Efectos de la cuarentena: la “nueva normalidad” en la rutina tucumana

El equipo de fotoperiodistas de LA GACETA recorrió el Gran San Miguel de Tucumán para exhibir los nuevos hábitos que la población adquirió como consecuencia del aislamiento y el distanciamiento social

29 Jun 2020
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LA GACETA / FOTOS DE INÉS QUINTEROS ORIO - ANALÍA JARAMILLO - DIEGO ARÁOZ

Comprar con recaudos: pocos locales dejan ingresar sin usar barbijo

Era lunes 11 de mayo. Luego de 52 días, el comercio volvió a funcionar en Tucumán. Para muchos fue un alivio después de denunciar una “parálisis asfixiante”. Por medio de campañas en el centro, los comerciantes solicitaban la reapertura de los locales “no esenciales” con el compromiso de cumplir una serie de protocolos de bioseguridad y aforo. Hoy, otros 50 días después, esas reglas siguen vigentes -aunque en varios sitios se flexibilizaron- y el uso del tapabocas es la norma general.

El reto de adaptar los sentidos al tapabocas obligatorio: el movimiento en las peatonales es casi igual que antes, aunque con rostros a medio cubrir

El 30 de abril, la Legislatura de Tucumán aprobó un proyecto que establece el uso obligatorio de barbijo, tapabocas o máscaras  para circular por la vía pública. Desde esa fecha -incluso varias semanas antes-, en las calles se observa una amplia variedad de diseños y materiales que buscan servir como elementos de protección en el rostro para evitar contagios. Sin embargo, a medida que las actividades se flexibilizaron y que aumentó la cantidad de transeúntes, también se pudo percibir que más personas no cumplen la norma. No es el caso de Patricia Juárez (foto), que ni se quita el tapabocas para sentir el aroma de flores en el centro.

Desinfección: cada vez más cabinas

Su aparición fue una novedad en la provincia. Desde que se habilitaron más actividades, varios locales públicos y privados instalaron cabinas desinfectantes en sus ingresos. La intención es que, antes de entrar a los edificios, las personas sean rociadas por químicos que podrían eliminar eventuales partículas de coronavirus. Por ejemplo, antes de entrenar en este gimnasio de Yerba Buena, los usuarios deben permanecer 10 segundos bajo la estructura sanitizante.

¡A entrenar!: con distancia social

Los gimnasios pudieron reabrir sus puertas el lunes 8 de junio. Tras más de dos meses de parálisis, los propietarios  consiguieron la habilitación para funcionar de nuevo con la condición de seguir estrictos protocolos de bioseguridad. En este caso, un centro de crossfit delimitó en el suelo los espacios para que los usuarios respeten la distancia social y física requerida.

Sanitizantes: la higiene ante todo

A pesar de que aún no se registró circulación viral en la provincia, la prevención es esencial. Cumplir con una estricta limpieza es necesario para evitar posibles contagios de coronavirus en todos los sitios. En particular, la tarea es mayor en los gimnasios porque los usuarios comparten elementos como pesas y colchonetas. Por ello, varios disponibilizaron (como este en Yerba Buena) rociadores para garantizar una higiene continua.

Bioseguridad en el transporte público: algunas líneas colocaron capas para resguardar a los choferes

A la hora de ofrecer recomendaciones para evitar contagios de coronavirus, los infectólogos coinciden siempre en un punto: permanecer tiempos prolongados en espacios cerrados, sin ventilación y con personas aglomeradas aumenta las posibilidades de que un portador del virus lo transmita con facilidad. El transporte público -y más en invierno- cumple justo a medida con esos factores. Por ello, para resguardar a los choferes que deben pasar varias horas por día en un colectivo, algunas empresas colocaron capas protectoras para que ellos disminuyan al máximo el contacto con los pasajeros, quienes además deben cumplir una serie de normas para subirse a la unidad.

Con barbijos: el uso es obligatorio

Desde el 20 de abril, los usuarios del transporte público de Tucumán deben usar un tapabocas o barbijo para subirse a las unidades. Además, desde marzo los choferes no pueden subir a más pasajeros una vez que todos los asientos fueron ocupados. Sin embargo, en los últimos días cada vez más personas denuncian supuestos incumplimientos de las reglas.

Prevención: el alcohol por doquier

La famosa concentración de alcohol “70/30” es la más usada en establecimientos de todo tipo para mantener limpias tanto las instalaciones como las manos de quienes circulan por ellas. La norma general en los gimnasios es que los usuarios -no utilizan barbijo para entrenar por consejo médico- utilicen los rociadores disponibles antes y después de usar los objetos.


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