Entrevista a Mónica Lou Yu: “Casi toda China está volviendo a la normalidad”

La investigadora de la Comunidad de Estudios Chinos y Latinoamericanos, profesora de la Universidad de Estudios extranjeros de Beijing, describe la etapa crítica de la covid-19 en China y el proceso de “vuelta a la normalidad” que se experimenta hoy en su país.

03 May 2020

Por Hernán Carbonel

PARA LA GACETA - SALTO

Especializada en la obra del escritor Ricardo Piglia, dice que “nunca había pensado qué era leer hasta que me encontré con Respiración artificial”. Entrevisté a Mónica Lou Yu para este suplemento, en 2016, oportunidad en la que habló sobre su fascinación por el autor de Blanco nocturno, su viaje a Buenos Aires y el posterior encuentro con un Piglia ya enfermo de ELA. Ahora, volvimos al diálogo a la distancia, ella desde Beijing, y cuenta cómo se vive la pandemia en el país en que se originó.

- ¿Cómo es tu cotidianeidad en Beijing? ¿Cómo es la vida diaria allá?

- Para muchos amigos, desde hace unos años, llevo una vida de estilo anormal. Compro todo por internet y solo salgo para trabajar. Trabajo en una institución académica, por eso solo tengo que ir a la oficina una o dos veces a la semana. El resto del tiempo trabajo en casa. Así que cuando empezó la cuarentena en China, mis amigos decían que por fin iban a vivir la vida a mi estilo: quedarme todos los días en casa, trabajar desde acá y comprar todo por internet. Por lo tanto, para mí ha sido muy fácil adaptarme a la vida en tiempos de coronavirus. Solo hay un cambio: tengo que salir de mi departamento para ir a recibir los alimentos que compro por internet a la entrada de la urbanización donde vivo, en vez de abrir la puerta de mi departamento para recibirlos. Sin embargo, no era fácil para muchos amigos míos cuando todo empezó. No podían aguantar estar tanto tiempo encerrados en casa, no podían ir al gimnasio y solo podían dar un paseo dentro de su urbanización. La cuarentena empezó en plena fiesta para nosotros, el Año Nuevo Chino, la fiesta más importante. Era duro recibir el año nuevo de esa manera. Pero todos teníamos la conciencia y comprendimos que no había otro remedio mejor que la cuarentena para evitar la propagación de la pandemia. Se cancelaron las reuniones familiares y los viajes, se cerraron restaurantes y cines, las calles no habían estado tan tranquilas y vacías en décadas. Nunca he visto una Beijing tan tranquila y silenciosa, como una bella durmiente. Una vida nada esperada y totalmente nueva. Aprender a utilizar un montón de plataformas y aplicaciones para el teletrabajo, para impartir o asistir a las clases virtuales. Claro, para los mayores hubo mucho caos, muchos nervios y miedo al principio. Más o menos dos semanas después del inicio de la cuarentena, es decir, alrededor del 15 de febrero, la gente estaba adaptada a la nueva normalidad de la vida en tiempos difíciles….Mi cuñada Jia trabaja en una empresa de automóviles. En general las vacaciones del Año Nuevo Chino (también se conoce como la Fiesta de Primavera) son siete días. Así que debería empezar a trabajar el día 31 de enero. El gobierno había decidido extender las vacaciones para evitar la expansión del virus. La empresa donde trabaja Jia, como muchas empresas, se reactivó a partir del 10 de febrero. Pero solo el 50% de los empleados iban a las oficinas y la otra mitad trabajaban en casa. Es decir, trabajaban por turno. En todas las entradas de la torre donde se ubica su empresa hay ese tipo de máquina o puerta infrarroja para el control de temperatura. Tenían que llevar los barbijos todo el tiempo. Además, el comedor de su empresa preparaba la comida para llevar. Es decir, no se permitían comer en el restaurante, sino que te preparaban la comida y cada uno comía en su propia oficina. Así llevaba casi dos meses. A partir de la segunda semana de abril, su empresa, como la mayoría en toda China (recuerdas, la ciudad de Wuhan volvió a la normalidad a partir del 8 de abril), se reactivó totalmente. Es decir, todos, en vez de 50% en oficina y 50% en casa, van a trabajar normalmente en las oficinas. Ya pueden comer en el restaurante o en el comedor, pero se prohíbe sentarse juntos a comer en la misma mesa. Es decir, cada uno ocupa una mesa. Claro, todavía es obligatorio llevar los barbijos todo el tiempo, e incluso en la oficina. Según Jia, desde febrero la empresa les regala a todos los empleados dos barbijos cada día. Jia también me cuenta que antes iba al trabajo en metro. Desde febrero va al trabajo en taxi. En los taxis se ha puesto un tipo de membrana para separar la primera fila de la segunda. Y los pasajeros solo pueden sentarse en la segunda fila. Los barbijos no solo para ellos, sino para todos los que salgan. En mi caso, cada vez que me bajo para recibir los paquetes o tirar la basura tengo que llevar barbijo. En febrero y marzo, se notaba que había menos tráfico en Beijing. A partir de abril, ya es igual que antes…Actualmente, casi toda China está volviendo a la normalidad. Algunos colegios o universidades ya están reactivados y algunos van a reactivar en estos días (cada provincia o ciudad e incluso cada colegio o universidad tiene su propio plan y horario para reabrirse.) Mi sobrina, que está en el primer año del colegio, va a ir a la escuela a partir de mayo. Beijing todavía lleva requisitos excepcionales. Los que regresan a Beijing después de viajar a otras ciudades tienen que quedarse 14 días en casa, pero dicen que eso cambiaría a partir de estos días. Se ve que poco a poco estamos entrando en la normalidad.

RICARDO PIGLIA LLEGÓ AL GIGANTE ASIÁTICO. “Por fin los lectores pueden disfrutar Respiración artificial en Chino”, celebra Lou Yu.

- ¿Sienten que hay una “demonización” internacional por haber sido China el origen de la covid-19?

- Primero, no se sabe exactamente cuál ha sido el origen de la covid-19, lo que podemos confirmar es que ha sido China el país en que se ha detectado primero y se lo ha informado a la OMS. Segundo, es normal demonizar a alguien o a algún país o ciudad cuando sucede una pandemia como esta. Además, como se sabe, hay algunos medios que siempre intentan demonizar a China. Sin embargo, debemos tener la conciencia de que no tiene razón de ser que se le eche la culpa a alguna ciudad o a algún país. La covid-19 no se trata del “virus de Wuhan” ni del “virus chino”, como maliciosamente dicen algunos. Fui a España con mis padres en enero, así que cuando la situación se puso grave a finales de ese mes, andaba de viaje por allá. Estábamos un poco preocupados, ya que todo el mundo empezaba a hablar del coronavirus y las noticias relacionadas con la pandemia estaban por todas las partes. Lo que me sorprendió es que todos mis amigos que residen allí, y los recepcionistas de los hoteles, o los dueños de Airbnb, nos hayan recibido con mucho cariño. En vez de pensar maliciosamente o de no ser amables con nosotros, todos me decían casi lo mismo: “lamento lo que está pasando en tu país; impresionante cómo ha tomado las medidas el gobierno chino para luchar contra la pandemia; les recomiendo quedarse más tiempo en España, que es más seguro; si hubiera sido otro país, no habría podido controlar la situación en tan poco tiempo”, etc. Durante nuestra estancia en España, sentíamos la amabilidad y la solidaridad de los amigos españoles. Mis padres, que viajaban a España por primera vez, se enamoraron del país y de la gente. No solo por el paisaje y la rica cultura, sino también por la amistad que nos han ofrecido. Cuando la pandemia empezó a extenderse en España, compramos unos mil barbijos para enviárselos a los amigos que residen allá. Además, desde enero recibo muchos correos y mensajes, en los cuales mis amigos extranjeros me expresan su amistad, respaldo y solidaridad. Claro, muchos de ellos son argentinos. Con mis amigos extranjeros nos escribimos con más frecuencia y nos apoyamos en estos tiempos difíciles. En fin, he leído muchas noticias y algunos comentarios sobre la demonización a China, sin embargo, lo que más siento es la solidaridad. En esta época de la globalización, ningún país es una isla. Solo podremos superar esta crisis con la cooperación y la solidaridad.

- ¿Por qué procesos ha pasado la población de tu país hasta ahora desde iniciado este flagelo, y cómo ha actuado el gobierno al respecto?

- En enero y febrero es cuando la situación fue más grave. Creo que se puede dividir a los chinos en dos tipos: los que se quedan en casa y los que están luchando contra la batalla. Básicamente todos los chinos se quedan en casa y cada ciudad tiene requisitos más o menos iguales. Claro que depende de los casos infectados. Solo hace falta controlar las entradas de las urbanizaciones. Cuando volví a Beijing desde España, al entrar en la urbanización tenía que “registrarme”, me dieron una tarjeta temporal. Así que cada vez que salgo y entro tengo que enseñar la tarjeta. Hasta ahora no se permite entrar a los que no son residentes. Por eso, los mensajeros deben llamarnos cuando llegan y tenemos que bajar para recibir los paquetes a la entrada de la urbanización. Pero muchas ciudades ya han quitado el control en las puertas. En Beijing todavía no. Pero supongo que en pocos días podremos entrar y salir normalmente. Otra ventaja que tenemos es la facilidad de hacer compras por internet, el servicio es rápido. Se ofrecen entregas desde las 7:00 hasta las 21:30 y te llegan a la hora que selecciones. Los que están luchando contra la batalla son de los médicos, los enfermeros, los funcionarios, los mensajeros, los trabajadores que fabrican los materiales sanitarios, etc. Por ejemplo, el gobierno envió a unos 40.000 trabajadores médicos de toda China a la provincia de Hubei. Además, el gobierno central ha destinado una gran cantidad de dinero para luchar contra la pandemia. Por ejemplo, ha prometido subsidios para cubrir los gastos médicos de todos los pacientes con coronavirus y ha quitado muchos impuestos para algunos sectores. En fin, creo que el gobierno chino ha tomado medidas a tiempo y ha actuado con eficacia. Además, todos los chinos hemos tomado conciencia y hemos actuado bien. Sin la solidaridad ni la cooperación entre todos no hubiéramos podido controlar la pandemia en dos meses, si pensamos en lo que es la gran población de mi país. Creo que el gobierno argentino y todos ustedes han hecho lo mismo. Leo todos los días las noticias sobre Argentina. Es obvio que funcionen las medidas que ha tomado el gobierno argentino.

Sobre la obra de Piglia

- La última vez que charlamos estabas trabajando en la traducción de Respiración artificial al chino y en un estudio sobre la narrativa de Piglia. ¿Se publicaron finalmente, en qué condiciones?

- Sí. Por fin los lectores pueden disfrutar Respiración artificial en chino. La novela se publicó en noviembre de 2019. Y mi estudio sobre la narrativa de Piglia se publicó antes, en diciembre de 2018. Como sabemos, Respiración artificial no es una novela fácil de leer, y es aún más difícil para los lectores que no conocen mucho sobre la historia y la literatura de Argentina. Sin embargo, siempre puede encontrar sus lectores. En Douban, la mayor red social china en la que se pueden compartir y calificar libros, películas y música, Respiración artificial tiene una calificación de 9.7 de un máximo de 10 puntos. La novela no va a ser un bestseller, pero seguro se va a convertirse en un longseller. Justamente muchos amigos me cuentan que están leyendo o releyendo Respiración artificial en estos días de aislamiento. “Somos una hoja que boya en ese río y hay que saber mirar lo que viene como si ya hubiera pasado”. “Tiempos sombríos en que los hombres parecen necesitar un aire artificial para poder sobrevivir”. Es cierto que seguimos viviendo en tiempos sombríos de la pandemia, pero vamos a superarlos con la solidaridad. Cuando no podamos salir de casa, hagamos viajes con la lectura y la reflexión.

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Perfil

Mónica Lou Yu es Doctora en Literatura, profesora de la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing, secretaria general de la Asociación China de Estudios de la Literatura Española, Portuguesa y Latinoamericana, y cofundadora e investigadora de la Comunidad de Estudios Chinos y Latinoamericanos (Cecla). Fue profesora visitante de la Universidad Autónoma de Madrid e investigadora de El Colegio de México. Es autora, entre otros títulos, de La cultura popular en la narrativa de Manuel Puig y Estudio de la narrativa policíaca de Ricardo Piglia basado en Respiración artificial.

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