Prevención: reciclar neumáticos para frenar el dengue

Tal es la propuesta que hacen dos biólogos especializados. En esas gomas se cría el 30% de los mosquitos Aedes aegypti, explican.

05 Jun 2020 Por Lucía Lozano
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CRIADEROS DE MOSQUITOS. Las gomas tiradas que acumulan agua tienen condiciones ideales para el Aedes.

Están tirados a la orilla de los canales o en cualquier plaza. Se usan como macetas y para los juegos del jardín de infantes. Los neumáticos están tan incorporados al paisaje urbano que no nos llama la atención verlos apilados en cualquier esquina. Para los biólogos, en cambio, son sinónimo de mosquitos y, por lo tanto, de dengue. Se calcula que el 30% de los Aedes aegypti se reproduce en estos recipientes cuando quedan abandonados y acumulan agua. Por eso, es necesario un plan de reciclado nacional de este residuo no convencional.

En Argentina, se tiran 130.000 toneladas anuales de neumáticos, de las cuales un alto porcentaje posee un destino inadecuado. El biólogo e investigador Nicolás Schweigmann cuenta que cuando sale a buscar mosquitos para sus estudios, lo primero que hace es ir a las gomerías. “En todo el país debería haber plantas de reciclado de gomas usadas”, plantea.

¿Por qué los neumáticos tirados son uno de los criaderos más importantes? Tienen dentro las condiciones ideales para la reproducción del Aedes. Pese a que se trata de un desecho bastante común, nadie se pregunta adónde van estas gomas.

El biólogo Darío Vezzani, investigador del Instituto Multidisciplinario sobre Ecosistemas y Desarrollo Sustentable de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, propone que haya un plan de tratamiento de neumáticos fuera de uso (NFU).

“Sin una estrategia de reciclado de NFU a nivel nacional vamos a estar siempre en un círculo de reinfestación”, sostiene. “Para prevenir el dengue, la mejor opción (y me atrevo a decir única por ahora) sigue siendo enfocarse en los criaderos de mosquitos. Todos los vecinos deben hacer su parte en su casa. Pero también es cierto que esto no alcanza si los municipios no controlan lugares que son de su exclusiva responsabilidad, como cementerios, predios municipales de servicios viales, hospitales, entre otros. Y luego se agregan casos puntuales muy complejos como las acumulaciones de neumáticos”, enfatiza.

Detección temprana

“La otra parte es tener el sistema de salud preparado para detectar casos tempranamente y aislarlos y hacer control de foco para que no se propague el virus. En ciudades del norte, con experiencia acumulada de dengue, podemos suponer que los médicos están capacitados y alertas para identificar los casos”, añade.

Vezzani agrega que, sin duda, estamos ante la mayor epidemia de dengue que registra Argentina y hay muchos motivos para preocuparse. Uno de ellos es que el tema nunca estuvo en la agenda este año. “Los brotes tienen cada vez mayor magnitud. En 2009, la primera epidemia nacional tuvo un alcance en 14 provincias con 36.713 casos. Hoy estamos cursando el tercer brote con más de 78.000 casos en 18 provincias. Lo que sucede es el resultado de un conjunto de factores que van desde el cambio climático al aumento de la densidad poblacional en las ciudades, pasando por el crecimiento desorganizado y los efectos de la globalización”, evalúa.

“No sirve actuar únicamente en medio de la epidemia; claramente ahí ya es tarde. También hay fallas en las fumigaciones. Vemos a municipios pulverizar parques y espacios abiertos, lo cual no tiene nada que ver con controlar al mosquito del dengue porque este insecto está en las casas. Necesitamos un cambio de paradigma, donde el vecino empiece a exigir que no le tiren veneno encima, en lugar de pedir que le fumiguen el barrio”, planteó. Y luego aclaró que usar insecticidas indiscriminadamente sólo sirve para generar resistencia a estos productos en el mosquito, además de contaminar el ambiente y eliminar otros insectos que cumplen una función esencial.

La curva de contagios: se reporta un 70% menos de casos

La curva de contagios sigue en descenso. En las últimas 24 horas se confirmaron 47 casos, y en total suman 6.060 los pacientes con dengue. En comparación con la semana pasada hay un 70% menos de casos. Esto se debe a que el mosquito Aedes aegyti, que transmite la patología, está desapareciendo poco a poco gracias al descenso de temperatura. Las autoridades sanitarias advirtieron que aún hay riesgo de contagio porque muchos mosquitos sobreviven dentro de las casas calefaccionadas o favorecidos por los días con mucha amplitud térmica.  Por lo tanto, hay que seguir con las medidas de prevención: eliminar los recipientes que puedan acumular agua en casa y usar repelente.

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