La Asamblea Legislativa de Bolivia tratará mañana la renuncia de Morales

La presidenta del cuerpo llamó a sesión extraordinaria para encauzar el conflicto y el vacío de poder.

11 Nov 2019
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REPRESIÓN. Las calles de las principales ciudades bolivianas se poblaron de manifestantes y de policías. REUTERS

La presidenta en ejercicio de la Asamblea Legislativa de Bolivia, Jeanine Añez, llamó a una sesión extraordinaria el martes 12 de noviembre para tratar la renuncia de Evo Morales a la presidencia, en un intento por encauzar el vacío institucional y calmar la convulsión social que vive el país andino.

"Tratamiento de renuncia a la Presidencia y Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, por parte de los ciudadanos Juan Evo Morales Ayma y Álvaro Marcelo García Linera", dijo la declaración.

Más temprano, Añez, segunda vicepresidenta del Senado, había dicho que estaba dispuesta a asumir temporalmente el Gobierno luego de que Morales abandonara el poder el domingo presionado por la oposición y las Fuerzas Armadas, aunque no dio más detalles de cuándo o cómo lo haría.

En ausencia del presidente y del vice -quien renunció junto con Morales-, el jefe del Senado se tendría que hacer cargo provisionalmente de conducir el país. De no poder, debería hacerlo el titular de la Cámara de Diputados. Sin embargo, ambos dimitieron, al igual que el vicepresidente de la Cámara alta.

La renuncia de Morales debe ser aprobada por la Asamblea Legislativa, que a su vez tiene que decidir los pasos a seguir para organizar la caótica situación institucional.

Pero la posibilidad de que la asamblea pudiera concretarse era poco clara, en medio de una ola de enfrentamientos entre partidarios y opositores a Morales en La Paz.

Manifestaciones

Miles de manifestantes a favor de Morales marcharon hoy hacia el edificio del poder legislativo en La Paz, elevando los temores a un posible choque con la oposición y la policía.

Fuentes policiales y legislativas dijeron que la multitud provenía de la cercana ciudad de El Alto, a pesar de que los manifestantes en contra de Morales montaban barricadas con escombros en toda la ciudad para detener su avance.

En una carta de dimisión que envió a la asamblea, Morales denunció persecuciones de "los golpistas" a sus aliados y familiares, aunque más tarde pareció moderar su tono.

"Pido a mi pueblo con mucho cariño y respeto cuidar la paz y no caer en la violencia de grupos que buscan destruir el Estado de Derecho. No podemos enfrentarnos entre hermanos bolivianos", dijo Morales en su cuenta de Twitter.

La situación en Bolivia generó preocupación y críticas en todo el continente. México, que se sumó a las denuncias de Morales de un "golpe" en su contra, anunció que le concederá asilo político por considerar que su vida e integridad estaban en riesgo.

La crisis se aceleró en la mañana del domingo con un informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) que señaló que las elecciones del 20 de octubre deberían ser anuladas para dar paso a nuevos comicios, luego de haber encontrado "irregularidades" que cuestionaron la victoria de Morales.

El organismo se reunirá el martes de forma especial para analizar la situación de Bolivia.

Trump: "Señal para Venezuela"

El lunes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que la renuncia de Morales preserva la democracia en la nación sudamericana y envía una fuerte señal a los "regímenes ilegítimos" de Venezuela y Nicaragua.

La tensión en Bolivia aumentó con el correr de las horas. En la capital y en la ciudad oriental de Santa Cruz, multitudes celebraron la renuncia de Morales, quien intentaba buscar un cuarto período al mando del país en una elección que estuvo plagada de acusaciones de fraude.

Al caer la noche hubo saqueos de negocios e incendios de propiedades. Waldo Albarracín, un académico y prominente figura de oposición, publicó en Twitter que su casa había sido incendiada por seguidores de Morales.

Por su parte, otro video ampliamente compartido parecía mostrar a personas dentro de una propiedad de Morales escribiendo graffitis en las paredes de su vivienda.

"Obviamente tengo miedo de lo que pasará, todo es un desorden en la ciudad, hay peleas entre vecinos", dijo a Reuters Patricia Paredes, una secretaria de 35 años que trabaja en un organismo público.

En medio de la conmoción, las Fuerzas Armadas lanzaron un plan para proteger los servicios públicos "esenciales" de eventuales sabotajes.

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