En Yerba Buena, lo habría matado para vengarse de una paliza

El homicidio se produjo a la salida de una fiesta y a una cuadra donde hace un año fue asesinado el joven Valentín Villegas.

15 Dic 2019 Por Gustavo Rodríguez
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BUSCANDO PRUEBAS. Un perito, utilizando un detector de metales, trata de busca vainas de bala en el lugar donde se registró el homicidio.

La fiesta se acabó cuando se escuchó un disparo. Varios de los jóvenes que estaban bailando salieron corriendo a ver qué ocurría y, a los pocos metros, se encontraron con Ismael Décima, de 22 años, tirado en el suelo y con una herida de bala en el abdomen. Sus amigos lo subieron a un auto y lo llevaron hasta el centro asistencial Ramón Carrillo y de allí fue derivado al hospital Padilla, donde falleció. El hecho se produjo ayer pasadas las 5, en San Martín al 1.100, de Yerba Buena, a una cuadra de donde hace poco más de un año fue asesinado Valentín Villegas.

“No sabemos qué pasó. Él decidió marcharse de la fiesta y se fue solo. Después escuchamos el sonido de un disparo y lo vimos tirado. Fue una locura. No entendemos cómo puede haber gente con tanta maldad. Le quitaron la vida a un chico que había superado un montón de problemas y logró rehacer su vida”, explicó María del Carmen Herrera, amiga de Ismael.

Personal de la comisaría de Yerba Buena y de la división Homicidios, al mando de los comisarios Cristian Peralta y Ramón Carrillo, establecieron que el autor del crimen habría sido un tal “Tapita”, que tiene antecedentes por robo y se dedicaría a la venta de drogas para un transa del barrio Esperanza.

Horas antes de que se cometiera el crimen, Guzmán se habría peleado con su victimario por razones que no fueron establecidas por el momento. Ismael, según fuentes judiciales, le propinó una feroz golpiza a “Tapita”, que había prometido vengarse. Nadie se imaginó que cumpliría con su palabra horas después.

Por otra parte, Décima, según confirmaron fuentes policiales y judiciales, había tenido problemas con la Ley cuando era adolescente. Se sometió a un tratamiento y logró recuperarse de las adicciones. “Era una fiesta de cumpleaños en el que podía ir cualquiera de los amigos de la chica que lo celebraba. Ismael estaba invitado y fue sin problemas. El otro chico no. No estaba en la reunión y por eso es mentira que hubo un incidente en la reunión. El problema se originó afuera del encuentro”, destacó Juan Carlos Reyes, otro de los asistentes.

Los investigadores sospechan que “Tapita”, de alguna manera, se enteró de que Décima se encontraba en esa reunión. Todavía no se estableció si lo esperó hasta que saliera de la reunión o si a través de un mensaje enviado al celular de la víctima, o por un tercero, lo invitó a pelear.

“No creo que Ismael haya salido a buscarlo. Él no era un chico que le haya gustado andar peleando por la vida. Trabajaba como transportista. Me parece que el asesino lo estaba esperando para asesinarlo, pero la verdad es que desconozco los motivos”, agregó Herrera a LA GACETA.

Al cierre de esta edición, personal de la Brigada de Yerba Buena y de Homicidios realizaba allanamientos para tratar de ubicar al sospechoso.

Preocupación

“Parece mentira, pero no lo es. A mi hijo lo mataron en la misma zona y ahora le toca a este chico. A Valentín lo mataron por tratar de evitar que no le robaran a su amiga, y a este chico lo asesinaron de un tiro en el pecho. Algo está mal en Yerba Buena y nadie quiere abrir los ojos”, dijo Santiago Villegas, padre del adolescente asesinado en octubre de 2018.

Villegas insistió que la población yerbabuenense no se puede quedar de brazos cruzados. “Entre todos los vecinos nos tenemos que juntar para analizar qué está pasando en nuestra ciudad. A mi hijo lo mataron cuando iba a tomar un helado. A este chico, al que no conozco, la muerte lo encontró a la salida de una fiesta. Les pregunto: ¿qué padre puede estar tranquilo ahora cuando salen sus hijos?”, opinó.

El padre del adolescente asesinado señaló: “las autoridades del municipio aseguran que tienen elaborado un mapa del delito. Pero evidentemente no funciona bien. Tanto el homicida de mi hijo como el de este chico viven en el mismo barrio. Y ambos tienen problemas de adicciones. Algo no se está haciendo bien para resolver este problema. Insisto, deberíamos juntarnos todos para hacer algo”.

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