Tablero en ebullición

12 Nov 2019 Por Gabriela Baigorrí

Con las elecciones ya en el pasado, la dirigencia provincial está abocada a acomodar el tablero del poder para los próximos dos años. Porque se sabe que el calendario para los dirigentes se rige de acuerdo al tiempo entre dos procesos electorales. Sí, ya hay quienes están con la cabeza en las parlamentarias de 2021. Mientras miran de reojo esa fecha, los diferentes espacios están en pleno movimiento. Oficialismo y oposición siguen de cerca lo que sucede en el ámbito nacional y especulan sobre cómo se irán acomodando unos y otros a partir del recambio en la Casa Rosada.

El pase del oficialismo nacional a la oposición y viceversa, dejará a algunos en puestos codiciados y, como contrapartida, un tendal de heridos en todos los espacios.

Los reelectos Juan Manzur y Osvaldo Jaldo se entusiasman con las posibilidades que se abrirán cuando Alberto Fernández tiña del mismo color político que la Provincia a la Nación. Esto también les marca que aún con dificultades económicas, llegó la época de cumplir con los compromisos asumidos en la campaña. El argumento de las diferencias políticas con la administración central quedará sepultado y se acercará la hora de traer más recursos y obras. En paralelo, la dupla también sigue con atención y un poco de preocupación cómo se dará el equilibrio de fuerzas entre el albertismo, que tiene entre sus dirigentes del interior más importantes a Manzur, y el kirchnerismo.

También miden fuerzas puertas adentro y, por ahora, en armonía el manzurismo, fortalecido y ratificado, y el jaldismo, numeroso y en crecimiento.

En movimiento

Vencedores y vencidos de los espacios mayoritarios van y vienen a Buenos Aires con pedidos o por respuestas. Lo que suceda allá en los próximos tres meses, repercutirá en la política local. El kirchnerismo tucumano es uno de los sectores que pasó de estar raleado y desconcertado tras 2015 a estar sentado como un invitado importante en las mesas de discusión. Si bien jugó atomizado en las elecciones provinciales -una parte con Manzur y otra con el senador José Alperovich- el triunfo nacional lo encuentra encolumnado tras los Fernández.

Durante los años de Alperovich en el gobierno y los primeros de Manzur, había sido un sector que incomodaba. Sobre todo, por el alejamiento que el actual mandatario había marcado de la vicepresidenta electa, Cristina Fernández.

El panorama cambió lentamente, incluso antes de las elecciones nacionales. Apuntan a Jaldo como el artífice del acercamiento de parte del kirchnerismo al Gobierno local. Además del nacimiento de Unidad Ciudadana en la provincia. El concejal de Famaillá y uno de los hombres de confianza de Máximo Kirchner, Jesús Salim, tendría línea directa con el vicegobernador. Manzur inclusive mantendría charlas con él. La electa diputada Mabel Carrizo, esposa de Salim, sería la interlocutora en el Congreso. También quedaron cerca Hugo Cabral y José Vitar, entre otros.

La negociación y las propuestas de nombres para cubrir los cargos en las sedes locales de organismos nacionales dan cuenta de la buena relación. Se mezclan nombres aportados por el Ejecutivo con los impulsados por el kirchnerismo. A modo de ejemplo en relación a esta comunión se pueden mencionar dos casos: es casi un hecho que el ex intendente luleño César “Kelo” Dip arribaría al PAMI y que el ex diputado y referente de La Cámpora Tucumán, Marcelo Santillán, se haría cargo de la Gerencia de Empleo o de la oficina del Ministerio de Trabajo. Fuera de estos acuerdos, habría nombres que tienen altas chances de desembarcar en ministerios. Como se publicó esta semana, el diputado Pablo Yedlin podría ser el próximo ministro de Salud de la Nación. Otro nombre que apareció fue el de la ex ministra de Educación, Silvia Rojkés, que podría armar las valijas si el ex viceministro nacional del área, Jaime Perczyk, asume como ministro.

Otro sector peronista que está reubicándose tras la derrota local es el alperovichismo. En el mapa político, quedó con cuatro cargos institucionales: dos bancas en el Senado (las de José Alperovich y Beatriz Mirkin) y dos en la Legislatura (las de Sara Alperovich y Julio Silman). El ex gobernador Alperovich mantuvo en los últimos días reuniones con sus pares en Buenos Aires. Espera el llamado de la dirigencia electa para definir si continuará con su bloque propio o se abroquelará al de la mayoría. Confían en que podrán mantener una buena relación con la vicepresidenta, dado que la última vez que ella estuvo en Tucumán fue por iniciativa de la ex presidenta del PJ, Beatriz Rojkés, e incluso cenó en su casa. En el kichnerismo reconocen que la incondicionalidad de Rojkés aún en tiempos difíciles es muy valorada en el núcleo más cercano a Cristina Fernández. Alperovich, mientras, sigue recorriendo la provincia todas las tardes y ya tiene en carpeta comenzar la campaña para retener su banca de senador.

En Juntos por el Cambio, Germán Alfaro se perfila como el líder para ese espacio. El intendente reelecto viene tejiendo hábilmente poder desde hace años y se entusiasma con la Gobernación en 2023. La estrategia que estaría pergeñando lo llevaría a efectuar una alianza con el sector del radicalismo que integran los intendentes Mariano Campero y Roberto Sánchez, y la senadora Silvia Elías.

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