Jugar a esconderse del virus para sobrellevar el aislamiento

La vuelta al aislamiento plantea nuevos desafíos con los chicos en casa. El juego es la mejor manera de explicarles.

06 Ago 2020 Por Julio Marengo
1

LO BUENO DE QUEDARSE. Los expertos recomiendan concentrarse en lo positivo de quedarse en casa antes que en lo negativo de no poder salir. Flexibilizar la rutina es la clave. LA GACETA / DIEGO ARÁOZ

Salir a la plaza, a visitar a los amigos, ir al club, al taller de artes; en general todas las actividades fuera de casa tienen un rol mucho más importante y van más allá que la mera recreación y cortar con la rutina. Es por eso que a muchos niños les puede generar tristeza y comportamientos extraños el hecho de tener que quedarse en casa, como sucede ahora con la nueva prohibición de asistir a lugares de concurrencia masiva.

“¿Por qué son tan importantes para los chicos las salidas? Principalmente porque son las que les permiten ir progresivamente desprendiéndose de su núcleo familiar, una tarea a la que el niño debe abocarse desde que nace hasta la adolescencia”, explica Florencia Delgado, psicoanalista especializada en niños.

Las consecuencias para cada uno, señala la experta, dependerán de los recursos simbólicos con los que cuenten los chicos. “Habrá algunos que podrán vivir aventuras con sus juguetes, jugar a que salen, escribir una historia, compartir con su amigo imaginario... Pero otros chicos, con menos recursos simbólicos probablemente lo padezcan más”, comparó.

Además de la importancia para su desarrollo, al pasar de la endogamia de la familia a la exogamia de los espacios sociales (plazas, escuelas, clubes, etcétera) los chicos generan vínculos en esos lugares, lazos afectivos que, con el aislamiento, viven como pérdidas.

“En cuanto al modo de transmitir la noticia... En este nuevo aislamiento tenemos la ventaja de que ya hubo un antes, y el tiempo que pudimos salir fue un paréntesis. Acá será clave haberle explicado antes, en la primera cuarentena, que en algún momento se iba a poder salir, pero también volver a guardarse, porque el virus podía retornar”, aconseja Delgado, quien insiste en la importancia de remarcarles a los chicos que todas las medidas, aislamiento y posibilidad de salir, son siempre temporales.

“Lo que tiene que prevalecer es siempre la idea del cuidado y de que hoy tenemos que resignar cosas, pero que se ganan otras, como todo lo que podemos hacer en la casa ahora y no en los tiempos más rutinarios. No hay que plantearlo como una pérdida, con lo que no se puede. La figura de que nos estamos escondiendo en casa porque el bichito anda en la calle y nos puede enfermar es muy útil para los más chiquitos”, sostiene Delgado. Sugiere además que en estos tiempos particulares haya más flexibilidades en la casa, ser más permisivos con lo que se puede y no se puede en lo cotidiano, como una manera de compensar lo que se resigna.

Flexibilidades

“Frente al aislamiento creo que para los padres y madres se nos presenta la pregunta de cómo mantener un orden, una rutina en niños, niñas y adolescentes, sin caer en el disciplinamiento excesivo que agudice el sufrimiento del aislamiento social preventivo y obligatorio. En necesario en este contexto ser más flexibles en las rutinas, sin dejar de cumplir obligaciones escolares”, aconseja Mariana Dato, pedagoga y madre de cinco hijos, coincidiendo con los conceptos de Delgado.

La profesional, experta en los procesos de aprendizaje, sostiene que todo el sistema educativo entiende que se trata de un momento de excepción y que, por lo tanto, las exigencias son más relajadas.

“No todos los papás y las mamás estamos a la altura de las exigencias escolares, o porque trabajamos de modo presencial o remoto o porque las condiciones familiares de cada casa son diferentes. Las clases de Zoom, talleres de cocina, los experimentos y demás ejercicios no siempre pueden cumplirse, pero a esto las maestras y maestros lo van a entender porque saben que se trata de un proceso educativo de emergencia y no de una modalidad planificada, entonces las exigencias deben modularse mejor”, señaló.

Dato insiste en la necesidad de flexibilizar las rutinas y las normas en la casa, para no incrementar el padecimiento que genera no poder salir a los espacios de sociabillidad. “Los niños y las niñas entienden la vuelta al aislamiento porque están conectados con distintas tecnologías de la información. En este sentido, como padres y madres hay que flexibilizar los permisos de acercarse a los medios de comunicación y a las redes sociales para no encerrar a los chicos en una burbuja sin razón, y que puedan comprender de qué se trata una pandemia y por qué debemos cuidarnos tanto”, recomendó.

“Además, por medio de la tecnología pueden crear y reforzar lazos afectivos con los compañeros y compañeras que no ven, empleando los juegos interactivos y las redes sociales adecuadas a la edad. Así, el sufrimiento es menor”, agregó.

Según Dato, YouTube es una buena red para hacer gimnasia por ejemplo o para ver espectáculos teatrales gratuitos. Netflix, en tanto, permite recrear el cine en casa. Es decir que, con voluntad y entendiendo que se trata de algo pasajero, las aventuras de afuera de la casa también se pueden vivir adentro. “Es un desafío difícil. Ojalá la llamada ‘nueva normalidad’ nos encuentre con la capacidad de adaptación necesaria al contexto social, económico y cultural que se presenta y que irá cambiando con el devenir del covid en este caso”, advirtió.

Temas

Coronavirus
Comentarios