De domador a mago: Gustavo Yovanovich, el fundador de un circo creado en Tucumán - LA GACETA Tucumán

De domador a mago: Gustavo Yovanovich, el fundador de un circo creado en Tucumán

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El hombre decidió montar su propio espectáculo y este año cumple una década rodando por el país con el Circo Mundial.

27 Ene 2020 Por Camila Carceller

De acróbata a payaso, de payaso a domador, de domador a mago. Gustavo Yovanovich conoce muy bien el negocio del circo. Es quinta generación de cirqueros y, desde hace una década, tiene el suyo propio.

Para Yovanovich el circo es toda su vida. En él creció, en él conoció a su esposa, en él nacieron sus hijas y, ahora, sus nietas. "Tuve varias oportunidades de dedicarme a otra cosa, pero no era lo nuestro. No podíamos dejar el circo", contó.

Para el mago, lo mejor de vivir en un constante espectáculo es poder hacerlo junto a la familia: "es hermoso convivir con mis hijas, con mis nietas. Verlas crecer y que lo hagan acá, en el circo".

Sus tres hijos forman parte del elenco: las dos mujeres más grandes son acróbatas y el hombre, más chico, motorista en el globo. Cada uno de ellos se incorporó al espectáculo a distintas edades, pero desde muy chicos comenzaron a entrenar. Ahora las dos mujeres, Gisella y Joana, son mamás y crían a sus hijas en las mismas casas rodantes en las que crecieron.

Gustavo decidió abrir su propio circo en 2010, y lo hizo en Famaillá. Una década más tarde, tiene a más de 80 personas trabajando con él, de las cuales 35 están en escena. En este tiempo, el espectáculo pasó por diversos momentos y, uno de los más importantes, fue la prohibición de animales en las funciones.

"Los extraño. Yo no me defino como domador porque no domaba a los animales, trabajaba con ellos. Siempre me gustó eso y lo hice durante mucho tiempo hasta que los prohibieron. Nosotros los tratábamos bien, pero sí entiendo y me parece bien que los hayan sacado de los circos para dejarlos libres, es donde tienen que estar", considera.

El "lider de la batuta", recuerda con añoranza esos días porque fue así que también conoció a su esposa: "ella trabajaba con animales y, en ese momento, no había muchas mujeres que lo hagan, en general eran hombres. Cuando la vi me gustó, empezamos a trabajar juntos y la invité a salir. Después vinieron el casamiento y los hijos".

Su esposa también pertenece a generaciones de circos, y sus primeros números en el escenario fueron como bailarina y contorsionista. Con el nacimiento de su hija mayor, decidió dejar las pistas y dedicarse a la familia. Hoy además de mantener el circo en orden, cuida a sus pequeñas nietas mientras las mamás están en función, replicando las disciplinas que años atrás hizo ella. 

El Circo Mundial llegó a Tucumán hace algunas semanas para brindar funciones de lunes a domingo. Lejos de los animales, presenta números con malabaristas, payasos, acróbatas y bailarines. Se encuentra instalado en la esquina de Sarmiento y Catamarca y tiene espectáculos de lunes a viernes a las 22 y sábados y domingos a las 20 y a las 22. 

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