Cuando Amalia se calzó los pantalones largos

En las dos últimas décadas, el “Villero” vivió tres hechos trascendentales en su vida deportiva.

23 Jun 2020 Por Miguel Eduardo Décima
2

ORGULLO. En la foto, uno de los equipos que consiguió entrar en la historia de los “Villeros”.

Las dos últimas décadas deportivas que vivió Amalia fueron las más gloriosas de sus 103 años de vida. En aquel 5 de mayo de 1917, un grupo de entusiastas amantes del fútbol del sur de la capital tucumana seguramente soñaron que su querido “Villero”, con el correr de los años, se terminaría convirtiendo en una de las mejores entidades de la provincia.

El primer eslabón de una cadena de éxitos se inició en 2008 donde los “Villeros” que eran conducidos por Sergio Daniel Décima, le ganaron la serie final del Anual a Deportivo Aguilares y de este modo, se consagraron por primera vez campeón en el círculo superior del fútbol tucumano. Al primer partido jugado en el estadio de 9 de julio 2.200, lo ganó 2 a 0, mientras que en el desquite, disputado en la ciudad de las diagonales, a pesar de perder 2-1, logró el título por diferencia de gol.

Sólo tuvieron que pasar dos temporadas más, para que el 12 de diciembre de 2010, en un memorable partido final jugado en el estadio de San Martín, nuevamente conducido tácticamente por el “Lobo” Décima, se quedara con el título al ganarle 2-0 a un encumbrado San Jorge.

Pero haciendo méritos para que se cumpla aquel axioma que reza “no hay, sin tres”, el 4 de mayo de 2013, esta vez bajo la conducción táctica de Rubén Duarte, consiguió el ascenso al Argentino B, al eliminar a Instituto Deportivo Santiago, en una atrapante serie final que se definió desde los 12 pasos.

Esto ocurrió porque en el partido de ida que se había jugado una semana antes, en la vecina provincia, los santiagueños triunfaron 1 a 0 con un tanto anotado por nuestro comprovinciano Joaquín Quinteros.

Así se llegó al encuentro decisivo, que en la barrida del sur capitalino se lo vivió con mucha antelación con una ansiedad propia de los grandes acontecimientos. Al termino de los 90 minutos, Amalia ganó 1-0 con un tanto anotado por Pablo Leguizamón. Esto llevó a que se debiera recurrir a la siempre infartante definición por penales. Allí, el golero Cristian Díaz se calzó el traje de héroe, no sólo para contener uno de los remates de los ágiles visitantes, sino que se dio el gusto de convertir el penal decisivo que lo depositó en el certamen que organizó el Consejo Federal de la AFA.

En el mismo momento, que el ahora oficial de la Policía tucumana decretaba el ansiado ascenso del “villero”, se desató un verdadero carnaval en la populosa barriada capitalina porque ese día, un grupo de esforzados muchachos había escrito la página más brillante de la vida deportiva de Amalia

“Esa consagración tuvo un significado muy especial para mí. Es que nunca había conseguido un ascenso hasta ese momento. Era una materia pendiente que tenía en mi carrera, pues aunque había conseguido varios títulos liguista con Atlético Concepción, me desvivía por comprobar lo que que significa vivir esta clase de sensaciones tan atrapante. Por el protagonismo que tuve en la definición de la serie, sin duda, esa fue la mayor satisfacción que viví dentro de un campo de juego”, dijo el arquero que fue el único futbolista que se dio el gusto de estar presente, en las tres mayores alegrías que vivió la parcialidad “Villera”.


Crecimiento sostenido

Para Rodolfo “Jonny” Avila, quien desde 2009 es presidente del club, quien heredó el mando institucional de Roberto Alderete, siente una enorme satisfacción por el crecimiento que tuvo su querido club. “Uno que se crio en el barrio, sabe lo que significa verlo al club posicionado entre los mejores de la provincia. Esto se pudo lograr con el esfuerzo de cada uno de los que abrazamos un amor infinito por una entidad que no sólo creció en lo deportivo, sino que esos éxitos estuvieron acompañado por un sostenido crecimiento en lo institucional y edilicio. De haber podido lograr eso, nos llena de orgullo a toda la familia ‘villera’”, dijo quien forma parte de la tercera generación de una de las familias con sangre “villera”.

Comentarios