Bien vestidos como antes, pero más cómodos

En épocas pasadas la indumentaria era muy diferente a la actual y sus cambios fueron fundamentales para que los jugadores tengan más libertad de movimiento.

14 Jul 2020 Por Mariana Apud

Es difícil imaginar que Rafael Nadal podría impactar la pelota con semejante giro de su brazo izquierdo por encima de la cabeza si los tenistas siguieran usando hoy la indumentaria de fines del siglo XIX, cuando el tenis empezaba a pintar como uno de los deportes más populares del mundo. También es complicado pensar si Serena Williams podría pegar su potente drive saltando, casi en el aire y con apertura de piernas, con la ropa que las damas usaban en esos tiempos.

Mucho se habla de la tecnología implementada en raquetas, pelotas y zapatillas que ayudan, entre otros aspectos, a hacer más entretenido el juego. Poca importancia se les da a los cambios que en la indumentaria en general tuvo el deporte que dejó de ser blanco para adquirir una variada gama de colores. A excepción de Wimbledon, precisamente el Grand Slam que debería estar jugándose esta semana y que la pandemia obligó a cancelar, en el resto de los torneos todos los colores del arco iris pueden encontrarse en la ropa de los jugadores.


Frederick John Perry

Frederick John Perry en Wimbledon 1934

El mejor jugador en los años 30. El inglés ganó tres veces el Abierto de su país. Hasta hoy tiene vigencia la marca de ropa “Fred Perry” que creó con el australiano Tibby Wegner.


¡Menos mal que los diseñadores metieron mano! Aunque cómo vestirse para jugar un partido de tenis puede sonar superficial y de poca trascendencia, mirando el pasado en imágenes, la evolución de los atuendos es un factor clave para el impacto visual que causa el despliegue de juego de los tenistas.

Concebido como un juego propio de la elite, ese segmento de la sociedad se caracterizaba por hacer culto a la diferenciación del resto. Los trajes eran costosos; por lo tanto, no eran accesibles para todos y la meta de establecer lo distinto se lograba. Para las mujeres había polleras de cinco mantos que llegaban hasta los tobillos. Capas y sombreros eran los accesorios de moda. Grandes hombreras simulaban hombros perfectos. Que se vea algo de piel, más allá de la cara, era considerado casi una ofensa.


May Sutton Bundy

Un principio de siglo bastante holgado

May Sutton Bundy fue la primera estaounidense en ganar Wimbledon. Su atuendo generó un gran revuelo en 1904 porque sus codos y tobillos estaban al descubierto.


Lo mismo, aunque no con tanta carga de sensibilidad, pasaba con los caballeros. Ellos no tenían que lidiar con el peso de varias telas, sino con la poca amplitud que permitían tener los pantalones largos que también llegaban a los tobillos como las faldas de las mujeres. Sí, de seguro, los buzos de hilo grueso los hacían sentir más pesados. El blanco era el único color obligado ya que era necesario disimular la transpiración. En aquellos tiempos era más importante la elegancia y pulcritud que la comodidad para desarrollar las aptitudes atléticas.


Serena Williams

El presente va adherido al cuerpo

Luego de ser madre Serena Williams usó un mono de cuerpo entero por razones médicas. Durante 1985, Ane White lució uno similar en blanco, pero por estética.


Entre los que hicieron el aporte puede citarse a dos franceses: por el lado femenino, Suzanne Lenglen, y por el sector masculino, a René Lacoste. La dama empezó a lucir vestidos sin mangas, con un largo que pasaba sólo un poco las rodillas y en sus vinchas los colores comenzaban a llamar la atención. Los diseños de su compatriota Jean Patou la llevaron en 1926 a las páginas de Vogue, la famosa revista de moda. El caballero, uno de los tenistas que formó parte de “Los Mosqueteros” que dominaron el tenis a fines de los 20 y principio de los 30, conocido también como “El Cocodrilo” (por eso la marca está representada con ese animal) trajo al tenis la camiseta con cuello abotonado y mangas cortas que se usaba en el polo. La prenda no hacía perder la sofisticación y hacía ganar al jugador libertad en todas las ejecuciones de los golpes.


Anna Kournikova

Dos piezas, desde Rusia

Siempre en el centro de atención no por sus títulos. De hecho, en singles nunca ganó uno. Anna Kournikova tenía la singularidad de usar remeras y minishorts.


Desde entonces la ropa ya no se veía –ni se sentía- como una especie de estorbo y empezó a ser clave para un desarrollo más fluido del juego. Los pantalones cortos empezaron a aparecer en los varones y hasta las mujeres se animaron a ellos. Llegaron las polleras y después los vestidos. Algunos de ellos, como los de Maria Sharapova, tan elegantes que se podrían usar en alguna salida nocturna. El ingrediente comercial también se sumó, lo que llevó a las marcas, no tanto para beneficio de los jugadores y más para engrandecer las arcas, a realizar innovaciones como las remeras sin mangas que por largos años dejaron al descubierto los musculosos brazos de Rafael Nadal.

El cambio de vestuario sí que fue trascendental para el tenis.


Robby Ginepri

Sin mangas, como “Rafa”

A principios de la década de 2000 Robby Ginepri empezaba su carrera profesional. Las inusuales remeras sin mangas eran sus preferidas. Nadal las popularizó.


De la cabeza a los pies

- Cabeza: elegantes boinas para los caballeros y delicadas vinchas de tela para las damas, se transformaron luego en gorras y viseras, aunque algunos mantuvieron las vinchas en sus frentes. Los anteojos de sol también empezaron a ser populares.  


Roger Federer

Federer en la actualidad

El mejor de todos los tiempos es la vidriera ideal. Luego de 20 años con Nike, el suizo empezó a vestirse con Uniqlo que le pagará 300 millones de dólares hasta 2028.


- Tronco: pesadas camisas para hombres y mujeres de mangas largas y bien abotonadas en los puños eran las que se veían en los inicios. Actualmente, sin que la finalidad sea despojarse del pudor, los vestidos sin hombros, las musculosas y las remeras sin mangas son las prendas que en el tren superior del cuerpo más se ven.

- Shorts y polleras: los varones jugaban con pantalones largos y las mujeres con las polleras que casi rozaban el piso. Los largos, en los caballeros, llegaron al mínimo entre los 70 y los 80 y luego, hasta ahora, se mantienen por apenas encima de las rodillas. En las damas el cambio fue mucho más notorio: las rodillas están a varios centímetros de llegar a ser tapadas y surgieron los vestidos.


Janko Tipsarevic

Accesorios, para ver mejor

Los anteojos de sol o las gafas transparentes para evitar los reflejos de las luces comenzaron a usarse. El serbio Janko Tipsarevic las usa por ambos motivos.


- Zapatillas: sin dudas, donde más influyó la tecnología. De unas zapatillas básicas, las marcas de tenis comenzaron a desarrollar un calzado específico para cada superficie, con los diseños que más impacto visual pudieran generar. Debido a ello, la atención también está dirigida hacia el suelo cuando un tenista sale a la cancha.

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