100 años de aviación: Elena, la tucumana que escribió su historia de amor en el cielo

José Posse rescata en su libro la vida de su abuelo, fundador del Aero Club Tucumán, y el amor entre Elena Valentié, la primera mujer piloto del país, y el francés George Seriotte.

12 Dic 2019 Por Magena Valentié

“Pertenezco a una familia de aviadores. Mi padre, Ricardo Posse, fue piloto acrobático, al igual que su hermano Ángel, además de vicepresidente del Club. Mi abuelo materno, el doctor Nicanor Posse, fue el fundador del Aero Club Tucumán”, comienza la entrevista con el escritor José María Posse, autor de ocho libros sobre distintos temas. Este último es el primero que dedica a la historia de la aviación en Tucumán, que celebra sus 100 años, con la inauguración del Aero Club.

“Desde niño escuché las historias épicas de aquellos locos en sus máquinas de volar, que rompían récords de altura, que atravesaban las cordilleras; que llegaban a lugares inaccesibles de nuestras montañas para salvar vidas, para llevar remedios o alimentos y trasladar enfermos graves”, relata. En su memoria danzan nombres como Palazzo, Gaudioso Molina, Charles Nungesser (el francés que aprendió a volar en Tucumán en 1913, y que después sería el contrincante del Barón Rojo durante la Primera Guerra Mundial).

En la infancia de Posse hay recuerdos imborrables. Como el relato de su mamá sobre las artimañas que usaba su padre para llamar su atención. Su familia veraneaba en Potrero de las Tablas. “Todas las mañanas, papá se aparecía con su avión entre las montañas; hacía difíciles acrobacias en el cielo y le arrojaba en pequeños paracaídas bombones o rosas… para indignación de mi abuelo Nicanor, por entonces presidente del club, quien mandaba por telegrama a suspender por unos días el vuelo del osado galán”, evoca Posse entre carcajadas.

PILOTO FRANCÉS. George Sariotte participó en la I y II Guerra Mundial.

“Soy un piloto naval frustrado”, admite Posse. Su sueño de ingresar a la Armada quedó desvanecido por una miopía. Pero le quedó la admiración por las historias de los pilotos, especialmente los de Malvinas. Así entabló amistad con varios de ellos, como con el periodista Nicolás Kasanzew, a quién admiraba por su actuación como corresponsal de guerra y quien terminó prologando su último libro: “Cien años de épica aeronáutica argentina. El Aero Club Tucumán”.

En esta obra Posse rescata varias historias, entre ellas una de amor, que concluyó en un casamiento que dio mucho de qué hablar en Tucumán, porque se consagró en pleno vuelo. Hay fotos que atestiguan esa hazaña.

Romance en vuelo

El relato comienza con la llegada a Tucumán, en 1921, del francés George Sariotte, héroe de la Primera y de la Segunda Guerra Mundial. Vino a estas tierras como representante de la empresa que fabricaba el avión Caudrón G3 P2, que el doctor Posse acababa de comprar. Lo había bautizado “El Águila”. Por supuesto que lo tenía en el Aero Club y había contratado al galo para que fuera el primer instructor de vuelo en Tucumán.

Rápidamente el joven hizo amistad con los tucumanos, que tantos descendientes de franceses albergaba, entre ellos a los Valentié. Entre sus alumnos, cuenta Posse, un día se le presentó una bella señorita; se llamaba Elena Valentié. “Ella sería la primera mujer piloto de Tucumán y del NOA”, asegura Posse.

Una mañana en vuelo de instrucción final, Sariotte llevó a Elena a volar por la montaña. Se dirigía a la pista de Andalgalá en Catamarca, cuando se pronto el cielo se puso negro y tuvieron que aterrizar forzadamente. Las nubes estaban tan bajas que era imposible continuar el viaje, pues la visibilidad era nula. Estuvieron toda una noche a la intemperie. “Recordemos que esos precarios aviones carecían de radios”, acota Posse. Recién al día siguiente, al aclarar, el francés pudo despegar para regresar a Tucumán. “Es de imaginar la congoja de la familia de la mujer que estaba ya enterada de la desaparición del avión. En aquellos tiempos, que una jovencita pasara una noche en soledad con un señor que no fuera su marido era un verdadero escándalo.

JOSÉ MARÍA POSSE. El tucumano escribió ocho libros.

Pero Sariotte era un caballero en todo el sentido y no iba a permitir la maledicencia de los mal pensados. “A la mañana siguiente se presentó en casa de los Valentié con un gran ramo de rosas, y solicitó a los padres de Elena su mano en casamiento. La boda se realizó en pleno vuelo con sacerdote a bordo. Posse lo consigna como el primer casamiento en el aire del que tengamos conocimiento en el país.

Los actos:  nombres de pilotos a dos calles y otro libro de José Posse

Hoy, a las 10, se rendirá un homenaje al doctor Nicanor Posse, fundador del Aero Club Tucumán, frente a su busto en el aeropuerto Benjamín Matienzo. A las 18, en Yerba Buena, se inaugurarán dos calles con los nombres de los  pilotos héroes de Malvinas, capitanes Carlos “Trucha” Varela y Luciano Guadagnini, avenida Perón al 2800 y al 2900. También se pondrá la piedra basal del Mirage III donado por la Fuerza Aérea Argentina al Municipio, a la entrada del club. Vendrán para el acto los comodoros Pablo Carballo, Antonio Zelaya, Roberto Rivolier y Nicolás Pagano. Luego, a las 20, los nombrados junto al periodista Nicolás Kasanzew y al ingeniero Manuel Riva, integrarán una misa panel en la Sociedad Sirio Libanesa. Se presentará el libro “Cien años de épica aeronáutica argentina. El Aero Cub Tucumán”, del doctor José María Posse.

Comentarios