El arzobispo celebra un milagro tucumano

El prelado se refirió a la confirmación de la intercesión de Fray Esquiú en la curación de una niña.

26 Abr 2020 Por Karen Fernández
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CONSAGRADOS. Monseñor Sánchez pidió que los fieles obren con fe. la gaceta / foto de Analía Jaramillo

El viernes, en el día de su cumpleaños, el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, recibió la noticia de que la comisión de teólogos en Roma había aprobado por unanimidad el milagro obrado en nuestra provincia por la intercesión de Fray Mamerto Esquiú.

“Es una noticia hermosa; iniciamos la causa en 2018 y tanto la comisión de médicos, como la de teólogos aprobó el presunto milagro de forma unánime. Ahora falta que el Dicasterio lo presente al Consistorio de Cardenales y al Papa para que ya declaren oficialmente este presunto milagro como tal y después la beatificación de Mamerto Esquiú”, informó con alegría.

Este es el segundo milagro que se aprueba en Tucumán en muy poco tiempo. El último fue en 2017 y permitió la beatificación de la Madre Catalina de María, fundadora del colegio Hermanas Esclavas. Además ya se mandó para su estudio en Roma otro presunto milagro sucedido en Tucumán. El religioso afirma con emoción que los tucumanos son un pueblo con mucha fe y amor en Dios, por eso le piden ayuda en los momentos difíciles.

“Nos consagramos al Señor de la Salud para que nos libre de esta pandemia. Lo hacemos con fe, que se demuestra en obras, sobre todo en estas etapas de crisis hay que aportar para el bien de todos, es muy importante que en la pandemia apreciemos este regalo que nos manda Dios”, pidió.

En casa

Este fin de semana se celebra la fiesta de la Virgen del Valle en Catamarca. “Este fray es catamarqueño y esto ya no es una coincidencia, yo le llamo ‘Diosidencia’. Deberíamos haber estado todos celebrando en el Congreso Mariano en la provincia vecina, pero Dios quiso que recibamos la noticia en casa”, dijo.

“Mamerto amó profundamente nuestra patria y colaboró con su vida. Necesitamos reconocernos hermanos. Hay que dejar de cascotearnos y enfrentarnos. Tenemos que crecer reconciliándonos, perdonándonos, respetándonos y comprendiéndonos”, sostuvo el arzobispo.

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