Cuando San Martín logró “el ascenso de la gente”

El "santo" la pasó muy mal en Andalgalá; sin embargo ganó y desató un festejo interminable. Video.

26 Jun 2020 Por Bruno Farano
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GOL. Ramón grita el 1-0 con “Turbo”, Briones y Viturro.

El 26 de junio de 2016 es una fecha que nunca olvidarán los hinchas de San Martín. Aquella gélida jornada, en Andalgalá, contra Unión Aconquija, contra toda una provincia, haciéndole frente a miles de inconvenientes y tras cinco años que parecieron una eternidad en ese infierno llamado Federal A, el “Santo” lograba el retorno a la B Nacional.

“Fue algo hermoso, único, increíble”, resalta desde Mendoza Ramón Lentini, hombre clave de aquel plantel y una de las grandes figuras “santas” en aquella serie decisiva.

En su relato, el goleador no habla solamente de lo estrictamente futbolístico. Más allá de que la estadística diga que San Martín ganó los dos juegos de esa final con autoridad, nada fue sencillo. En la ida había vencido por la mínima gracias a un tanto de Gonzalo Rodríguez. Pero faltaba el duelo revancha y muchas otras perlitas que fueron apareciendo desde el mismo momento en el que la delegación partió desde Tucumán.

“¡Qué mal la pasamos!”, recuerda el goleador hoy con una sonrisa. Pero aquel juego fue mucho más que un partido de fútbol. “Nos quisieron ganar de ‘prepo’, pero se encontraron con un equipo muy unido, que tenía las ideas claras y que venía muy bien”.

Los problemas comenzaron ni bien el ómnibus que trasladaba a la delegación ingresó en suelo catamarqueño. “Nos hicieron bajar, nos revisaron entero, la pasamos mal. Pero mal en serio. Además, la estadía en Andalgalá fue durísima”, deja en claro Ramón.

En la noche previa, los hinchas de Unión fueron hasta el hotel donde se alojaba la delegación tucumana. Tiraron bombas de estruendo durante casi toda la noche y atacaron con piedras las puertas y las ventanas de las habitaciones. “Casi no dormimos. Además, en las habitaciones hacía un frío de morirse. Teníamos que estar con los camperones puestos. Pero todo eso nos hizo más fuertes. A la mañana siguiente, pese al cansancio, queríamos jugar y ganar en la cancha. Y lo demostramos”, dice el goleador de aquella tarde.

Si bien Lentini pegó de entrada, en el complemento, el local puso las cosas 2-1 y le agregó “pimienta” al asunto. Pero “Turbo”, y otra vez Ramón, dieron vuelta rápido el asunto, asegurando el ascenso. “Pese a que la pasamos mal desde que llegamos a Andalgalá, nunca pensamos en que podíamos perder ese partido. El equipo estaba muy bien y que nos hayan querido ganar de esa manera nos hizo mucho más fuertes”, revela el delantero formado en las inferiores de Estudiantes de La Plata.

GOL. Ramón grita el 1-0 con “Turbo”, Briones y Viturro.

Pasaron cuatro años, pero a Lentini se le sigue erizando la piel cuando recuerda lo que fue ese logro, denominado en La Ciudadela como “el ascenso de la gente”. “Teníamos un gran plantel, pero no encontrábamos el equipo. Hasta que se nos dio la victoria ante Mitre, en Santiago y llegó Diego Cagna. Él, con su experiencia, nos dio mucha tranquilidad y el equipo cambió mucho. Además, encontramos en el medio la victoria contra Guaraní y eso fue decisivo. Después de ese partido comenzamos a pensar que no se nos podía escapar el ascenso”, remata todavía impresionado con los festejos; esos que comenzaron ni bien se terminó el duelo en Andalgalá y que se extendieron por casi 24 horas. “Nos volvimos locos y no era para menos. Desde que llegué a Tucumán todos me pedían el ascenso y lograrlo fue algo hermoso”.

Después de festejar en la cancha y en el vestuario, de volver al hotel y de celebrar con los hinchas que habían eludido los estrictos controles y se habían dado cita en la cancha, la delegación emprendió el regreso. Hizo noche en San Fernando del Valle de Catamarca para poder llegar a nuestra provincia cerca del mediodía y armar la caravana eterna que unió Huacra con la plaza Independencia. “Fue tremendo. La gente nos acompañó todo el recorrido y cada vez se sumaban más hinchas. Además, por el celular nos llegaban festejos de hinchas que ni durmieron para esperarnos. Fue algo inolvidable”, concluye Lentini, el de los dos goles que le dieron forma a un ascenso que le permitió al “Santo” volver a sentirse vivo, tras cinco años que parecieron ser un suplicio.

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