Los atacaron con un machete y se defendieron a balazos

Dos policías de civil respondieron con sus armas cuando les trataron de quitar la moto. Los agentes debieron huir después del incidente, porque los persiguieron personas vinculadas con los supuestos asaltantes.

28 Ene 2020

Un feroz enfrentamiento armado se produjo el domingo a media noche en la esquina de Alem y Bolívar. Estuvieron involucrados dos policías, y al menos dos jóvenes que habrían intentado cometer un robo. Tres heridos terminaron en el hospital.

Según la información brindada por fuentes policiales, el agente Walter Amaya y un compañero, cuya identidad no trascendió, acudieron en moto, de civil, al festival de carnaval que se realizaba en el club Central Córdoba. Ninguno estaba prestando servicios en la fuerza en ese momento.

Alrededor de la media noche, cerca de una gomería de la zona dos individuos interceptaron a los agentes e habrían intentado robarles la moto en la que se movían. Los habrían confundido con civiles, dado que no vestían el uniforme policial.

“Era temprano todavía, alrededor de las 12 (de la noche). Acababa de parar la tormenta y no había tanta gente en la entrada del club todavía”, ilustró Marcela Ludueña, una vecina de barrio Ciudadela que se preocupó al escuchar los disparos.

Los supuestos asaltantes habrían atacado con un machete a Amaya, ocasionándole un corte y una herida más profunda en la zona del pecho. Por esta razón, los agentes se habrían defendido con sus armas de fuego, logrando herir a sus oponentes.

PROTECCIÓN. Un agente se refugió en una estación de servicio cercana. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI

Ante los disparos, un grupo de personas habría acudido a defender a los portadores del machete, por lo que los policías abandonaron su moto y se retiraron corriendo por avenida Alem, en dirección sur. Amaya llegó hasta una estación de servicio ubicada en la esquina de avenida Independencia y se refugió en un baño. Al darse cuenta de que tres hombres lo buscaban, los playeros protegieron al agente y dieron aviso al 911. De su compañero no se supo más hasta el momento.

“Él llegó solo y entró corriendo en el baño de caballeros. Yo no sabía que había otro agente implicado. Parece que lo perseguía mucha gente, pero hasta aquí llegaron sólo tres hombres que lo buscaban por los incidentes en CC. Temímos que intentaran romper las instalaciones o nos agredieran”, describió Luciano Romero, empleado de la playa.

Según el playero, vivieron un momento tenso cuando intentaban calmar a los perseguidores de Amaya. “Por fortuna los agentes del 911 llegaron rápido y despejaron el área. Le pedimos a un oficial que se quedara para cuidar la estación, porque temíamos que la gente tomara represalias contra nosotros”, manifestó.

Romero explicó cómo vivió Amaya esos minutos: “tenía un corte profundo en el tórax, los tres hombres que lo vieron entrar al baño lo amenazaban de muerte”.

Poco después ingresaron a la guardia del hospital Padilla Lucas Damián Cabrera, de 22 años y un hermano de 16 años. El menor se encontraba con diagnostico reservado debido a un tiro en la pelvis, que podría haberle comprometido una arteria. Lucas, por su parte, ya se habría recuperado de una herida en la pierna y estaría a disposición de la Justicia.

“Media hora demoró en llegar la Policía, y eso que sabían que se festejaba el carnaval y que la gente iba a concurrir aquí. Igual llegaron antes que la ambulancia y detuvieron a un par de inadaptados. Tengo entendido que, además de los dos heridos, capturaron a otros dos jóvenes”, explicó Marcela Ludueña.

Luego de que la Policía sofocara los disturbios en la zona, el agente Amaya fue trasladado al Centro de Salud para ser asistido. El ECIF (Equipo Científico de Investigaciones Fiscales) investiga si efectivamente fueron los policías quienes efectuaron los disparos. Se realizarán los estudios de pólvora y se analizará si se cometió abuso de autoridad y del uso de las armas, o si defendieron sus vidas, como indica la versión policial. Hasta el cierre de esta edición, se trataba de esclarecer el hecho.

Zona complicada

“Esto es la ‘crónica de una muerte anunciada’. Todos los fines de semana hay bailes y se generan disturbios. Nunca hay policías en estos eventos”, lamentó Alicia Romero, vecina de calle Bolívar. Explicó que “salvo para el festival Atahualpa, la organización de estos eventos es desastrosa. A la salida se registran incidentes siempre y al día siguiente aparecen los borrachos tirados en la puerta de casa”.

“Acá atendemos hasta la medianoche, el domingo tuve que cerrar un rato antes porque empezaron los disturbios y yo estaba con mi nieta. Fui a cerrar el portón y estaban haciendo tiros al lado de mi entrada”, enfatizó Silvia Contreras, comerciante de un quiosco cercano. “Es increíble, con los vecinos nos cansamos de pedir más policías para esta zona pero nunca nos brindan una solución”, añadió.

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