Otras tres muertes en penales en menos de dos años - LA GACETA Tucumán

Otras tres muertes en penales en menos de dos años

15 Nov 2019
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1. El caso medina encendió la alarma

Sebastián Medina fue ultimado de una puñalada por otro reo el 19 de noviembre de 2017. Se descubrió que había sido trasladado ilegalmente al penal, ya que estaba encerrado en la seccional 7ª por cuestiones de seguridad. Fue el primer reo en denunciar que había sido castigado por negarse a vender drogas que le entregaban en el establecimiento penitenciario. La víctima y sus familiares denunciaron durante tres días ante el juez de Ejecución Roberto Guyot que su vida corría peligro, pero nadie actuó y terminó siendo asesinado. La fiscala Adriana Giannoni consideró que el acusado del homicidio fue contratado por personal de la Dirección de Institutos Penales para que silenciaran al denunciante. Varios funcionarios fueron imputados por el homicidio.

2. Una muerte que dejó varias preguntas

Sebastián “Jazo” Acevedo fue encontrado sin vida el 5 de noviembre de 2018 en un calabozo la unidad de Máxima Seguridad. Su muerte fue un misterio, ya que según el informe oficial, se ahorcó con un cinto, elemento que no pueden tener los presos que están alojados en ese sector de la cárcel. Manuel Pedernera, defensor del fallecido, desmintió que el integrante de “La Inimitable”, la barra brava de Atlético, haya sufrido de cuadro de depresión. Agregó que no le consta que su muerte haya tenido que ver con una cuestión de drogas. “Tengo entendido que sí tenía problemas de adicción, pero nunca me dijo cómo le llegaban las sustancias ni menos aún en Máxima Seguridad. Lamentablemente, con la familia tenemos muchas dudas”, agregó el letrado.

3. Otro preso ahorcado en Concepción

Jesús Farías fue encontrado el 7 de junio ahorcado en su celda del penal de Concepción. Estaba haciendo tratamiento para acabar con su adicción a la droga, ya que pretendía rehacer su vida con su mujer, según dicen sus familiares. El informe oficial señaló que se habría ahorcado y que sufría de un cuadro de profunda depresión.  “Un día antes estuve con él. Estaba bien, contento. Mientras tomábamos mates, insistía que quería salir para formar familia. Al otro día, por un allegado  nos enteramos de que algo malo había pasado”, explicó Paola Natalia Romay, madre del reo. La mujer dijo que sabía que su hijo compraba drogas en el interior del penal y que muchas veces vendía para los guardias que se las entregaban. Denunció esta situación ante las autoridades.

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