Ocurrencia que hace ruido en el peronismo

Ruiz Olivares planteó como posibilidad invertir la fórmula del oficialismo para 2023: Jaldo-Manzur; la Constitución lo habilita, sostiene el monterizo.

30 Jun 2020 Por Juan Manuel Asis
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INVERSIÓN DE ROLES. Es lo que sugiere un legislador para futuros comicios. la gaceta / foto de DIEGO ARAOZ (archivo)

Algunos de los que saben de sus salidas ingeniosas pueden referir que sólo hizo “un chiste gallego”, pero los que le reconocen peso político no pueden quedarse sólo conque fue una ocurrencia de momento del legislador Juan Antonio Ruiz Olivares. Es que el monterizo, en una entrevista con Radio Continental, sugirió que la fórmula del oficialismo para el 2023 podría ser Osvaldo Jaldo-Juan Manzur.

El mundillo peronista rescata que no fue una expresión de anhelo de un militante anónimo o de un dirigente ignoto de la tercera línea -lo que le restaría potencia a la sugerencia-, sino que fue expresada por quien tiene una larga tradición política en el PJ, actualmente es integrante del consejo provincial. Fue intendente y legislador y tiene muchas batallas ganadas en el interior, donde el partido que apadrina (Acción Regional) y que acopla al justicialismo, junta miles de votos.

¿Qué dijo exactamente? Cuando se le preguntó si vislumbraba una disputa interna entre Manzur y Jaldo, manifestó: “a ver, invirtiendo la fórmula, ¿cuál es el problema? Lo que no está prohibido está permitido. ¿Por qué no? Si están haciendo bien las cosas”.

Habrá que seguir esperando las posibles reacciones en torno de la propuesta del parlamentario, aunque lo seguro es que a ninguno de los mencionados les agrade la idea -y prefieran no hacer comentarios al respecto-, y muchos menos a integrantes de los entornos que alientan un eventual distanciamiento entre ellos para satisfacer apetencias personales. La iniciativa resulta incómoda para los protagonistas centrales y para algunos manzurtistas y jaldistas, pero no para el peronismo o para los peronistas que apuestan a la pacificación interna. Por ahora observan cierta calma en la superestructura, lo que les permite a todos andar sin tener la necesidad de revelar a qué sector pertenece. La fórmula invertida es la que “menos daña, pero hace ruido”, al decir de un observador oficialista, y que viene a reforzar ese clima de paz que prefieren hoy los afiliados al partido; porque, además, está muy lejos la elección provincial. Resulta inapropiado aludir al tema.

La ocurrencia, colateralmente, además margina a los que aspiran a ocupar uno de esos dos cargos dentro de tres años, por lo que debió sonarles como un mal chiste la salida de Ruiz Olivares. Un referente peronista de la Capital, consultado al respecto, dijo que no escuchó comentarios sobre la iniciativa en el mundillo justicialista. Por lo menos ayer.

De los dichos de Ruiz Olivares se desprende algo más: no se necesita una reforma de la Constitución para avanzar con esa fórmula. Cuando dice que lo que no está prohibido está permitido, se refiere a que la Carta Magna en ningún lado señala expresamente que el gobernador que no pueda ser reelecto por haber cumplido su segundo mandato no pueda ser candidato a vicegobernador posteriormente. Puede ser una fórmula forzada para tranquilizar aguas, pero no es la única que puede parecer forzosa en el PJ, hay otra más difícil y polémica que suena por ahí, pero habrá que ver si alguien se anima a lanzarla aunque más no sea como un chiste.

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