Una evaluación con todos los sectores educativos

03 Jun 2020

Una evaluación es siempre necesaria para valorar conocimientos la actitud, el rendimiento o la capacidad de una persona o de un servicio, pero también sirve para sacar saber dónde se está parado o sacar conclusiones que permitirían diseñar, por ejemplo, políticas públicas. El ministro nacional de Educación, Nicolás Trotta, presentó en una conferencia virtual la Evaluación Nacional del Proceso de Continuidad Pedagógica, que se desarrollará en junio y julio en todo el país. Se encuestará a 30.000 educadores, directivos y a 2.800 familias, con el objetivo de efectuar un relevamiento acerca del estado de situación en el marco del confinamiento social para analizar los procesos de continuidad pedagógica desarrollados desde marzo pasado.

Los responsables de los niños y los adolescentes se referirán vía telefónica a las actividades realizadas desde el hogar durante el período de cuarentena, así como a las dificultades que tuvieron para continuar vinculados con la escuela.

A los docentes y directivos se les solicitará que contesten preguntas acerca de las prácticas pedagógicas más desarrolladas, las decisiones didácticas que se tomaron, los canales de comunicación empleados, el tipo de actividades más frecuentes que se solicitaron y los materiales o recursos implementados.

“La evaluación nacional del proceso de continuidad pedagógica y la determinación del regreso físico a las aulas, cuando la salud lo permita, son los dos componentes centrales que debemos tener para trazar una hoja de ruta para este ciclo 2020”, dijo Trotta y agregó que este procedimiento tuvo el acompañamiento de las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el aval de los sindicatos docentes y del Consejo Interuniversitario Nacional. La secretaria de Evaluación e Información Educativa descartó que se vaya a promocionar en forma automática a los estudiantes. “Por el contrario, la promoción de los alumnos de un año al otro se decidirá sobre la base de la evaluación de lo que sea posible enseñar en 2020 y no vamos a dar por aprendido el resto”, aseveró.

La pandemia ha sacado a la luz las profundas desigualdades sociales y económicas de vastos sectores de la sociedad, marginados de las nuevas tecnologías a las que se ha recurrido para que desde la casa los chicos siguieran conectados a la escuela, pero también una buena parte de los educadores se ha visto en aprietos por la falta de capacitación o de medios para hacer uso de las herramientas cibernéticas. “La desigualdad educativa en una Argentina profundamente desigual es mucho más compleja que la resolución de una dimensión tecnológica que permita la mejorar los procesos enseñanza en el contexto de la pandemia”, ha señalado Trotta.

La educación está en crisis desde hace varios años en la Argentina. Esta es una situación ideal para preguntarnos sobre qué educación queremos para nuestros hijos, así como analizar detenidamente cuáles son las fallas más gruesas del sistema actual y buscar las posibles soluciones.

Nos parece positiva esta evaluación con todos los sectores de la educación (docentes, directivos, padres y alumnos), consensuada por todas las provincias, porque permitirá examinar lo realizado en estos meses. Sería positivo si además fuera el puntapié inicial para la realización de un congreso pedagógico, de donde surja nuestra educación del futuro.

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