Por primera vez siguen el paso del virus del dengue por células infectadas

Cinco investigadoras construyeron un mapa de la enfermedad, clave para el desarrollo de estrategias antivirales. Millones de afectados

07 Jun 2020 Por Lucía Lozano
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MOVIMIENTO. Mapa del flujo de cápside dentro de una célula infectada.

La investigadora Laura Estrada no lo podía creer. Cuando comenzó a sentir que la fiebre subía en su cuerpo y el dolor de cabeza era insoportable, supo que ese mismo virus que venía estudiando hace años ahora se había adueñado de ella.

Estrada fue una de los miles de contagiados de la patología transmitida por el mosquito Aedes aegypti que se registraron este año en Argentina. Así y todo no se detuvo. Junto a otras cuatro científicas argentinas logró cartografiar por primera vez el recorrido que realiza el virus en las células infectadas. Esta información es muy valiosa, ya que podría utilizarse para el desarrollo de antivirales específicos contra una enfermedad que es potencialmente mortal y que aún no tiene cura con ningún medicamento.

Ella es física y se desempeña en el Laboratorio de Electrónica Cuántica de la UBA. Le contó a LA GACETA los detalles del trabajo que acaba de ser publicado en la prestigiosa revista Scientific Reports, del grupo Nature. El equipo de investigación es liderado por Andrea Gamarnik, jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir (FIL) y reconocida mundialmente por sus estudios sobre dengue. También trabajaron Manuela Gabriel, Guadalupe Costa Navarro y Luana De Borba. Colaboró, además, el técnico de la FIL, Andrés Rossi.

Los resultados del estudio fueron posibles mediante la aplicación de microscopías avanzadas, desarrolladas por el grupo encabezado por Estrada. En estos equipos se vio cómo se mueve la proteína de una estructura que rodea el material genético del virus del dengue y cuya función es clave en el proceso de infección en el organismo. Esa estructura se llama cápside. Mientras el virus infecta a una célula, se pudo captar cómo la cápside del dengue se produce y se acumula en tiempo real.

- ¿Cuál es la motivación que tuvieron para este estudio?

- El dengue es la enfermedad viral humana más importante transmitida por mosquitos a nivel mundial, y es causada por cuatro virus diferentes llamados serotipos 1-4. Una estimación reciente calcula que hay casi 400 millones de personas infectadas por año. La incidencia ha aumentado dramáticamente en la última década, especialmente en países de América Latina. La Argentina no es ajena a esta situación. En la actualidad, es una de las enfermedades que más avanza mientras el sistema sanitario enfoca sus esfuerzos para contener la covid-19. Por otro lado, vemos que, a pesar de los esfuerzos y el creciente interés para desarrollar fármacos antivirales, aún no están disponibles de manera masiva vacunas efectivas o agentes terapéuticos, y esto es en gran medida por la falta de conocimiento acerca del virus y de su patogénesis. Así fue que nos planteamos el desafío de buscar una solución a este grave problema de salud pública desde la física y la biología.

- ¿Por qué es importante entender qué sucede con la cápside para desarrollar posibles tratamientos futuros?

- Las proteínas de cápside están surgiendo como blancos prometedores para el diseño de una nueva generación de agentes terapéuticos los cuales, al estar basados en componentes propios del virus, se espera que resulten en terapias más específicas.

- ¿Qué fue lo más complejo de resolver en el trabajo?

- La proteína de cápside es una proteína muy pequeña, con un tamaño aproximado de entre uno y dos nanómetros. Cada unidad es la millonésima parte de un milímetro, algo que técnicamente no es posible de ver con los instrumentos que existen comercialmente. El proyecto era muy ambicioso porque, además, debíamos medir eso en células vivas e infectadas. En este trabajo utilizamos técnicas avanzadas de microscopía combinadas con algoritmos matemáticos para el análisis y la interpretación de las imágenes. El proyecto requería de un grupo muy preparado para realizar distintas técnicas, que van desde la manipulación del virus, el ensamblado de un microscopio a medida, la adquisición cuidadosa de los datos y la escritura de código para el análisis de la información. La totalidad de los experimentos fueron realizados en Argentina por un grupo multidisciplinario conformado por cinco investigadoras o becarias de Conicet

- ¿Se encontraron con alguna sorpresa?

- La proteína de cápside se comporta de manera muy diferente dependiendo de la región dentro de la célula en la cual se encuentre. Por ejemplo, dentro del citoplasma se mueve sin una dirección preferencial, mientras que en el núcleo de la célula muestra un movimiento mucho más organizado. También pudimos determinar la velocidad a la que se difunde y cómo esta velocidad se modifica con el tiempo transcurrido desde el comienzo de la infección. Ambos hallazgos podrían ser utilizados como estrategias en el diseño de fármacos para frenar (o al menos atenuar) el avance de la infección en el cuerpo.

- ¿Cuáles son las futuras proyecciones de su trabajo?

- La proteína de cápside es una proteína viral multifuncional que tiene roles esenciales para la propagación del virus; sin embargo, tanto para el dengue como para otros flavivirus sus mecanismos son poco conocidos. Creemos fuertemente que lo generado en este trabajo podría tener un muy alto impacto en el desarrollo de una primera generación de antivirales contra el dengue basados en cápside. Y actualmente estamos buscando extender las investigaciones al virus del zika.

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