“Yo me defendí”, declaró el taxista acusado por el crimen de un joven

Roque Medina, de 58 años, aseguró que realizó los disparos al ver que la víctima lo apuntaba con otra arma.

22 Jun 2020 Por Luis Duarte
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HOMICIDIO EN SAN ISIDRO DE LULES. En la escena de la muerte se encontraron vainas servidas durante el relevamiento de los peritos.

“Vi los movimientos del arma, y vi cuando jaló el gatillo y retrocedió. Siempre me apuntó de frente. Hizo un amague y movió la mano como apretando el revólver, pero no salió el disparo. No sé si le pasaba algo al arma. Giró, ubicando su pierna derecha atrás como para poder irse, y ahí hice los disparos. Yo me defendí”. Roque Medina, el taxista acusado de matar de tres disparos a Javier Coca para repeler un presunto robo, relató así ante la Fiscalía Especializada en Homicidios I los momentos del hecho, ocurrido hace una semana en San Isidro de Lules.

El hombre, de 58 años, remarcó que había gatillado para defenderse, después de haber recibido un golpe y de ser amenazado por la Coca con un revólver. Junto con su abogado defensor, Manuel Pedernera, plantearon que actuó en legítima defensa. De todas formas, el juez Raúl Cardozo confirmó la detención para el chofer, así como también para Gabriel Alani, acompañante de Coca durante esa madrugada.

El domingo, alrededor de las 4, Coca y Alani subieron al taxi Chevrolet Corsa Classic blanco conducido por Medina. Le solicitaron en ese momento que los trasladaran hasta San Isidro de Lules. Al llegar hasta la calle España y pasaje Posse, en esa localidad, los pasajeros blandieron un elemento punzante (una “punta”) y amenazaron al conductor con el propósito de apoderarse del dinero que llevaba.

De acuerdo con los datos de la causa, Medina sacó una Bersa Thunder 9 milímetros ante la situación. Coca y Alani descendieron del vehículo y comenzaron a correr para darse a la fuga por un pasaje sin nombre. El conductor descendió del rodado casi al mismo momento y realizó disparos en contra de los dos jóvenes.

Coca recibió tres tiros: en la región lumbar izquierda, en el glúteo izquierdo y en la cara posterior de la pierna derecha. Las lesiones que le causaron la muerte. Luego, Medina se retiró del lugar en su automóvil. Horas después fue identificado y lo encontraron en su casa. Alani, en tanto, fue aprehendido durante los procedimientos.

El hecho

“Encendí la luz para que me pagaran. Ahí, me di cuenta de que la persona que estaba adelante (Alani) abría la puerta. Pensaba que se iba a acomodar para darme el dinero, pero me manoteó la billetera de taxista con unos $ 1.100 o $ 1.200. Sentí una trompada desde atrás, cerca del lado derecho del oído. El sujeto que estaba sentado atrás me pidió el celular y ‘lo que tenía’. En ese instante, el de adelante sacó un cuchillo para ayudar al que estaba atrás. Vi que mi vida corría peligro. Era un cuchillo chico, tipo Tramontina, con serrucho. Yo estaba aturdido por el golpe. Entonces, saqué mi pistola de abajo del asiento, donde cargo el arma, e hice dos disparos hacia el pavimento, por la puerta abierta del acompañante, como una manera de intimidar y no para herirlos”, fue la descripción del acusado.

Medina manifestó que la persona que estaba en el asiento trasero portaba un arma de fuego. Por la forma, aseveró, parecía un revólver: “tenía tambor”, puntualizó. “Se bajó por la puerta trasera derecha, apuntándome en todo momento. Atiné a bajarme del auto y él seguía apuntándome. Me bajé y cambié de posición para tener más libertad de acción. Tenía miedo de que el tipo me tirara estando adentro del auto. Él se subió a la vereda y apretó el gatillo, como amagando a dispararme” añadió.

Coca se dirigió a un pasillo para así salir de la zona. “Nos iluminaba el foco de la vía pública. Veía perfectamente todos los movimientos”, describió. Instantes después, Medina realizó varios disparos. Durante las pericias en el lugar, se encontraron cinco vainas servidas, según fuentes oficiales.

La retirada

“El tipo se fue y no volví a saber más nada. Retorné al auto porque no conocía el lugar; no sabía si había más ‘villa’. Estaba muy angustiado, nervioso, shockeado ,y con la garganta seca. Se me juntó este hecho con otro que había tenido en noviembre o diciembre, cuando me asaltaron también. Me pusieron un cuchillo en el cuello, me golpearon”, rememoró. “Llegué a mi casa. Tenía un cuarto de un tranquilizante. Hasta entonces no sabía nada del hecho, luego llegó la Policía a la siesta”, declaró.

La Fiscalía Especializada en Homicidios acusó a Alani de robo agravado. (Se informa por aparte) Sin embargo, el joven negó el hecho al momento de declarar.

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