Buscando acercar el arte, inauguran exposiciones que se pueden visitar en autos

Estrategias para superar o acortar la distancia entre las obras y su público. Experiencias en Europa y en Brasil, con vehículos en condiciones y tiempos precisos a la manera de un autocine.

06 Ago 2020 Por Jorge Figueroa
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ROTTERDAM. Un museo holandés exhibe gran parte de su colección. BOIJMANS MUSEUM, ROTTERDAM BOIJMANS MUSEUM, ROTTERDAM

Gran parte de los espectadores o receptores opina que la relación directa con una obra de arte no puede compararse con una mirada virtual. Muchos cinéfilos extrañan la sala oscura del cine, ese momento íntimo, casi directo, y ni qué hablar del teatro que en Argentina, al menos, se experimenta como un convivio.

Las expresiones artísticas se han multiplicado on line, pero diariamente la búsqueda es el directo, el face to face. El fenómeno no es nuevo, hay que decirlo; desde hace una década al menos, se ha fortalecido y acentuado la transformación tecnológica. Las galerías y las ferias virtuales se conocen hace varios años.

El tema es que ahora parece no haber alternativas a esta realidad. Por tanto, se busca estar lo más cerca posible de las obras.

Algunas ciudades de Europa (en Alemania y Holanda sobre todo) han retomado la actividad museística tras meses de clausura. También en Canadá: en Toronto se presentó un espectáculo de luz y sonido sobre Vincent van Gogh.

Los tiempos de pandemia han llamado la atención a buscar nuevas formas de relacionarse con el público.

El Museo Boijmans van Beuningen de Rotterdam -Holanda-, y el centro de congresos y eventos Ahoy (tenía previsto albergar el Festival de Eurovisión en mayo de este año) han ideado una singular manera de disfrutar del arte en tiempos del covid-19.

Una distinta exposición se abrió: el conocido como drive-thru, que ofrece hasta el 23 y sin bajar de un vehículo, ver una selección de 50 obras del museo holandés. Al modo del autocine, el formato que se está extendiendo; es, sin embargo, una edición de otra/s obra/s porque se observan en grandes pantallas (tampoco se las ve en directo).

En 10.000 metros cuadrados (un espacio un poco más grande que el de una cancha de fútbol), la nueva experiencia solo puede contener 750 personas al día.

El Boijmans van Beuningen ya había cerrado un año atrás por refacción. Y para 2021 estaba prevista la inauguración del Art Depot, un gran contenedor-almacén de las colecciones del museo, que estarán a la vista del público y que promete convertirse en el próximo ícono arquitectónico de la ciudad. Rebautizado Boijmans Ahoy Drive-Thru Museum, reúne obras de Ted Noten, Oskar Kokoschka, Bas Jan Ader, Melanie Smith, Paul McCarthy, Bruce Nauman, Ugo Rondinone, Cyprien Gaillard, Joep van Lieshout, Wieki Somers y Jim Shaw e instalaciones de Bas Princen, Trenton Doyle Hancock, Anselm Kiefer, Olaf Nicolai y Marijke van Warmerdam.

A la exposición solo pueden acceder coches eléctricos o híbridos; no se puede superar la velocidad de cinvo kilómetros por hora y se puede permanecer un máximo de 45 minutos. Los visitantes recorren en su vehículo propio o usan uno de los Mini Cooper puestos a disposición de los visitantes. Los autos se desinfectan después de cada uso.

En grandes carteles se avisa que hay dos posibilidades para efectuar una parada: para admirar una obra de arte o para tomar un trago y disfrutar de una bebida en la terraza del restaurante.

La sala está tenuemente iluminada; se alumbra gracias a los faros de los automóviles que conducen a través de ella a un ritmo lento. Así, los visitantes experimentan una experiencia única: apreciar importantes pinturas mientras conducen sus autos. Se encuentran, nada menos, que con trabajos que pertenecen a la colección.

En una ex fábrica

Algo similar ocurre en San Pablo (Brasil): el propietario de una galería de arte decidió adaptar la cultura de los autocines a las artes visuales e inauguró una exposición que puede disfrutarse sin bajarse del vehículo. Y en una enorme ex fábrica metalúrgica.

EN SAN PABLO (BRASIL). Son 18 murales de 10 metros de ancho por cinco de alto los que están instalados donde funcionó una fábrica metalúrgica. DRIVETHRU.ART

Los visitantes sólo pueden ingresar en automóvil. El costo es de 40 reales (ocho dólares) por coche, con hasta cuatro ocupantes cada uno. Pero si no tienen autos, la exposición les ofrece uno en el que caben hasta tres personas, por el mismo precio.

“Como es una exposición dentro del automóvil y en una época en la que no hay nada que hacer, una audiencia que no suele consumir cultura podría venir aquí”, resaltó Luis Maluf, curador de la exposición y propietario de la galería de arte que lleva su nombre. El recorrido se guía con un audio que va explicando de que trata cada una de las obras través de una App que se descarga en el celular. Son 18 paneles que miden 10 metros de ancho por cinco metros de alto.

Para el comisario, lo más destacado de la propuesta en el espacio Arca del barrio Vila Leopoldina, fue que se trató de una exposición “pensada, planeada y creada dentro de la pandemia. No fue adaptada”. La exposición se puede ver hasta la semana próxima es un espacio de más de 8.000 metros cuadrados.

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