmm”... Si no adivinaron a qué aluden estas onomatopeyas, les aclaramos que hoy es el Día Internacional del Orgasmo Femenino. Instaurada desde 2016, la efeméride tiene por objetivo que las mujeres busquen y reclamen su derecho a ejercer una sexualidad plena. Algo que muchas veces se nos escapa dadas las exigencias sociales autoimpuestas, la falta de Educación Sexual Integral (ESI) y los estereotipos, como la visión de un cuerpo maternal (y nunca gozoso) o el show de los gritos para dar la bienvenida al clímax.

Si de supuestos orígenes se trata, la conmemoración informal nos lleva hasta el pueblo de Esperantina (en el estado de Piauí, Brasil). Hace unos años, el antiguo concejal José Arimateia Dantas Lacerda impulsó una ley para que los habitantes se “esforzaran” por brindarles a sus parejas el máximo placer.

Esto no significaba que a partir de entonces habría alguien -con una planilla en la mano- chequeando posiciones o evaluando el rendimiento en cantidad de estrellitas doradas. Al contrario, el texto jurídico sirvió para alegar que el deseo femenino (y sobre todo su naturalización) debía contemplarse en la agenda de la salud pública. Esto, además, sumado al tratamiento de trastornos como la dispareunia, la anorgasmia y el vaginismo.

“Más allá de que es importante resaltar que el orgasmo no tiene género, la celebración busca igualar a las mujeres. A que, como los hombres, puedan estar en contacto con la satisfacción sexual. El solo hablar del tema puede provocar que ellas se cuestionen y revean el disfrute en su intimidad”, comenta la sexóloga Agustina Soria Gómez.

La especialista insiste en que aprender sobre el tema (para nuestro deleite o el ajeno) mejora por completo la vida sexual. Y que -en la autoexploración corporal- la vulva pasa a ser nuestra “mejor amiga”. “Allí se encuentra el clítoris: el único órgano sexual humano destinado al placer. Sólo lo tenemos las mujeres y este es el principal encargado de los orgasmos femeninos. El clítoris cuenta con alrededor de 8.000 terminaciones nerviosas, una cantidad mayor a las del pene”, agrega.

Entonces, con tantos puntos a descubrir en el mapa del tesoro, ¿por qué tantas mujeres optan por simularlo en la cama? “Nos enseñaron que para complacer al otro tenemos que sentir los orgasmos como una muestra de satisfacción. O como una prueba de que el encuentro fue positivo, y que la otra persona hizo todo bien. Hoy, en sexología sabemos que el orgasmo no es externo, sino que yo soy el/la protagonista. En tanto conozca el camino para llegar a él”, reflexiona Soria Gómez.

Finales felices

Según la zona que se estimule, los orgasmos femeninos pueden diferenciarse en vaginales, cervicales (del cuello uterino) o clitorianos. No importa el cómo ni el dónde, sino que aparezcan; pero las encuestas son un poco desalentadoras al respecto.

En 2019, el Hospital de Clínicas José de San Martín (de la Universidad de Buenos Aires) difundió un estudio realizado a 500 pacientes. De ellas, el 30% manifestó nunca haber alcanzado ese nivel de euforia y contracción muscular. Otra investigación -hecha por el portal erótico Omgyes, a principio de 2020- concluye que el 70% (de 7.000 entrevistadas) considera normal fingir el goce en sus relaciones estables.

“En el consultorio, las pacientes justifican sus actos diciendo que prefieren que su pareja disfrute y no se sienta mal (engaño altruista). Lo alarmante es que también lo hacen para que el sexo acabe rápido porque no estaban 100% seguras de mantener relaciones o porque saben de antemano que por el tipo de fricciones jamás van a llegar al clímax. Y entonces opera el mecanismo de creerse incompatibles y echarse la culpa antes que pedir lo que les gusta”, detalla la sexóloga Maira Lencina.

Entre géneros

Las variantes de los “picos” sexuales difieren entre hombres y mujeres. En el segundo caso, lo esencial es que el tiempo necesario para lograr la excitación es mayor; y por eso es importante la famosa “previa”.

“Además, el orgasmo masculino suele ir acompañado con la eyaculación como un punto de no retorno inevitable. Mientras que en la mujer, es experimentado de un modo complejo porque no existe un patrón único de respuesta. Otra diferencia es que luego del orgasmo, el hombre necesita un tiempo refractario, donde no puede alcanzar inmediatamente otro en un corto plazo. Las mujeres, en cambio, potencialmente sí conseguimos una cadena consecutiva de orgasmos. A esto lo llamamos multiorgasmia”, acota Soria Gómez.

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