Hace 50 años: 3 de junio de 1970

03 Jun 2020 Por Carlos Rosauro Paz

DISCURSO DEL PRESIDENTE

A medianoche, el presidente Juan C. Onganía, luego de haber presidido una reunión del Consejo Nacional de Seguridad para tratar la situación creada con motivo del secuestro del ex presidente Pedro Eugenio Aramburu, dirigió un mensaje a todo el país. Dijo: “…me dirijo al pueblo de la nación participando de la misma preocupación e indignación que provoca un hecho cruel, inútil y agraviante. Somos testigos de una torpe maniobra del extremismo ideológico que en escala continental golpea todas las fronteras de América y del mundo. Fría y calculadamente, la persona de un ex presidente de la nación, los uniformes de la patria y el aniversario del ejército, han sido combinados para desatar la guerra entre hermanos y hundir a la Argentina en la confusión y la anarquía… Este es el modelo extranjero que pretende ganar nuestras universidades, gobernar las estructuras sindicales, quebrantar nuestra unidad espiritual y destruir las fuerzas armadas y nuestro estilo de vida…”.

DECRETAN PENA DE MUERTE  

Luego del discurso pronunciado a la 0 hora de hoy por el presidente Onganía, se dio a conocer por la cadena oficial de radiodifusión, el texto de una ley que decreta la pena de muerte para quienes secuestraren a otra persona y no la entregaren o dieren razón satisfactoria de su paradero. Esta ley se aplicará también si del hecho resultaren lesiones gravísimas o la muerte para alguien. Se aclaró que esta nueva norma se afirma en uso de las atribuciones que confiere el artículo 5 del estatuto de la Revolución Argentina. La nueva ley consta en total 13 artículos, y señala -en sus artículos 7 y 8- que todo condenado a muerte será fusilado dentro de las 48 horas de encontrarse firme la sentencia, y que se cumplirá en el establecimiento donde el condenado se encuentre detenido. El artículo 6 aclara que la pena se cumplirá aunque la privación ilegal de la libertad hubiere comenzado a cometerse con anterioridad a la fecha de vigencia de la ley, que corresponde al 2 de junio.

PERÚ: LA PEOR TRAGEDIA  

El presidente peruano Juan Velasco Alvarado regresó de las áreas afectadas por el terremoto del 31 de mayo y se prestaba a dictar medidas de emergencia tras comprobar personalmente que la magnitud de la catástrofe superaba trágicamente todos los cálculos iniciales. Un alto funcionario del gobierno subrayó la gravedad de la situación al confirmar que la cifra de los muertos causados por el sismo que podría llegar a 30.000. Con voz alterada por la emoción, el director de la Oficina Nacional de Informaciones, Augusto Zimmerman, expresó en conferencia de prensa que la cifra podría llegar a ese total tomando en cuenta las poblaciones de las comunidades devastadas: muchas de las cuales han desaparecido literalmente del mapa. Entretanto, las Fuerzas Armadas del Perú hacían “todo lo humanamente posible” para llevar ayuda a los sobrevivientes, por tierra, aire y mar, superando las enormes dificultades creadas por el propio terremoto para llegar a las áreas afectadas.

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