Cartas de lectores

21 Ene 2020

Seguridad

Leí en LA GACETA (19/01) declaraciones del legislador Gerónimo Vargas Aignasse: “como gobierno de la Provincia reconocemos que tenemos problemas con la seguridad” y pensé: no asumió que ahora integra en Poder Legislativo y sigue actuando con el discurso de su época de funcionario del Poder Ejecutivo. Fue mayor mi sorpresa porque dijo también “…que en la nueva gestión –legislativa- se tendrá un rol más activo para gestionar y controlar las tareas de las áreas de Seguridad, en particular, el trabajo de la Policía”. Si es así, el gobernador Manzur, que ordenó como ahorro una reducción del 10% para los sueldos de los funcionarios jerárquicos del PE, tiene la oportunidad de cerrar o dar de baja por seis meses al ministro de Seguridad con todos sus empleados y ahorrar mucho más dinero y evitaría roces y confusión entre los uniformados al recibir órdenes del ministro y ser controlados por Vargas Aignasse. Reitero mi opinión de que necesitamos al menos dos nuevas cárceles con capacidad para cientos de detenidos; no menos de 50 comisarías amplias y modernas en todo el territorio provincial y, urgente, previo cursos acelerados, incorporar no menos de 20.000 policías porque de seguir con los 8.000 actuales. Como estos trabajan 24 horas por 48 de descanso y si además descontamos los enfermos, los suspendidos, los que están con servicios permanentes en edificios y reparticiones públicas, hoy el millón y medio tucumanos contamos por día con un agente para 800 o más personas. Todos los días leemos en LA GACETA denuncias y quejas de que “nunca se ve un uniformado recorriendo las calles o no llegan nunca o tarde cuando los solicitamos” y aunque suene increíble, en el interior existen poblaciones sin comisarías y si las hay, con uno o dos agentes de guardia por día. Comentario aparte es lo ocurrido con la comisaría de un barrio en Yerba Buena con la última tormenta, y sucedió por desidia y ausencia de control superior; curiosamente, la primera obligación del policía es la prevención.

Ángel Ricardo Salguero
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Despertaron a un león

Un mar de fondo, en distintos países de Latinoamérica, alimenta la caldera de la historia. No conoce de esquemas. Sucedió en Mendoza por el tema de la minería. Un día 6 de enero del 2020, el gobernador Manzur anuncia un decreto acuerdo -sin acuerdo de la Legislatura- suspendiendo el pago de una cláusula de revisión acordada en negociaciones salariales de febrero 2019. Junto al sueldo del mes de diciembre, depositado una vez más fuera de término, provocan conmoción en docentes y estatales. Las reacciones no esperaron: hubo movilizaciones los días 7, 8 y 14 de enero. Se podía estar o no de acuerdo, en el último período, con las negociaciones salariales de los comienzos de años. ¿Razones? Las cláusulas, para el trabajador, eran una señal de estabilidad frente a los avatares inflacionarios. Luces amarillas en los lugares de trabajo se encendieron con la devaluación de mayo de 2018 y de 2019. Las cláusulas, como amortiguadores, equilibraban las cargas. Hacían más llevadera la vida. Luces rojas, en cambio, se encendieron con el anuncio del gobernador. El que imagina a un trabajador sin seguimiento y análisis políticos propios de este proceso se equivoca. Siguió, atentamente, la situación política (incluida la electoral) con sus distintos factores (sindicatos, etcétera). Y el trabajador, que parecía adormecido en estado de inercia y confusión, despertó. “Han despertado a un león”, dice una experimentada dirigente de la sanidad. La crisis de la provincia, como en el país, se ha concentrado en dos puntos: indexación de salarios y jubilaciones a la par de la inflación y paritarios electos de las futuras negociaciones salariales.

Pedro Pablo Vera
saluse
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Gesell

Un inocente de 18 años murió y 10 u 11 culpables empezaron a morir también. Sinceramente lo que les espera es como la muerte. Para los padres del adolescente que mataron no hay palabras apropiadas. Nada alcanza. Nada que pueda servir. Ese hijo no está más. Se lo arrancaron a las trompadas. En sólo un instante todo cambió para siempre en todos los casos. Hay que hablar. Hay que repetir. No nos tiene que ganar el cansancio. El deporte te disciplina, te hace solidario, te inculca lo que significa ser equipo. Y la violencia está en cualquier segmento. La violencia está en las personas y no en el deporte. Cuando éramos novios con mi marido, salíamos con otros amigos. La mayoría, jugadores de rugby. Nos encontrábamos en el boliche para entrar. No sabíamos lo que era la previa y hasta era posible que después, al salir, si nos quedaba plata, nos tomásemos un café porque estábamos en condiciones de hacerlo y reírnos un montón. Volvíamos algunos en auto y no había test. Estábamos en condiciones y habíamos disfrutado mucho del momento. Hay que mezclar y dar de nuevo. Si no, no hay chance.

Norma Nelegatti

Lincoln 791

San Miguel de Tucumán

Rugby

Es un error para mí ensuciar al rugby argentino; no es ningún deporte el culpable de las conductas ajenas de quienes los practican. Tuve la satisfacción de haber sido parte de dos clubes tucumanos en mis años de adolescencia y conozco gente criada en el seno de la ovalada. Si bien es un deporte de contacto y de fricción, como muchos otros deportes, no se admiten golpes directos y contundentes como en las artes marciales por ejemplo, en el seno deportivo los jugadores que exceden de sus fuerzas de manera antideportiva son seguidos por los técnicos hasta que entienden de qué se trata; golpear en el rugby está prohibido porque es un juego, se juega, no se lucha, no se combate, se juega al rugby. Quizás sea uno de los deportes con más reglas técnicas del mundo. Pero en este momento que vivimos con los hechos de público conocimiento, donde títulos errados afirman que rugbiers violentos -poniendo a todos en la bolsa- son una masa de asesinos y no es así; lamentablemente este grupo de jóvenes, que excedidos en alcohol, aparentemente, y quizás otras sustancias, como el común denominador de jóvenes que veranean en la costa argentina, son los culpables del desenlace fatal que terminara con la vida de otro joven. No es compatible el odio y el descontrol con el rugby; no se puede jugar en estado de ebriedad; no es compatible con el rugby odiar porque después de un partido hay una misa que se llama “tercer tiempo”; no es compatible lastimar porque el que juega al rugby lo hace desde niño y quien enseña a un niño a lastimar a otro nunca jugó al rugby. No es el rugby lo que nos pasa; busquen donde realmente deben buscar; en casa, en los responsables de la conducta de los jóvenes, en los límites que deben poner y ellos aceptar, en un Estado presente desde lo educativo y cultural que es de donde se forman personas. Al rugby le costó mucho demostrar que no era un deporte de brutos, lo hizo primero llevando la familia al club y después enseñando que los amigos del rugby son para toda la vida, juegues en donde juegues.

Williams Fanlo

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Objeción de conciencia

El ministro de Salud de la Nación, en el caso que hacemos referencia, actúa como estadista. Puso en su lugar a la “objeción de conciencia“ tantas veces invocada para hacer prevalecer ideas personales a costa de ignorar las leyes que rigen el Estado, corriendo el riesgo los servidores de la sociedad de quedar involucrados en el derecho penal (“incumplimiento de los deberes de funcionario público, abandono de persona “, etc.). El problema invita a reflexionar a fin de llegar al fondo de la cuestión. Para lograr este propósito, busqué el auxilio de mentes despiertas, reconocidas mundialmente. La obligacón que tratamos está mayormente vinculada al doctrinas religiosas. Veamos: la religión es “un sistema de pensamiento y acción compartido por un grupo que da al individuo una orientación y un objeto de devoción” (definición dada por Erich Fromm). Se ha dicho que hombre llega al mundo débil e indefenso, y por lo tanto necesita de algo o alguien que le ofrezca seguridad para poder defenderse y transitar el camino de la vida. La mayoría de las religiones enseñan que el universo está regido por un supremo poder, principio y fin de todas las cosas, al que se debe obediencia, reverencia y veneración. Si no se cumple lo dicho, vienen el pecado y el castigo. Al respecto, el genio del psicoanálisis, Sigmund Freud, afirmó que la religión es peligrosa porque impide al humano pensar por sí mismo, obstaculiza la razón, y en definitiva, impide su libertad interior, que se ve limitada. A mi juicio, creo que el famoso sabio se quedó en la mitad del camino. Llegó entonces otro de igual jerarquía, Gustav C. Jung, quien dijo que más allá del hombre existen potencias superiores que influyen en el ser humano y en cierto modo lo orientan. Pero no es el caso pensar que existe solamente la disyuntiva de religión o no religión; sino qué clase de religión. Existen dos: Religión autoritaria: obliga al hombre obedecer a un poder superior; están presentes el premio, el castigo y el miedo. Religión humanista: la experiencia religiosa es la experiencia de la unidad con el todo. El estado del espíritu es la alegría; tiende a la perfección del hombre y a que este se dé cuenta de lo que potencialmente es: imagen y semejanza de Dios. ¿Dónde está el fanatismo? En el miedo inconsciente de que el Creador se olvide de nosotros.

Marcelo A. Agüero

Moreno 71 2* 11

San Miguel de Tucumán

Sin cupo laboral

El 13/01 el lector Héctor René Terán reflexiona sobre la la magnitud del crecimiento de la planta estatal. Sus reflexiones se hacen eco del pensar corriente de la ciudadanía. También preguntamos: “¿dónde está la Justicia?”, y llevo el planteo hacia nuestra lucha colectiva desde el Observatorio de los Derechos de las Personas con discapacidad (PcD) y me refiero al cupo laboral. Hemos denunciado que el gobierno de Tucumán nunca cumplió con el cupo del 4%, según datos oficiales no se alcanza más que al 0,4% de ocupación laboral estatal para PcD, es decir que de los 112.000 empleados estatales sólo reúnen la condición de PcD unas 450. ¿Por qué ocurre esto? Simple, no se respeta la Convención Internacional, ni el procedimiento previsto en la ley nro. 5473 y el Decreto Reglamentario N° 646/1-83 que prevé concursos abiertos para ocupar cargos, así como evaluaciones periódicas que verifiquen el desempeño eficiente y efectivo. En cargos administrativos se repiten apellidos y parentescos lo cual demuestra en parte lo que denuncia Terán sobre que nos gobierna “una corporación”, la misma que ha detenido el camino de desarrollo industrial del Tucumán para satisfacer solo los intereses sectoriales reemplazando a los capataces por referentes partidistas de falsa pertenencia popular.

Miriam Suárez

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