Cómo remarla el último mes del año

En diciembre entramos en un ritmo frenético que puede dañar nuestra salud. Consejos para que el estrés y los excesos no nos afecten.

08 Dic 2019 Por Lucía Lozano
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EXCESOS. Diciembre suele ser un mes que implica comidas y bebidas en exceso; es fundamental cuidarse.

Faltan 23 días para que se termine el año. Ya nos invade esa extraña sensación de que se acaba el mundo. O que estamos al borde del abismo. Pensamos que no nos alcanzará el tiempo para cumplir las metas que nos propusimos, para hacer los balances, para llegar en forma al verano. ¡Encima hay que organizar las Fiestas! Y están las reuniones con los amigos, los compañeros de trabajo, los ex alumnos de la escuela… y la lista es interminable.

Si hay un mes en el que los excesos afloran es diciembre. Pareciera que la premisa es comer y tomar mucho para despedir un ciclo. Las horas de sueño se acortan, soportamos los embotellamientos, las corridas y los cierres de todo tipo. A eso hay que sumarle que es momento de emociones fuertes y situaciones estresantes. Entramos en un ritmo frenético en el cual la salud física y mental queda en un segundo plano.

El combo poco saludable que llega con fin de año incrementa el riesgo de sufrir un ataque vascular, ya sea un ACV o un infarto de miocardio, advierten los cardiólogos. Lo saben bien en el servicio de Emergencias de la provincia. Juan Palavecino, subdirector de la repartición, cuenta que este mes se presente como el más peligroso del año. Aumenta mucho el trabajo de las urgencias especialmente, por los accidentes de tránsito y los eventos cardíacos.

“El estrés es un factor desencadenante para enfermedades cardiovasculares. Si a eso le sumamos todos los excesos, de alcohol en especial, tenemos una situación más que preocupante. Quienes corren más riesgos, son los que tienen algún problema cardíaco, hipertensión arterial o arritmias”, explica.

Un análisis de una base de datos sobre 53 millones de decesos ocurridos entre 1973 y 2001 en EE.UU. reveló que las muertes por enfermedad cardíaca se producen más en diciembre que en cualquier otro mes del año. Aunque en nuestra provincia no está discriminado por mes, son los males cardiovasculares la principal causa de muerte de los tucumanos, de acuerdo con los informes de Epidemiología.

El cardiólogo Luis Aguinaga no tiene dudas de que la última etapa del año es la que más afecta la salud cardíaca. Las comidas y bebidas en exceso, sumado al estrés y a las emociones de todo tipo que nos invaden especialmente en las fiestas pueden poner en jaque un corazón que ya tenía alguna patología previa pero que se encontraba estable o que era desconocida. Por eso, la mejor recomendación que da es: tener los controles al día y no descuidar el cuerpo, controlarse con las ingestas. No hay por qué pensar que se acaba el mundo.

Mucho menos hay que creer eso cuando nos ponemos frente al volante. Este es, según las estadísticas, el mes más riesgoso en las calles y rutas. Así lo confirma el Registro Único de Accidentes de Tránsito en Salud (Ruats). Mientras que en Tucumán hay un promedio de 1.500 siniestros por mes, en diciembre la cifra se eleva a 1.600.

El estrés y el apuro de fin de año parecen multiplicar los riesgos. Además, por los festejos, se consumen más bebidas y en las calles bajan los niveles de atención. Es muy común que en esta época estemos pensando en muchas cosas al mismo tiempo y tengamos que cumplir con todas las reuniones, las compras de Navidad, los actos de fin de ciclo, etcétera.

Un buen consejo es evitar las horas pico, programar las compras con anticipación y si salimos a festejar y tomamos alcohol, mejor volver a casa en taxi o con un conductor que no haya bebido, remarca Palavecino.

Estados de ánimo

La psicóloga Isabel Romano, que trabaja en la Dirección de Salud Mental del Siprosa, admite que es diciembre un mes muy difícil para algunas personas. De hecho, en esta época es cuando más consultas reciben por depresión, autolesiones o violencia. “En general, estos últimos días del año son para balances y cierres, replanteos y sentimientos encontrados: agradables y desagradables. Es una etapa que nos produce mayor sensibilidad. Analizamos cuánto logré, qué no hice, qué me faltó. Y en épocas de crisis, probablemente para muchos la balanza se incline más hacia lo negativo. Todo esto nos puede afectar a tal punto de que nos gane la frustración”, evalúa.

¿Cuál es el consejo para sobrellevar con buen estado de ánimo este período? “Es importante interpretar cada fin de año como un pasaje y no como el cierre definitivo de un ciclo. Hay que vivirlo simplemente como un tiempo transcurrido. Y no dejarnos llevar por la ansiedad de que es necesario terminar todo antes de que finalice el año”, señala.

Aprender a separar es otra de las claves: “tendemos naturalmente a mezclar todo. Lo ideal es separar lo laboral y profesional de lo afectivo. Tal vez no me fue bien en un negocio, pero conocí gente importante o pude restablecer el vínculo con un amigo, por ejemplo”.

Fechas como la Navidad nos impregnan sentimientos nostálgicos. Añoramos el pasado que no fue y deseamos el futuro. “La recomendación es conectarnos con el presente: ver cómo estamos, qué podemos hacer para potenciar nuestra salud, nuestras relaciones… tomar verdadera conciencia de lo que actualmente tenemos. El presente es la mejor herramienta para mejorar el hoy”, concluye.

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