La nueva normalidad: el catering se reinventa

Comidas simples, pero con un toque gourmet. Experiencias completas en varios pasos para revivir un cóctel en la casa. Tras la cuarentena, los servicios de catering deben armarse de nuevo.

22 May 2020 Por Julio Marengo

Primero, un casamiento suspendido. Más por temor que por otra cosa, explicaban los clientes. Después, por una suerte de respeto o compromiso con el aislamiento social. Algunos incluso salieron en la tele: eran parejas que habían decidido voluntariamente cancelar su boda, y lo hacían público para dar el ejemplo. A los pocos días, esa clase de eventos ya estaban prohibidos por ley.

“Para el 14 de marzo, a nosotros ya nos habían cancelado dos eventos. Nos tomó de sorpresa, pero creo que todos pensamos que iba a ser un par de semanas. Después nos dimos cuenta de que no, de que iba para largo”, admite Juan José Robles.

De que iba y de que va para largo, porque las empresas de catering saben que están entre los últimos en la fila de actividades que volverán a funcionar luego de la cuarentena. El mejor escenario, opinan los dueños, es reaparecer en octubre, aunque no descartan que pueda posponerse hasta fin de año el regreso.

Los clientes de Griet le mandan fotos de sus platos servidos en casa.

En la necesidad y en las cuentas que agobian surgió la creatividad. “Aquí estamos... reinventándonos”, responde al llamado el cocinero Luciano Vallejo, al frente de un servicio de catering y organizador de las principales ferias gastronómicas. En su caso, la pandemia le volteó todos los planes: además de los eventos privados, las muestras gastronómicas abiertas al público no volverán hasta el año que viene, según estima.

La fiesta en la mesa diaria

A decir verdad, arrancamos por iniciativa y empuje de los empleados. Estuvimos algunas semanas parados, pero después necesitamos arrancar al menos para cubrir los sueldos. Y largamos el delivery”, cuenta Robles, de otra empresa del medio. Para él no era una experiencia nueva, pero aun así le costó organizarse: “volví a mis inicios, cuando hacía comida para vender. Al principio pensamos que con cuatro personas trabajando íbamos a andar, pero nos desbordamos. Más que por los pedidos, por la organización. Terminamos trabajando lo mismo que para un casamiento”.

Los clientes de Griet le mandan fotos de sus platos servidos en casa.

Su propuesta fue armar menúes simples (empanadas, pizzas, tartas) más algunos clásicos de sus eventos. “Los platos salados los pensamos para pedir para toda la semana y congelar; en cuanto a los dulces, hacemos cajas con una selección de petit fours para darse un gusto el fin de semana. Vamos variando todas las semanas y tuvimos muchos pedidos de gente que nos conoce de algún servicio”, detalló Robles sobre este nuevo paradigma de llevar el catering a las casas. Esa idea fue la de Vallejo: trasladar la experiencia de los eventos al hogar, para cualquier día o para alguna ocasión especial en familia. Acostumbrados a las mesas abundantes en cantidad y variedad, armaron un petit servicio pensado para cuatro y seis personas y rebautizaron, al menos por un tiempo, su empresa para agregar el home catering.

Las empanadas tipo copetín también llegan a las casas.

“Proponemos tres experiencias y cada una lleva su menú: étnica, cóctel y a la carta. El objetivo no es sólo comer algo rico, sino revivir esas sensaciones que uno tiene en un cóctel por ejemplo, o en una fiesta”, detalló Vallejo. Dentro de cada uno de esos menúes se pueden contar hasta 20 variedades de platos, por lo que invita a armar una buena mesa, con la mejor vajilla de la casa, poner música y sentarse a vivir el buen momento en privado.

Los más pedidos

Sin saber cuándo van a regresar, los servicios se reinventaron. Pero no por eso perdieron su identidad, sino todo lo contrario. “Armamos un menú semanal con las cosas simples que hacemos nosotros, pero que a nuestros clientes les gustan: humita en olla, cazuela de pollo, cazuela de hongos y lomo... Largamos hace poco, por las redes sociales y a nuestros contactos, y nos fue bien, al menos para cubrir algunos gastos fijos”, señaló Raúl Griet, de una empresa que además tiene tres salones de fiesta a su cargo. “Como sabemos que va para largo, estamos pensado en otras alternativas, como poner un lavadero de autos en uno de los predios sobre la avenida Perón para cuando se retomen las actividades deportivas en la zona. Por supuesto, vamos a seguir con el catering, pero los gastos son enormes y algo más tendremos que hacer. Actitud es lo que sobra”, advirtió.

La “experiencia cóctel” que propone el cocinero Luciano Vallejo.

¿En las fiestas con barbijo?

Patricio Mesón, otro de los referentes de los servicios de catering, contó que en su caso se concentró en el delivery de su restaurante, para paliar algunos gastos. “No tenemos idea de cuándo volveremos y de cómo serán los protocolos de seguridad. Sería muy extraño que tengamos que estar en un evento con barbijo, pero veremos qué pasa”, señaló.

El cocinero Robles propone petit fours en cajas para disfrutar del té o del café en casa.

Alfajorcitos seleccionados de Robles.

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