Todo es historia: para Sánchez, competir era lo único que importaba

El concepcionense, que empezó en moto, construyó una impactante carrera en el automovilismo.

28 Abr 2020 Por Mariana Apud
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CON HINCHADA. Cada vez que el Subaru Impreza se asomaba por el camino, el público alentaba.

“Mantenerse en el alto nivel también es una cuestión generacional y si fuera por seguir corriendo, yo podría hacerlo 20 años más. Pero eso sería durar, participar, no competir”, reconocía Roberto Sánchez en junio de 2008. Esas sensaciones fueron las que lo convencieron hace 12 años para abandonar el automovilismo. Fueron 26 años de coquetear con la velocidad en dos y cuatro ruedas, sobre tierra y asfalto. El actual intendente de Concepción sabía cómo manejar. Supo también que, cuando las manos y los pies ya no formaban un binomio en sintonía, era el momento exacto para dar el paso al costado.

¿Habrá encarado alguna carrera sólo por correr? Difícil, porque ni siquiera en la última se relajó. Antes de acelerar ya se notaba que él estaba preparando el escenario para un retiro memorable. Previo al inicio del Campeonato Argentino 2008, Sánchez ya había anunciado que sería su última temporada, pero el plan era llegar hasta la última fecha. Sin embargo, lo adelantó y eligió la cuarta jornada no por cualquier razón: se corría en Tucumán. “Estoy a punto de cumplir 42 años y ya no tengo la misma motivación que tenía cuando era más joven”, reconocía.

Sánchez aceleró desde el primer segundo por los caminos de El Cadillal, Ticucho, El Siambón, Potrero de las Tablas y la Papelera. La motivación para no sacar el pie del acelerador vino también por el entusiasmo del público que no paró de visitarlo en el motorhome del equipo Barattero, apostado frente al Palacio de los Deportes, ahí en el ex autódromo que lleva el nombre del otro histórico piloto tucumano, concepcionense como él, Nasif Estéfano.

Durante la carrera, Sánchez estuvo en la punta casi hasta el final, pero terminó tercero. Hubo un factor determinante que fue lo que complicó el plan tan bien encaminado hacia el triunfo. Los pisos estaban muy abrasivos y los neumáticos se degradaron. La limitación reglamentaria de 10 unidades de uso de neumáticos le había dejado a Sánchez dos juegos disponibles, al igual que a sus dos escoltas. Al Tango Rally Team le quedaban cuatro a disposición y fue justamente uno de los dueños del equipo cordobés, Marcos Ligato, el que se quedó con la victoria porque en cuanto a las ruedas, estaba mejor.

El piloto LA GACETA lideraba con solidez hasta la prueba especial 10. En ese tramo, cuando el Subaru Impreza cruzó un vado, una cubierta no aguantó. El retraso al cambiar el neumático, relegó a Sánchez y su acompañante el rionegrino, Edgardo Galindo, al último escalón del podio. Nada impidió que la premiación fuese con ovación de por medio.

La de 1999, fue la mejor temporada del tucumano que logró, además de la corona en su clase, la de la general. “Uno de los finales de torneo más emocionantes que recuerde la historia del rally nacional”, se escribió en la crónica de La Nación.

La última fecha tenía todavía el título en juego, en Bariloche. Sánchez y el cordobés, Jorge Recalde, que estaba en la categoría mayor, dieron una espectacular batalla. El concepcionense logró recortar en el último día la ventaja de más de 7” que tenía Recalde.

A la última prueba, Sánchez llegó con una desventaja de 1”10/10. “Voló en el superprime final, ganándoselo al propio Recalde por 2”10/10, con lo que le alcanzó para ganar el campeonato Absoluto y el de la Clase N-4”, describió la crónica.

Los inicios

La historia de Sánchez comenzó en 1966. El 17 de agosto, en Cortaderas, a 10 kilómetros de Concepción nacía Roberto. Hasta los 14 vivió allí donde su familia producía papas y verduras. En esos campos aprendió a manejar a los seis años.

“Fui a ver mi primera carrera, con mi ya fallecido primo ‘Manolín’ Maldonado. Él fue quien me transmitió la pasión por esto”, contó el ingeniero agrónomo. En el amplio reportaje que publicó LA GACETA una semana antes del retiro, el concepcionense recordó su primer contacto con la velocidad competitiva. “Cuando llegué, me inscribí: tenía puesta una camisa, un casco ‘Vértigo’ y un alpino de gimnasia. Gané y como no había dicho nada en casa, recibí una buena reprimenda”, comentaba. Aquel joven había respondido el pedido de unos amigos que le solicitaron trasladar sus motos hasta Aguilares, donde había carreras. Sánchez cargó la suya, una de 50 c.c que le compraron para ir a la escuela.

“Correr en moto fue esporádico. Recién volví a hacerlo cuando tenía unos 20 años. Quizás pude comenzar antes, pero debido a que en Concepción la muerte de Nasif Estéfano pegó duro, por muchos años se asociaba a la actividad con la fatalidad. Incluso, mi mamá no quería saber nada de que yo corra. Para poder empezar, tuve que ahorrar y así le compré un kart a ‘Charly’ Fioretti”, recordaba Sánchez el inicio de una carrera memorable y difícil de igualar.

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