Más de 400 kilómetros a pie para honrar a la Virgen - LA GACETA Tucumán

Más de 400 kilómetros a pie para honrar a la Virgen

Los peregrinos que marchan a Catamarca llevan sus promesas particulares, pero los une un pedido en común: que mejore la situación socioeconómica del país. A lo largo del camino reciben asistencia.

06 Dic 2019 Por Rodolfo Casen
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DESDE ARCADIA. Los peregrinos marchan por la estrecha banquina de la ruta 38. La fatiga del camino es la ofrenda que hacen a la Virgen. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL

El peregrino caminante siempre está dispuesto a pagar un duro tributo por su devoción religiosa. Los de la Virgen del Valle o Virgen Morena revelan ser los más aguerridos e inquebrantables. Al menos es lo que se advierte en estos días en que miles de estos van camino al encuentro de la imagen sagrada de San Fernando del Valle de Catamarca. Lo hacen a veces bajo una intensa lluvia o en tramos de calores agobiantes. “Uno sólo carga el deseo de ver a la Morenita para agradecer sus bendiciones y decirle que hemos cumplido con ella. Los padecimientos son parte de nuestra ofrenda”, dice Sandra Barrionuevo, de Arcadia (Chicligasta). Este domingo se conmemora el Día de la Inmaculada Concepción de María. Por eso desde el fin de semana pasado promesantes de distintos puntos de Tucumán y de provincias vecinas caminan a paso firme por orillas de la ruta 38 para llegar a su fiesta. Es la forma de demostrarle la fe que los embarga. Hay quienes también enfilan en bicicletas o en sulkys, como el caso de los peregrinos del barrio La Ciudadela, de la capital. Los peregrinos se muestran entusiasmados, pese a que la inclemencia del tiempo los castiga sin piedad. La lluvia o el calor afectan la salud, pero no el ánimo de los fieles.

Pedido en común

Este año hay un pedido en común a la Virgen Morena entre los promesantes consultados: que el país salga de la crisis socioeconómica que castiga a millones de personas. “Cada uno va con promesas particulares, pero nos une el clamor de que las cosas cambien en el país. Que mejore la situación de las familias que la están pasando mal”, dijo Damián Guerra, uno de los 60 peregrinos que provienen de Santa María (Catamarca). “En todo el cerro nos acompañó el agua. Fue muy dura la travesía. A algunos les decía que si no se sentían bien que suban al camión que va de apoyo, pero ninguno daba el brazo a torcer. Ahí se les vio la fe y el aguante de quebracho que tienen”, describió Guerra.

La legión de santamarianos partió desde su ciudad el jueves pasado y prevén llegar a la capital catamarqueña el sábado. Hasta ahí van a recorrer más de 400 kilómetros. De los más de 10.000 peregrinos que hasta ayer ya habían pasado el puesto de Huacra, estos son los que marchan desde más lejos. A lo largo de la traza vieja de la 38 se instalaron, como todos los años, puestos de asistencia a los peregrinos. Allí quienes van marchando reciben bebidas, alimentos y hasta asistencia médica. “Creo que lo que más nos da ánimo a seguir adelante es la generosidad, el cariño que nos demuestra la gente en los distintos pueblos y ciudades por los que pasamos”, confesó la santamariana Fátima Villafañe. La joven marcha a la festividad de la Virgen del Valle por segunda vez.

En sulkys

Los que más llamaron la atención en la marcha hacia Catamarca fueron los promesantes de la Agrupación de Sulkys Virgen del Valle de Ciudadela. Avanzan en ocho sulkys tirados a caballos. Otros los siguen en bicicletas. Están cumpliendo 20 años de peregrinación a la Virgen, de los cuales en ocho oportunidades fueron a pie. “Vamos a dar gracias a la Virgen. Hemos recibido de ella muchas cosas lindas. La salud es lo más valioso que tenemos. Y el trabajo”, apunta Juan Carlos Ortiz. “La gente nos critica mucho porque les parece malo que utilicemos caballos en esta travesía. Pero nosotros cuidamos bastante nuestros animales. Todos nos hemos criado con ellos y los conocemos. A todos los que hablan mal de nosotros les repito que la patria se hizo a caballo”, observó. En los lugares donde pararon a descansar, la gente fue a su encuentro para saludarlos y tomarse fotos en los sulkys. También para rezarle a la virgen que cargan en uno de estos tradicionales carros.

Paola Macías se acercó con su hijo Jesús Graneros, de ocho años, en una de las paradas que hizo la agrupación en Villa Belgrano. El menor exhibía una traqueotomía. “Vive de milagro y eso le vengo a agradecer a la Virgen. Es prematuro. Nació a los siete meses. Fue entubado y eso le provocó una lesión en la tráquea que le impedía respirar. Ahora ya le van a cerrar esa abertura”, comentó Paola.

El clima de entusiasmo que se observa en los peregrinos anticipa el que se vivirá el próximo año cuando se celebren, además, los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen del Valle.

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