A los 73 años murió Héctor Otheguy, uno de los prestigiosos padres del INVAP - LA GACETA Tucumán

A los 73 años murió Héctor Otheguy, uno de los prestigiosos padres del INVAP

Fue su director durante 26 años. La última charla con LA GACETA.

01 Abr 2020
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Cuando se apagaba el lunes, Héctor Otheguy, uno de los fundadores del INVAP, se apagó también. Había nacido en Buenos Aires en 1947 y desde 1970 integraba el grupo de los famosos “físicos del Balseiro”, que funciona en el Centro Atómico Bariloche (CAB) por convenio entre la Universidad Nacional de Cuyo y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). “Fuimos incubados en el Programa de Investigación Aplicada del CAB -le contó a LA GACETA el año pasado-. Y cuando todo empezó (1976) parecía un sueño imposible”.

Otheguy hizo una maestría en Física y otra en Gerenciamiento, ambas en EE.UU. Después, durante 26 años ocupó la gerencia general de INVAP, que durante su gestión se consolidó en el mercado de reactores nucleares de investigación, logró un gran el éxito en diseño y fabricación de satélites para la observación de la Tierra y para comunicaciones, y desarrolló radares para aplicaciones civiles y militares.

“Hay que hacer cosas que sirvan”, fue una de las premisas de INVAP, según Otheguy. “Y no porque la física teórica no sirviera, es nuestro fundamento; pero la empresa tenía que autofinanciarse, y para eso había que encontrar problemas concretos que pudiéramos solucionar en corto plazo”, agregó. Lo primero que desarrollaron fue esponja de circonio, que se usa para envainar el combustible de las centrales nucleo-eléctricas (dióxido de uranio), y el reactor RA-6 1982 que construyeron para la CNEA.

Y desde allí, el crecimiento: construyeron ocho reactores nucleares, cinco de ellos, “exportados”; hay tres en construcción (los tres en el exterior); radares “de todos tipos y colores” -describía Otheguy en su charla con nuestro diario-; satélites para aplicaciones científicas, detección de emergencias, telecomunicaciones (los famosos Arsat); equipos de terapia con cobalto, centros de terapia radiante. INVAP tiene clientes en los cinco continentes y hasta una fundación.

Allí articulan su capacidad para ejecutar proyectos complejos, a partir de necesidades de la gente, esfuerzos de ONG, emprendedores y artistas, entre otros, y estimulan la alfabetización en ciencia y técnica.

“Queremos ir formando los científicos del futuro”, se permitía soñar Otheguy el año pasado, cuando ya había dejado la conducción y era presidente del directorio. Ojalá sus sucesores pueden tomar su legado y cumplir su sueño.

Por de pronto, INVAP recibió el premio Konex de Platino en dos oportunidades (2008 y 2018), y obtuvo el máximo galardón, el Konex de Brillante, en 2018.

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