Pulgar arriba, y a seguir trabajando

Aún no se habilitará la práctica de actividades físicas en Tucumán; hay que mejorar protocolos.

22 May 2020 Por Mariana Apud
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FINAL. La reunión se realizó en un amplio salón, con distanciamiento social, uso de barbijos y la aplicación de alcohol cada vez que alguien usaba el micrófono.

Sin certezas, pero productiva. Así se puede definir la reunión que el Comité Operativo de Emergencia (COE) y la Secretaría de Deportes de la Provincia tuvieron con dirigentes y presidentes de más de 30 federaciones y asociaciones deportivas. No hay fecha de retorno de la actividad, ni recreativa ni competitiva. Lo productivo viene por el lado del debate de ideas.

Es cierto que algunos salieron cabizbajos porque tenían las esperanzas de que algún tipo de reactivación deportiva iba a haber. El ministro de Seguridad, Claudio Maley, secretario del COE, fue el anfitrión, secundado por el secretario de Deportes de la Provincia, José Banegas; Alberto Olea, secretario de Estado de Políticas Sociales y Comunitarias del Ministerio del Interior; y Federico Sassi Colombres, en representación de Economía.

“Tucumán está en una meseta”, definió Maley. “Es alentador”, calificó el parámetro que muestra una curva sostenida en la provincia. La realidad apunta que, si bien los incrementos de casos del virus se dan en Buenos Aires, en el resto del país hay que mantenerse en alerta. “Esto es una brasa caliente que puede estallar”, fue contundente Walter Sigler. El médico asistió en representación del Ministerio de Salud y fue el encargado de exponer la realidad que el virus generó y por qué las restricciones no se pueden levantar todavía. Sigler hizo referencia a una condición que excede cualquier rótulo de dirigente deportivo o cultural o de la que fuera. “Las comunidades del mundo que han salido de esta pandemia son las que tuvieron disciplina”, estableció. “Hay que ser muy precavidos en la toma de decisiones”, advirtió Sigler. Una vez establecida la realidad por parte de las autoridades, fue el momento de la pregunta: “¿nos quedamos a trabajar?”, dijo Banegas a los presentes. Y se quedaron nomás.

Era precisamente lo que se necesitaba: escuchar las sugerencias y propuestas, con precisiones y vivencias. Por ejemplo, la profesora Roxana Montivero expuso su situación en el complejo Belgrano, donde realiza deportes con niños y jóvenes con discapacidad. “Hay alumnos que no tienen los medios económicos para cumplir con un protocolo. Algunos no pueden comprar barbijos. Me parecería bien que se hagan pruebas piloto con las disciplinas que pueden tener acceso a todos esos elementos y evaluar cómo les va, para seguir esos pasos”, propuso.

En la misma área se moviliza Carlos Reynoso, representante de Olimpíadas Especiales que reúne a personas con discapacidad intelectual. “El Ministerio de Salud podría dar un protocolo de base. Algo así como un ‘¿cómo volver?’. A partir de ello, cada club o federación deberá adaptarse”, aportó Reynoso.

No es una mala idea, ya que la pandemia atrapó desde dirigentes deportivos que llevan años, hasta los nuevos. “Era muy necesaria una reunión como esta”, afirmó Romina Campbell, presidenta de la Federación Tucumana de Cestoball. Ella remarcó que la crisis sanitaria puede causarle un gran daño a su deporte. “Hace cuatro años había ocho equipos. Hoy somos 30”, detalló. Campbell es consciente de que la pandemia podría desalentar la práctica en los más pequeños. Por ello, con poca experiencia en lo dirigencial, consideró tan importante escuchar lo que sus colegas propusieron en los protocolos. Por lo pronto, se solicitó que se elabore un listado con los 10 puntos más trascendentales de cada actividad. Ese será el próximo paso. “Hay que tener paciencia”, pidió Maley.

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