
Alcohol en gel, barbijos y con mucha precaución, así fue el viaje de Atlético rumbo a Buenos Aires para enfrentar a River. Con la incertidumbre que genera la pandemia, el minuto a minuto se tornaba clave. Nadie imaginaba que por delante habría una jornada con idas y vueltas y una sorprendente comunicación de los “Millonarios”: no se presentará a jugar.
Cristian Erbes, ni bien pisó suelo porteño, hizo su descargo por Twitter: “Sería lo más lógico suspender el inicio de la Copa de la Superliga” posteó, casi en simultáneo con un parte médico de River que indicaba que el jugador de Reserva, Thomas Gutiérrez, presentó un cuadro de enfermedad de vías aéreas superiores compatible con Covid-19. Por tal motivo, se activó el protocolo y se asiló al jugador y a los que tuvieron contacto con él. La noticia hizo tambalear la estantería. A la tarde, el representante del colombiano aclaró que los análisis dieron negativo y que sólo tenía faringitis.
“Si los médicos de los planteles sugieren parar ahora, tienen que acreditar el pedido con firma y sello a la AFA”, deslizó Sergio Marchi, secretario general del gremio de futbolistas, en referencia a una nota firmada por médicos de distintos planteles. “Sugerimos la suspensión del campeonato”, rezaba el escrito.
“En el aeropuerto nos entregaron barbijo y alcohol. Algunos jugadores los usaron y nada más; en el día a día no lo utilizamos. Tomamos en cuenta los consejos de la gente que sabe y acatamos la decisión que ellos tomen”, opinó Ricardo Zielinski.
La tarde fue pasando entre mensajes cruzados que indicaban la posibilidad que los capitanes paren la pelota. Que Ignacio Fernández charló con sus ex compañeros de Gimnasia, que Leonardo Ponzio llamó a Jesús Dátolo para pedirle que no disputen el partido inaugural de la Copa de la Superliga. Todo se disipó cuando Andrés Merlos, el árbitro de Gimnasia-Banfield, anunció por televisión que el partido se retrasaba 15 minutos pero se jugaba. El show, esta vez, continuó.







