EQUIPO COMPLETO. Marcela, Marina y Adriana completan el cuerpo de cocineras.
“Acá me crié y sé muy bien lo que significa estar del otro lado. Por eso ahora que puedo no dudo en ayudar, en dar una mano y en hacer que las personas que no la pasan bien tengan por lo menos un plato de comida en su mesa. No hay que olvidarse de que uno también pasó por esto”. Sergio Gómez tiene firmes sus orígenes, no olvida lo que le costó el día a día y lo que luchó para cambiar la ecuación. En su casa de Buenos Aires divide el tiempo entre pasar el rato con sus afectos, sus obligaciones como entrenador de San Martín y también entre las obras de caridad.
Nació, se crió y aprendió a jugar a la pelota en el club San Antonio de Grand Bourg, ubicado en una zona bastante castigada del conurbano bonaerense. Por eso cada vez que puede vuelve a ese lugar a dar una mano y a compartir con aquellos que no tuvieron la misma suerte que tuvo él para torcerle el brazo al destino.
En medio de la pandemia, Gómez está codo a codo con los que más sufren. Pese a que no vive allí, tres veces por semana va hasta su ex barrio y colabora con Lidia Zamorano, una mujer que desde hace más de 30 años cocina para los más necesitados y que alimentó a casi toda la comunidad. “Es San Antonio, mi barrio, una villita donde me crié. Acá los vecinos están como todos, sin poder salir a trabajar, y les cuesta muchísimo”, le cuenta el DT vía WhatsApp a LG Deportiva.
Sergio lleva mercadería y le allana un poco el camino a Lidia. Ella prepara los menús y los reparte entre los vecinos. “Esto hace que la gente la pase un poquito mejor; por lo menos puede tener un plato de comida”, afirma el entrenador, que todos los martes, jueves y sábados siente lo que es volver al pasado, a su infancia, a cuando él también tenía su comida gracias a la solidaridad de la enorme Lidia. “Recuerdo que ella colaboraba con el club, y cuando yo jugaba, no veía las horas de terminar para me que diera el sándwich de milanesa que hacía. Son recuerdos muy lindos. Por eso ahora me llena el alma ayudar a una señora que sigue haciendo lo mismo; me pone muy feliz. Hace poco vi cómo Lidia le daba un sándwich a mi hijo, a quien traigo a jugar a este club, y fue hermoso. Fue casi como revivir las vivencias que tuve en mi barrio cuando era un chiquito”, agrega.
Esto no es nuevo para él. A lo largo de los años Gómez las vivió a todas; sufrió el no tener, quizás, un plato de comida seguro y ahora disfruta de la comodidad que le brinda ser uno de los entrenadores de un San Martín con sueños de ascenso. Por eso, así como acá en nuestra provincia colabora con “La 90 Moncho Cuevas”, un merendero cercano a Alderetes, también aporta en su San Antonio, donde es uno más y donde también todos lo conocen. “Yo no vivo más acá, pero tengo a mis hermanos, a mi mamá y también viven muchos familiares”, explica.
MANOS “MÁGICAS”. Gómez posa junto con Lidia, la mujer que desde hace más de 30 años le da de comer a San Antonio. credito xxxxxxxx
Todo se hace a pulmón. Lidia pone sus manos “mágicas” a disposición desde hace más de tres décadas y los vecinos se lo agradecen. “Vienen con su olla o con un tupper y se llevan la comida para compartir con sus familiares. Antes, cuando yo era chico esto se hacía en la esquina de casa; e íbamos todos a comer ahí”, rememora uno de los artífices de una campaña casi perfecta del “Santo”.
Cuando la cuarentena se lo permitió, volvió a Buenos Aires pero no se quedó de brazos cruzados. Se acercó, comenzó a colaborar y logró que mucha gente también comience a aportar a la causa. “Está muy bueno porque muchos se coparon, comenzaron a ayudar. Eso está bárbaro porque de esa manera se podrá hacer más cantidad de comida y se beneficiarán más personas”, afirma sin dejar de resaltar que el arroz con pollo del martes o el guiso de lentejas del jueves salieron como para chuparse los dedos.
Gómez tiene un sueño. Lejos de las canchas y, obviamente sin dejar de lado el objetivo primordial que es llegar a la máxima categoría con San Martín, pretende seguir ayudando a los que menos tienen. Hoy los vecinos de San Antonio pasan por casa de Lidia y está bien, pero él pretende hacer esa obra mucho más grande. “Sueño con poner un comedor para que los vecinos puedan acercarse, comer y pasar un lindo rato. Mi idea es construir uno en la casa de mi ‘vieja’. Dios quiera que en algún momento lo pueda llevar a cabo”, sentencia. “Es lo menos que se puede hacer. Yo hoy estoy en otra situación y siento que desde mi lugar puedo ayudar bastante. Hay que intentarlo, vale la pena”, cierra Gómez, el DT del corazón gigante, ese que no pierde la humildad y que está siempre para tenderle la mano a los que más la necesitan.
“Ahora podés ayudar al club desde tu casa”. Con esa frase, el departamento Prensa de San Martín anunció lo que muchos socios estaban esperando: la manera de aportar dinero para ayudar a la institución a sobrellevar una situación complicada en lo económico.
Ni bien se detuvo el fútbol a causa de la pandemia de coronavirus, desde la CD avisaron que mantener el plantel más allá de junio no iba a ser algo sencillo debido a la falta de recaudaciones (la principal fuente de ingresos). Los socios comenzaron a buscar la manera de que ingrese algo de dinero a las arcas. Por eso solicitaron que el club habilite una plataforma virtual para pagar deudas o adelantar cuotas. Y ayer recibieron un guiño en ese sentido.
Desde mañana, los interesados deberán comunicarse vía WhatsApp, de lunes a viernes de 9 a 14 y sábados de 9 a 13, a los teléfonos 3813681177, 3813680725 y 3813681180 para solicitar el link en el que podrán realizar las operaciones por medio de Mercado Pago con tarjeta de crédito o débito, o en efectivo por Pago Fácil o Rapipago. Sí, en La Ciudadela todos ponen el hombro en esta difícil situación.








