El cóndor andino puede volar más de 170 kilómetros sin batir las alas

Investigadores del Conicet, que trabajan con científicos británicos, hicieron la revelación. Un estudio intensivo de 10 días.

31 Jul 2020
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MAJESTUOSO. El cóndor andino elige estratégicamente su ruta y su forma de vuelo, dicen los investigadores.

Un equipo de investigadores del Conicet y de la Universidad de Swansea, en Reino Unido, revelaron que el cóndor andino puede cubrir distancias de más de 170 kilómetros durante más de cinco horas sin batir sus alas y para lograrlo, elige estratégicamente su ruta y forma de vuelo, informó hoy la Agencia CTyS-UNLaM. El equipo estudió de manera intensiva y durante 10 días los movimientos de ocho jóvenes cóndores en Bariloche.

“Marcamos a los cóndores con unos dispositivos llamados daily diaries, que pueden medir la posición del ave hasta 40 veces por segundo y captar con precisión detalles de su comportamiento, tales como adónde va a tomar agua, dónde encontró alimento y cuánto aletea”, contó Sergio Lambertucci, director del Grupo de Investigaciones en Biología de la Conservación.

Contabilizar las veces que estas aves baten sus alas en vuelo les permitió tomar dimensión del gasto energético real que tienen al desplazarse, teniendo en cuenta que, para especies como el cóndor andino, el costo de cada aleteo es 30 veces mayor que el de otros procesos metabólicos.

“Si bien sabemos que los cóndores vuelan mucho planeando, nos sorprendió que haya cóndores que pudieron volar más de 170 kilómetros sin aletear ni una sola vez, y que generalmente esos aleteos se produzcan casi exclusivamente cuando están despegando o, a veces, aterrizando. Haber alcanzado ese grado de detalle es lo interesante”, valoró el biólogo.

“El cóndor -explicó Lambertucci- es un animal que tiene que recorrer muy grandes áreas para encontrar su carroña en el medio de la estepa, y puede llegar a pasar días sin dar con ese alimento. Entonces, ese desplazamiento tiene que ser de muy bajo costo porque, si no, sería como una trampa que no le permite sobrevivir”.

Para lograr un vuelo “low cost”, los ejemplares de esta especie se valen de la energía que provee el medio ambiente. En rigor, cuando se encuentran sobre la cordillera, utilizan más las corrientes ascendentes generadas por el choque del viento contra los filos de las montañas.

En tanto, cuando se encuentran en la estepa, se remontan principalmente sobre las corrientes térmicas, producidas por efecto del sol sobre la superficie, que calienta el aire y lo hace ascender.

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