Enamorada de los libros: Valentina Toll, la tucumana que estrenó un posgrado de Harvard

Comenzó estudiando Ingeniería Industrial en Tucumán, pero luego emigró a Estados Unidos, donde hizo una carrera brillante.

TENAZ. Valentina, con sus 27 años, es ingeniera mecánica, trabajó en Amazon y ahora egresó de Harvard.  TENAZ. Valentina, con sus 27 años, es ingeniera mecánica, trabajó en Amazon y ahora egresó de Harvard.
15 Junio 2020

La primera latinoamericana en recibirse del posgrado de doble titulación MS-MBA de la universidad de Harvard, un programa nuevo que combina la ingeniería (MS) y los negocios (MBA), es tucumana. Valentina Toll, que encontró en la pasión y la dedicación la forma de superarse día a día, nació en Tucumán, fue a un colegio de Yerba Buena y cursó los dos primeros años de ingeniería industrial en una universidad privada de la provincia hasta los 20 años. Entonces decidió emigrar a Estados Unidos para continuar con sus estudios en la Boston University (BU), en donde se recibió de ingeniera mecánica con orientación en manufactura, en 2016.

Ese año, después de recibirse de ingeniera con honores, Valentina comenzó a trabajar como Project Manager (directora de Proyectos) en Amazon, en donde estuvo hasta 2018, cuando vio un programa de doble titulación que le encantó. Pese a no parecer una decisión fácil, pues tuvo que dejar su puesto en Amazon, ella no dudó y se presentó para el proceso de aplicación en el que hay que rendir exámenes, escribir ensayos, y pasar por diferentes entrevistas. Luego de todo ese camino de pruebas, Valentina fue aceptada en Harvard. Casi dos años después de comenzar su tercera experiencia universitaria, se graduó como una de las alumnas más destacadas, por lo que fue distinguida con un premio de liderazgo e innovación.

La tucumana que vivió de éxito en éxito contó, en una distendida charla telefónica con LA GACETA, su experiencia estudiando en el exterior y cómo llegó graduarse en las universidades de Boston y Harvard, dos de las más prestigiosas del mundo.

Sus comienzos

Durante la secundaria siempre hizo muchas actividades extra curriculares y una de ellas fue la clave: el programa de Junior Achievement, una organización que ofrece actividades que dan experiencias en temas de educación financiera, preparación para el trabajo y espíritu empresarial a jóvenes de todo el mundo.

“Ahí conocí bastante gente y me fueron invitando a conferencias, concursos y programas. A partir de eso, una vez que terminé la secundaria, me enteré de programas cortos de verano para estudiar acá (en Estados Unidos) y aprender inglés. Me gustó tanto que decidí venir full time a terminar la carrera”, narró Valentina.

No fue una decisión sencilla. Valentina tenía que dejar atrás a amigos y familiares para aventurarse en algo que aún no sabía cómo terminaría.

Diferencias

Cuando llegó al país del norte encontró algunas diferencias con respecto a la forma de estudiar entre los dos países. La primera fue la barrera del idioma. Aunque sabía hablar inglés, cuando ingresó a BU se encontró con una terminología mucho más técnica que la que conocía. “Tuve que estudiar la tabla periódica casi de cero. Llegué y me di cuenta de que prácticamente todos los elementos tienen un nombre distinto en inglés. Al principio eso me complicó, pero después la estudié y me adapté”, recordó.

Otra de las diferencias, aunque esta le resultó más atractiva, fue que los programas de las carreras son más individualizados, por lo que cada uno cursa y se especializa como mejor le parezca o más le guste. “Acá son más flexibles y vos elegís las materias que tomás. Eso te da la posibilidad de especializarte mientras cursás la carrera”.

También pensó en la forma de evaluar en cada país. Recalcó que en Argentina los exámenes finales son más intensos, mientras que en el país norteamericano uno aprueba la materia a medida que pasa el año, sin un examen a fin de curso en el que se resuma todo el año.

Además, agradeció el nivel académico con el que se fue de la provincia: “llegué acá y en cuanto a física, matemática y varias materias más no tuve problema. La educación de allá (por Tucumán) es de gran calidad. Lo que más me costó fue el inglés y aprender las unidades de medida”.

Otras culturas

Valentina era la única latinoamericana de los 28 que hicieron el posgrado, algo que le sirvió como una experiencia enriquecedora. “Como yo era la única latina, también había muchos compañeros que eran los únicos en lo que hacen”, contó, reflejando un sentimiento de exclusividad que los unía.

“Es súper interesante estar con un grupo de chicos que no conocían la cultura. Les enseñé a cocinar empanadas, comer asado, escuchar música latina, de todo. Y ellos, mientras, me enseñaban de sus propias culturas”, expresó la graduada.

Pasión y esfuerzo

A lo largo de su vida Valentina se propuso metas difíciles. No le gusta quedarse con lo que ya consiguió, siempre va por más.

“Me pongo un objetivo y todo el mundo me dice que estoy loca, que no se puede, pero a mi no me importa, me arremango y lo busco”, aseguró, casi desafiando a sus detractores. Una de las claves de su éxito -dice- radica en la pasión. Y agrega que encontró lo que le gusta cuando era muy chica, y toda su vida se dedicó a eso.

“A los 12 o 13 años decía que cuando fuera grande quería salir en las revistas, pero nunca me interesaron las de moda como a la mayoría de las chicas de esa edad. Yo quería salir en una revista de negocios”, afirmó.

También dejó un mensaje para los apasionados que sueñan con llegar lejos. “Vale la pena. Es muchísimo trabajo, pero no hay que rendirse. Si encontrás algo que te gusta, ponerle tanta dedicación es más fácil. Es un sacrificio y conlleva bastante trabajo, pero sí se puede, no es imposible”, aseguró la joven, de 27 años.

Qué sigue

Desde una casa en Silicon Valley, California, la flamante graduada no se detiene. La pandemia le dio el tiempo para pensar en sus próximos proyectos y en su matrimonio con Steve, un joven neoyorquino con quien se casó a fines de 2018.

“Estoy trabajando en una startup, que se trata de hacer productos de software para ingenieros de hardware junto con un compañero del posgrado. Estamos juntando inversiones para lanzar el producto dentro de poco. Aún no hay una fecha de presentación, pero calculo que será a fin de año”, adelantó la inquieta tucumana. (Producción periodística: Homero Terán Nougués)

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