Con su trío, Claudio Giraud encara proyectos de rock y jazz

Una doble vida musical con los mismos personajes. Los covers y los standards no figuran en el repertorio.

28 Dic 2019 Por Jorge Figueroa
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UN SOLO FORMATO. Los temas de Aragón, Giraud y Lebón parten de la armonía y la sonoridad de la guitarra.

ACTÚA HOY

• A 23.30, en Tacuara Café & Arte, en Rivadavia 279, Monteros.

Claudio Giraud tiene dos proyectos con el mismo formato y protagonistas. Y en trío es como mejor se siente, algo que le viene de lejos, de sus años con la Living Jazz Trío, cuando tocaban en pubs de Barrio Norte. “Ahí me formaron y me forjaron ese gustito por la música que pasa por el tridente de guitarra, bajo y batería”, le confiesa a LA GACETA durante una entrevista.

Con un repertorio propio, Claudio Giraud Proyect, integrado por Giraud, Gonzalo Aragón en bajo y Panchi Lebón en batería, se presentará esta noche en el bar Tacuara de Monteros. “El grupo tiene una doble vida musical, dividida entre el rock y el jazz”, explica el músico, aclarando que le cuesta escribir en las composiciones.

- ¿Cómo es tu trabajo?

- Digamos que el trío tiene una doble vida musical con los mismos integrantes. El hilo conductor es que ambos son proyectos musicales míos con composiciones y arreglos de mi autoría, siendo el proyecto rockero el principal, y lo jazz-fusión el secundario. El primero aborda un repertorio íntegramente conformado por canciones cantadas que, si bien la línea compositiva pasa por el rock, la idea es que cada tema tenga su identidad propia desde la armonía; es mi fuerte, no por inspiración, sino por estudio e investigación, y desde la sonoridad de la guitarra, que es otra de mis pasiones. En cambio, el proyecto jazz-fusión aborda un repertorio basado en temas instrumentales con mucha improvisación y groove, donde el espejo inspirador podría decirse que pasa por el estilo de Robben Ford o Larry Carlton. Otro rasgo característico de los repertorios de ambos proyectos es que no hago ni covers ni standards, y eso es una decisión consciente basada en una postura muy personal, aunque sea muy respetuoso de quienes se dedican a tocar composiciones ajenas, sean estas consagradas canciones del rock, o bien los típicos standards de jazz pertenecientes al real book que todos conocemos.

- ¿Qué canciones son, de qué tratan?

- Son una selección de mi primer CD, “Solo” (lanzado en 2008), del tercero, ”Interior” (de 2010), y de muchos temas sueltos grabados entre 2011 y el presente. Tenemos, por ejemplo, “Placer voraz”, que habla acerca de la voracidad con que la gente consume todo lo que le provoca placer, como comida, sexo, alcohol, ideologías, lo que provoca una deshumanización. “El laberinto” plantea algo más personal y tiene que ver con esa dualidad que oscila entre lo que realmente deseo y los pretextos que me invento para no hacerlo, como los miedos, que es una temática muy abordada en muchos de mis temas. “Sencillamente” es un homenaje a un personaje urbano que ya falleció, que se llamaba Juan Carabajal, más conocido como Interpol. Una vez vi un reportaje que le hicieron en Manyines y realmente sus respuestas me parecieron de mucha profundidad -a pesar de la simpleza de su lenguaje-, por lo que decidí escribir una letra a partir de sus dichos.

- Es tiempo de balances...

- Fue un año raro ya que toqué solo tres veces, no hubo cantidad pero sí calidad. En junio tuve una activa participación en el Tucumán Jazz; toqué con los hermanos Nicolás y Matías Goytía en la Casa de la Cultura de Yerba Buena, en el Bar Irlanda y luego estuve a cargo de la jam session. Tuve tres meses de ensayos y preparación personal. Después, durante septiembre, octubre y noviembre, estuve abocado con ensayos y escribiendo los arreglos de cuerdas para el concierto en El Círculo de la Prensa. Por último, te diría que la formación trío es mi hábitat natural ya que mis años con la Living Jazz Trío me formaron y me forjaron ese gustito por la música que pasa por el tridente de guitarra bajo y batería.

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