Los Bollero, bien combinados para el South American Rally Race

Padre e hijo, tienen la fórmula para pasarla siempre bien en competencia

20 Feb 2020
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La pasión que Rodolfo Bollero tiene por los deportes motores, la heredó también Nicolás, su hijo. Arriba de una camioneta encontraron la manera de unirse para disfrutar lo que tienen en común. “Sí, fue un sueño cumplido”, reconoció “Nico”. El muchacho logró sentir lo que le había anticipado a LG Deportiva antes de correr el South American Rally Race (SARR).

Cuando el Dakar llegó al país en 2009, “Nico” era apenas un niño y ya acompañaba a su papá en los entrenamientos que hacía para correr el rally más duro del planeta. Bollero padre debutó un año después. La cabeza de su hijo ya “carburaba” pensando en que algún día podría hacer lo mismo que su papá. El destino “tuerca” fue llevando a ese niño a la butaca de acompañante de su papá. Y el rumbo para el Dakar en el país cambió progresivamente hasta irse a otro continente. La oportunidad de tener una experiencia conjunta en el rally raid desapareció.

Sin embargo, rápidamente con una organización con base en San Juan, surgió el SARR. Y el sueño de pasar más de un fin de semana -es lo habitual en las pruebas en las que compiten- en la camioneta junto a su padre, se reactivó en Nicolás. “Colmó totalmente mis expectativas”, sentenció el joven.

Ahí ya hay una buena parte de éxito en la primera edición del SARR que intenta ser el equivalente al Dakar que tanta producción generó en los 12 años que estuvo por Sudamérica. Producción, de dinero y de vehículos adaptados para las exigencias de una prueba de larga duración. “Hubo representantes de 10 países”, advierte el dato Rodolfo.

“Seguirá creciendo y ampliándose hacia otros países, como pasó con el Dakar. ¿Si está a su altura? Por supuesto que no. Sí, estoy seguro que no tiene techo”, está autorizado a determinar Bollero, que cuenta con dos Dakar terminados.

Por el rendimiento del binomio y de la máquina, las probabilidades de no terminar la competencia eran mínimas. Las chances de estar en el podio, altísimas. Ser campeones no era una locura. De hecho, la Toyota Hilux SW4 es la reina del Campeonato Argentino de Navegación (Canav) en la categoría T2 Diésel. El sueño cumplido de “Nico” estuvo cerca de ser maravilloso hasta el último de los siete días de carrera. Es que los Bollero comandaban la general de la divisional, pero no pudieron mantenerse.

Papá, siempre se siente campeón cuando se baja de la camioneta. “A mí, lo que me motiva, es correr con él. Eso es más importante: compartir la pasión”, afirmó Bollero. También reconoció que todo es diferente con “Nico” a bordo. “Yendo con él, trato de arriesgar lo menos posible. En ningún momento de la carrera tuve riesgo de vuelco o de accidente, siempre voy con un margen de cuidado mucho mayor. Si voy con otro, probablemente, vaya un poco más fuerte y no me importe tanto si puedo tener un accidente, pero, la verdad, no sé si seguiría corriendo si tengo otro navegante”, analizó “Rodo”.

A “Nico” sí lo seduce el desafío. “Me imagino navegando a otro piloto que no tenga vínculo familiar. Lo estoy teniendo en cuenta. En la carrera estuve charlando con un piloto que estuvo con mi papá y me ofreció un proyecto que es muy interesante. Me costaría en parte, pero me resultaría más fácil a la hora de hacer mi tarea. No tendría mayores problemas más que tomarle el ritmo al piloto”, dijo “Nico”. Por lo pronto, sólo debe mantener el compás de papá para defender el título en el Canav.

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