Proponen un cupo laboral trans para San Miguel de Tucumán - LA GACETA Tucumán

Proponen un cupo laboral trans para San Miguel de Tucumán

La expectativa de vida de personas trans en el país ronda los 40 años.

09 Jun 2020

La discriminación contra mujeres y varones trans en el país es tan grande que la marginación de la sociedad contra el colectivo ha llevado a que la expectativa de vida de las personas trans ronde entre los 35 y 40 años, según distintos reportes de organismos de Derechos Humanos. Por eso, el concejal radical José “Lucho” Argañaraz presentó un proyecto de ordenanza para implementar un cupo laboral trans en San Miguel de Tucumán.

“Es un colectivo especialmente sensible a sufrir discriminación, ya que siguen existiendo prejuicios culturales a la hora de aceptarlas o aceptarlos en determinados ámbitos regulares del mercado laboral. El derecho a la no discriminación comprende también el derecho al acceso de un empleo formal que supone no sólo autonomía económica, sino también posibilidad de formación, capacitación y acceso a la seguridad social”, explicó en las justificaciones del proyecto Argañaraz, interventor de la UCR en la provincia e integrante del bloque afín al intendente, Germán Alfaro.

En el despacho de Argañaraz se desempeñan dos mujeres trans: Dalila García y Gabriela Soria. Ellas defendieron la iniciativa y destacaron la importancia de políticas de Estado que garanticen el derecho de las personas del colectivo trans a trabajar, realizarse y vivir sin ser discriminadas.

MILITANCIA. Gabriela defiende la iniciativa del cupo laboral trans.

“La lucha de las mujeres trans es poder tener un trabajo digno y poder elegir de qué trabajar en base a nuestras capacidades en esta sociedad. No todas quieren ser trabajadoras sexuales. Tengo compañeras trans que son psicólogas, abogadas, maestras...”, contó a LA GACETA Soria. Explicó que comenzó a trabajar en el equipo del concejal desde el inicio de la segunda gestión del edil, para centrarse en acciones para el colectivo LGTB.

García se desempeña en tareas administrativas en el despacho, comenzó en el primer mandato del concejal, en 2016. “Las chicas trans o los chicos trans cargamos con el prejuicio de que sólo podemos trabajar en una peluquería. Mucha gente no nos ve como personas normales, comunes y corrientes, que podemos desempeñarnos en distintos trabajos en base a nuestras capacidades, formación y estudios. En mi caso, antes de comenzar a trabajar en el Concejo era relacionista público de un boliche. Me costó un montón conseguir un trabajo con aportes, con obra social. Fui muy bien recibida en esta oficina y por todas las personas en el Concejo”, explicó la mujer. Y agregó: “me gustaría que realmente se avance como sociedad y dejen de mirarnos como su fuéramos otro grupo de personas y que tampoco haya racismo”.

La iniciativa, en su articulado, propone que la Municipalidad incorpore anualmente, en planta permanente, transitoria o contratos, el 2% de personas trans “que reúnan condiciones de idoneidad para los cargos y establecer reservas para puestos de trabajo para ser ocupados por ellas, con el fin de promover la igualdad real de oportunidades en el empleo público”.

En 2017, un proyecto de cupo laboral trans fue debatido en otro recinto provincial pero no prosperó: la Legislatura se disponía a debatir en una sesión un proyecto de ley, pero con la venia de legisladores peronistas y radicales, el proyecto volvió a comisión y no llegó a tratarse en el recinto desde entonces.

Comentarios