Temporada 2023

24 Dic 2019 Por Gabriela Baigorrí

El final del año lejos está de ser un alivio para las autoridades provinciales. En el Gobierno están atentos a lo que vendrá en los próximos meses que, saben, no serán precisamente de calma. La crisis económica y el cambio de Gobierno nacional generan inquietud con la mirada ya puesta en el 2020. En los próximos meses será clave que se multipliquen los viajes y las gestiones del gobernador, Juan Manzur, y de sus funcionarios a Buenos Aires. Por otro lado, la dirigencia ya tiene todo apuntado a las próximas elecciones provinciales, en 2023.

Números al filo

La prioridad en el edificio de San Martín y 25 de Mayo es el dinero. “No hay plata”, es la respuesta que vienen recibiendo sistemáticamente dirigentes y funcionarios que intentan concretar diversos trámites relacionados con fondos. La misma frase obtuvieron los gremios estatales.

Las arcas estatales están exhaustas. Un signo de ello fue que el aguinaldo de fin de año, que siempre se cobraba varios días antes de Navidad, se percibirá más adelante, entre Nochebuena y Año Nuevo. Los sindicatos que representan a los más de 100.000 trabajadores del Estado pusieron el grito en el cielo, incluso aquellos más cercanos al oficialismo provincial como ATSA (Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina).

Las fechas de los últimos cronogramas salariales, que se extendieron más allá del 10, fueron también motivo de queja en los últimos meses.

De todas maneras, tanto Manzur como el ministro de Economía, Eduardo Garvich, expresaron que el pago de los salarios está garantizado.

Por otro lado y ya mirando al año próximo, la reedición de la cláusula gatillo es casi una utopía. Los gremialistas igual la pedirán, pero no encontrarán una respuesta positiva. Esta herramienta fue muy beneficiosa y permitió que los salarios mantengan el poder adquisitivo, al son de la inflación.

A principios de año, el Ejecutivo y las agrupaciones gremiales habían acordado un incremento salarial del 25% con la cláusula que prevé reajustes si es que el porcentaje es superado por el de la inflación. Las cifras se revisaron en junio y en septiembre y se hará nuevamente en diciembre. Está previsto que último ajuste se cobre a fines de enero, una vez que se conozcan los datos oficiales finales de 2019 que, se estima, superarán el 50%.

Ahora los porcentajes de los arreglos salariales dependerán de las paritarias nacionales, que serán restauradas por el nuevo Gobierno nacional y ese es un punto que se modificará en relación a los últimos cuatro años.

No sólo los salarios pusieron en aprietos al Ejecutivo, también los fondos que debían remitir a las municipalidades que suscribieron la versión actual del Pacto Social, un convenio de asistencia mediante el cual las ciudades que lo suscriben ceden sus recursos de coparticipación a cambio de que la Provincia garantice el pago de salarios y, por ende, la paz social. Desde agosto que había algunos retrasos en los pagos, pero la situación se reparó y regularizó tras una reunión que mantuvieron en el Ministerio del Interior la mayoría de los intendentes con el responsable del área, Miguel Acevedo, y con Garvich.

El Pacto, estrategia que el Gobierno evalúa como exitosa, será renovada durante el año que comenzará pronto.

Si bien la situación de Tucumán es mejor que la de otras provincias, la asistencia financiera de la Nación se espera con ansias. Si eso no sucede pronto, podría haber inconvenientes para cumplir con las obligaciones y se generaría la necesidad de tomar más deuda.

Sin alivio político

La “guerra” política con la mira en las próximas elecciones provinciales comenzó en todos los frentes, pero aún es subterránea. En el oficialismo, la relación entre el gobernador y el vicegobernador Osvaldo Jaldo se mantiene muy buena. Pero la realidad es que en las próximas elecciones convivirán las aspiraciones de dos dirigentes oficialistas para un solo sillón, el de Lucas Córdoba. Los manzuristas de la Cámara comenzaron a hablar de una posible reforma constitucional para desbloquear la posibilidad de que Manzur pueda ser reelecto otra vez. Los jaldistas del cuerpo se entusiasman con el crecimiento político de su líder y consideran que llegó la hora de que el vice tenga la oportunidad de postularse para la gobernación. El propio Jaldo deja entrever en distintas entrevistas que, como a todo peronista de ley, le interesa pujar por el máximo cargo del Ejecutivo.

En ese contexto, la Legislatura provincial dio algunos indicios de que el Ejecutivo deberá tenerla muy en cuenta en la toma de decisiones. Hay dirigentes que ven con atención que por primera vez en años, la Cámara aprobó varias leyes que disponen la emergencia en diversos ámbitos sólo por un año en vez de por cuatro (toda la gestión). Es decir que el Gobierno deberá recurrir anualmente a la Cámara para la renovación. A esto se suman múltiples modificaciones que en el Legislativo se hicieron al Presupuesto.

También sufrieron algunos recortes las facultades que el Ejecutivo pretendía obtener en relación al manejo de fondos mediante la creación del Fondo Único de Cuentas Oficiales (FUCO). El proyecto original fue modificado en el Legislativo.

El fin de año, según notan los dirigentes, lejos está de vivirse con alivio político.

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