Dólares

Una toma de ganancias intercala Wall Street, atentos a los datos económicos y los balances tecnológicos, ante lo cual los activos domésticos se vieron arrastrados mientras se espera una postergación del canje que apunte finalmente a cerrar un acuerdo con los acreedores externos. Así es que el S&P Merval pierde en dólares un 2%, con la debilidad concentrada en los ADRs de los bancos y las energéticas, ya que siguen siendo los papeles utilizados por los operadores del exterior para administrar sus tácticas de trading, y así es que siguen rehén de los vaivenes del norte y las señales sobre la marcha de la reestructuración. También los bonos vuelven a verse presionados, y así es que retroceden en promedio un 0,5% en sus cotizaciones en dólares entre las principales referencias, con el riesgo país alcanzando los 2.300 puntos básicos. Ocurre que continúa pesando la mayor incertidumbre en esta etapa final a raíz de las dificultades en consensuar las últimas diferencias económicas, por lo cual se aspira a que se reanuden las negociaciones -a partir de una postergación de plazos- para llegar a un acuerdo.
Wall Street vuelve a intercalar una toma de ganancias, ante la debilidad que siguen reflejando los datos económicos, más allá de que los operadores siguen apostando hacia el equity, y expectantes de la ola de balances de gigantes tecnológicos, toda vez que fue justamente el sector más dinámico durante la pandemia.
El más cauteloso clima externo, junto a la incertidumbre sobre la reestructuración, extienden la mayor debilidad que vienen exhibiendo los activos domésticos, dado que los operadores se presentan más expectantes tras las apuestas tácticas impulsadas en los últimos tiempos y que dejaron como saldo fuertes mejoras desde castigadas valuaciones.
En relación al canje de deuda externa, la atención se traslada a que las autoridades y los acreedores encuentren la posibilidad - de validarse una nueva postergación de plazos- de reanudar las negociaciones para lograr alcanzar finalmente un acuerdo. Ello se debe a que las diferencias económicas ya resultan reducidas, y en las divergencias en las cláusulas legales habría voluntad de pulirlas, por lo cual los operadores aún descuentan que -más allá de las demoras y los tironeos finales- se podría cerrar un acuerdo con los agrupados acreedores externos, lo cual aseguraría una elevada adhesión y así activar las CACs.
A nivel cambiario, aunque aún se siguen acumulando saldos negativos en las últimas intervenciones, el dólar mayorista -que cerró en los $ 72,26- extiende el constante deslizamiento, toda vez que es la única estrategia que continúa validando el Banco Central. Más allá de las preocupaciones que despierta la fuerte emisión monetaria, por los riesgos en las tensiones inflacionarias y cambiarias, los dólares financieros siguen transitando una etapa de lateralización, al aprovechar la coyuntural mayor demanda de dinero y el apetito por apuestas en títulos en pesos que refleja la elevada demanda de las nuevas emisiones.







