El antes, el durante y el después de la gestión de Manzur, tras el mensaje presidencial

Los efectos de la cuarentena comienzan a diluirse. En el gabinete hablan de la oxigenación y de achicar el déficit fiscal.

10 Jul 2020 Por Marcelo Aguaysol
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EN EL TERCER PATIO. Las autoridades participan del izamiento de la bandera de dos por cuatro metros que el Poder Ejecutivo, posteriormente, donó al Museo Casa Histórica. LA GACETA / FOTO DE ANALIA JARAMILLO

El mensaje del mensaje: la reconstrucción del país sin divisiones. Y una réplica de ese proceso en cada una de las provincias. La imagen que transmitió el presidente Alberto Fernández en su discurso de ayer durante el acto por el 204 Aniversario del Día de la Independencia fue muy clara: todos los sectores de la vida social y económica del país deben estar unidos para afrontar lo que se viene tras la pandemia de la covid-19. Gobernadores, industriales, empresarios y sindicalistas en un mismo ámbito y discutiendo políticas integrales. ¿El mensaje? La economía vuelve a estar en el centro de la escena y, por un momento, dejó atrás la emergencia sanitaria.

“No vengo a instar un discurso único, sé que hay diversidad y la propicio, de todo tipo, género e ideológica”, dijo Fernández en la videoconferencia que se transmitió en la Casa Histórica. La primera impresión de algunos de los presentes en ese solar fue si el gobernador Juan Manzur debió coordinar con la Nación la misma postal, con el sector privado y gremial tucumano. La segunda estuvo dada detrás de las rejas que protegen a la Casa Histórica en el acceso por calle 9 de Julio. Allí estaba el legislador radical José Ascárate -junto con su esposa- que, como otros referentes de la oposición, no fue invitado a la ceremonia. “Compartí actos de 9 de Julio en distintas presidencias: como concejal, legislador, presidente de la UCR. Con Menem, Kirchner, De la Rúa, Macri, hasta que decidieron que esta no era una fecha de todos”, contó, resignado. En la Dirección de la Casa Histórica se explicó que se privilegió el distanciamiento social y que se requería preservar el protocolo de bioseguridad. Por las dudas, el ministro del Interior, Miguel Acevedo, negó a nuestro diario que la gestión provincial tenga conductas discriminatorias contra la oposición. Antes del incidente, señaló que Manzur no hace diferencias a la hora de gestionar fondos y obras para los intendentes, incluso aquellos políticamente no afines a la Casa de Gobierno. No obstante, el ministro recordó: “en este mismo ámbito, en otros años, nos ponían vallas para asistir al acto patrio”.

Más allá de eso, la titular de Gobierno, Carolina Vargas Aignasse, remarcó que la imagen del Presidente con los 24 gobernadores “es muy poderosa en el sentido de la gobernabilidad y de la legitimidad para superar el odio y las divisiones”. En eso coincidió su par de Educación, Juan Pablo Lichtmajer. “Me parece un claro mensaje de federalismo en línea con lo que representa el 9 de julio para la Argentina, que los gobernadores y gobernadoras estén presentes y también me pareció muy bueno ver a los sectores de la economía representados allí”, opinó.


A preparar el té de ruda

El discurso presidencial ha dejado en Tucumán una impronta para avanzar con una discusión intersectorial sobre cómo afrontar la pospandemia. Habrá una convocatoria al sector privado y a los referentes gremiales, con el fin de debatir el Tucumán que se viene.

Puertas adentro de la Casa de Gobierno hay cuatro evaluaciones que inquietan:

• La estrictamente sanitaria. La política en ese sentido es seguir reforzando la vigilancia epidemiológica para que no se dispare la curva de contagios al menos durante las próximas semanas, consideradas como un período crítico para la pandemia.

• La cuestión económica. Mientras Manzur intenta acelerar el financiamiento para proyectos de obras públicas, el sector industrial busca sortear los efectos de la pandemia. El ministro de Desarrollo Productivo, Juan Luis Fernández, dijo ayer que, durante el primer trimestre, las exportaciones se mantuvieron en los mismos volúmenes que en igual período de 2019. Pero reconoció que las restricciones en la circulación de productores en otras provincias ha golpeado a actividades vinculada con los granos.

• La cuestión financiera. En este aspecto, lo fundamental es sostener el pago regular de los sueldos estatales. Fernández le transmitió a Manzur que no le quitará el apoyo financiero. El déficit proyectado hasta fines de año ronda los $ 12.000 millones (el equivalente a dos planillas salariales mensuales), aunque el mes pasado se recuperó parte del terreno perdido. La recaudación local cayó menos de lo previsto y hubo una inyección mayor de fondos coparticipables.

• La oxigenación de la gestión. Tras un mandato de cuatro años y nueve meses del segundo período, en el entorno del gobernador creen que ha llegado el momento de mostrar recambio. Manzur. no obstante, ha decidido esperar un tiempo más para la oxigenación, ya que la administración se concentró en la cuestión sanitaria. Sin embargo, dentro de la estructura del Poder Ejecutivo, en agosto habrá que tomar té de ruda y esperar algunas definiciones. Se menciona una reestructuración del organigrama de algunas áreas, recambios en la segunda línea de conducción, enroques, fusión y resurgimiento de secretarías de Estado. El relanzamiento es cuestión de tiempo.

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