Todo es Historia: un dulce sentimiento mundial

Christian Lange, junto con Cadiñanos, completó a puro esfuerzo el desafío de 1992 en Tucumán.

29 Jun 2020 Por Carlos Werner

“Para qué voy a decir una cosa por otra. En esa carrera llegué de pedo al final. Junto con mi navegante, la sufrimos mucho”. Christian Lange no se anda con vueltas cuando se le pregunta qué recuerda de su participación en la fecha que por el Mundial de rally se concretó en Tucumán en 1992. Aquella vez, él corrió con un Renault 18, navegado por José Luis Cadiñanos. Las estadísticas finales indicaron que llegó 23° en la general, una posición nada despreciable. Pero…

-¿Qué pasó para que no la pases bien en la carrera?

-Uff, de todo. El auto no andaba bien. Me lo dieron con una serie falla en el cuentavueltas; tuvimos que cambiarle la caja por una estándar en medio de la carrera, la cual sólo nos permitía andar en tercera y en cuarta marcha; cambiamos seis bobinas en su desarrollo. Digan que tenía un muy buen navegante. Y que yo siempre que corrí fui aguerrido, buscaba seguir como sea. Así, pude dar la vuelta.

EN EL VADO. Al Renault 18 le pasó de todo, pero igual llevó a la dupla tucumana al final. Terminó en el puesto 23 de la clasificación general.

Lange, nieto de abuelos alemán y criollo (por línea materna) y noruegos (por vía paterna), tiene una memoria prodigiosa. Tanto que cuenta al detalle lo sucedido en su carrera deportiva. “No corrí tanto, pero cuando lo hice puse todo”, advierte el concepcionense de 68 años, que representó a su ciudad y a La Cocha en aquella prueba mundialista.

“Lo de La Cocha vino por el lado de que mi abuelo Juan Schädlich. Cuando vino de Leizig, se afincó allí, echó raíces y se terminó uniendo a una oriunda de esa ciudad, Etelvina Monroy Olivera”, aclaró.

Así, el cocheño-concepcionense fue creciendo entre los rigores del campo y una directa relación con los “fierros”. Como él dice, no corrió tanto. Pero cuando lo hizo, se hizo notar. “Nadie me enseñó a manejar. En mi casa había una camioneta Jeep y a los 12 años, me gustaba sacarla por el campo. Cuando doblada, la ponía en dos ruedas. Así nació mi estilo agresivo”, asegura.

Christian debutó en pista en el autódromo “Nasif Estéfano” en 1973, con un Renault 12 preparado por él mismo. La carrera era de tres horas con binomios y salió tercero. Compartió el coche con Adolfo Iturbe. Ese mismo año tuvo una lucida tarea en el Gran Premio Nacional de Turismo, que largó en Buenos Aires; ganó la segunda etapa, que terminaba en Concepción. Muchos recuerdan también las trepadas a Las Estancias, en las que Lange estableció una gran rivalidad con Eduardo Namur.

LA CRÓNICA. En las páginas de LA GACETA se pudo leer en aquellos días una amplia cobertura de la competencia.

Pero volvamos a la participación de Lange en el Rally Mundial. Vale recordar que aquella prueba contempló primes por El Timbó, El Cadillal, Ticucho, El Siambón, Lules, San Pablo, San Javier, Escaba, Los Varela, Singuil, Alpachiri, El Cajón, Padre Monti, Vipos, San Pedro, entre otras localidades. En esa carrera estuvieron, entre otros, el español Carlos Sainz, el francés Didier Auriol (resultó ganador), el uruguayo Gustavo Trelles y el cordobés Jorge Recalde, entre otros. Lange terminó 23°, a 1h.58’41” de Auriol.

Cadiñanos recordó la experiencia: “Fue una carrera durísima y la hicimos con un solo auxilio. Un lujo que me pude dar, corriendo con el ‘Alemán’, ¡amigo e ídolo de mi niñez!” El Renault 18, comprado en La Rioja, contaba con piezas traídas de Córdoba. En el armado, el insigne Luis Estéfano. “Pudimos sortear muchos inconvenientes. Era lo más parecido a la época de los hermanos Emiliozzi, cuando se llevaba todo arriba del auto para reparar. Pero llegamos, dejamos bien sentados los prestigios de Tucumán y, sobre todo, ¡cumplimos con la gente que nos apoyó!”, amplió José Luis.

“Al ser amigo de Recalde y de Carlos Menem (Jr.), tenía acceso a lugares que otros no. Por ejemplo, recuerdo una situación en Ticucho, en la que tomé un café con Sainz y con Auriol. O en el hotel donde estaban los pilotos, tuvimos charlas con ‘Carlitos’, su novia de entonces, Carolina Fernández Balbis y su hermana ‘Zulemita’”, cuenta Christian un detrás de escena durante el rally.

En declaraciones publicada en LA GACETA, en 1992, Lange aseguró: “En la etapa final tuvimos más problemas que nunca, pero por suerte pudimos llegar, que era nuestro objetivo. Lástima que todo el esfuerzo de la penúltima etapa y las posiciones que remontamos el día final no lo pudimos conservar. De todas maneras, estoy contento porque me divertí en una prueba que yo pensé que no me iba a gustar. El hecho de ser el único tucumano me motivó a llegar como sea”.

-A casi 28 años, ¿mantenés aquella opinión?

-Sí. Uno se queja porque se hace una idea, pero no siempre se puede concretar un plan. Hoy digo que valió el esfuerzo, que me gustó igual estar ahí.

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