Siete hombres se llevaron $40.000 de una casa en el barrio San Nicolás

El episodio se produjo antes de Año Nuevo. “Si no tenía esa plata, hubieran matado a mi hijo”, afirmó Mónica Díaz. Otro hecho de inseguridad se registró en ese sector durante la madrugada de ayer.

14 Ene 2020
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LUGAR DEL HECHO. Más allá del mal momento que vivieron, los familiares que estaban en el domicilio no resultaron heridos por los asaltantes. la gaceta / fotos de franco vera

Una familia del barrio San Nicolás, al sur de la capital, vivió un hecho de inseguridad antes de que terminara 2019. El episodio se dio a conocer en las últimas horas. Mónica Díaz y sus parientes se encontraba en su casa, ubicada en López Mañán 1.197, cuando un grupo de delincuentes armados entró y sustrajo $ 40.000. El dinero pertenecía a un familiar que había dejado ese monto en la vivienda.

Según el testimonio de Díaz, el atraco se produjo unos días antes de Año Nuevo, cuando ella, sus hijos y su yerno estaban limpiando la pileta. Querían dejarla en condiciones antes del 31, para que los chicos pudieran aprovecharla. En un momento, su yerno salió a la calle y siete hombres armados lo interceptaron. Los delincuentes descendieron de dos vehículos (un auto y una moto) e ingresaron por la puerta principal, luego de reducir al joven. Al cruzarse con Díaz, que había salido a ver qué pasaba, los ladrones la derribaron de un empujón.

Mientras cinco de los hombres se dedicaban a sustraer las pertenencias de la familia, los restantes esperaron en la puerta cumpliendo la función de “campanas”.

Una vez adentro, los asaltantes preguntaron dónde estaban la caja fuerte y el revólver del marido de Díaz, que no se encontraba porque había salido a trabajar. Empezaron a revisar la casa para encontrar el dinero que buscaban. “Al parecer, como mi esposo trabaja en una carnicería, pensaron que éramos súper millonarios”, afirmó Díaz.

Al no conseguir colaboración, uno de los agresores decidió presionarlos apuntándole en la cabeza a Maximiliano Fuentes, hijo de la dueña de casa. También ataron de pies y manos a su hija y al novio. Ante esto, Díaz reveló dónde había escondido los $ 40.000 que un sobrino le había pedido que le guardara.

SIRENAS. Días antes del delito alguien rompió el sistema de alarmas.

“Sentí mucha desesperación cuando los agresores me apuntaron con un arma de fuego”, confesó “Maxi”, el joven de 18 años. “Si no tenía esa plata, hubieran matado a mi hijo” -añadió Díaz-. “Agradezco a Dios que mi hija menor no estaba en ese momento. Tiene seis años y baila folklore. Justo ese día tenía que ensayar y la había llevado su papá”.

Otro familiar señaló que les robaron los teléfonos celulares, por lo que quedaron incomunicados apenas se retiraran los agresores. Díaz dijo que hicieron la denuncia en la seccional Novena, pero que la Policía no había podido avanzar con la investigación y que todavía no conocían a los autores del hecho. “Vinieron los de Criminalística, tomaron las huellas dactilares, pero el caso quedó en la nada”, enfatizó.

Los familiares expresaron que viven atemorizados desde que se produjo el asalto. “No nos sentimos seguros de poder circular tranquilos por el barrio, donde ahora se ve mucha más gente desconocida en las calles”, indicó uno de ellos. Además, le comunicaron a LA GACETA que no es la primera vez que ocurre una entradera en esa zona. “En el barrio de al lado, el San Nicolás II, se metieron en la casa de un hombre en septiembre del año pasado”, aseveró Díaz.

Por otro lado, los denunciantes se mostraron preocupados por el tráfico de droga que notan en la zona, y adujeron que esto tiene una relación directa con el aumento de la inseguridad. “Vienen de otro lado a vender droga aquí”, destacó Díaz.

Belén Fuentes, la mayor de las hijas de Díaz, remarcó que en la vereda de su casa cuentan con un sistema de sirena en el poste de luz para alertar ante algún hecho de inseguridad, pero recalcó que un desconocido lo había roto unos días antes del incidente.

Todo por una puerta

Otro caso se registró ayer en el barrio San Nicolás. Durante la madrugada, cuatro hombres entraron por el patio de una casa en la que viven María Brizuela y su hija, e intentaron llevarse una puerta de chapa. De acuerdo con el relato del vecino Carlos Fernández, gracias a la colaboración de los residentes los ladrones se dieron a la fuga y dejaron la puerta en una plaza.

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