Cartas de lectores

10 Nov 2019 Por LA GACETA
1

Pecado Ecológico

- Papa Francisco

Nadie es profeta en su propia tierra. El Papa Francisco, uno de los  líderes espirituales más importantes en el mundo, es criticado duramente por los argentinos. Ha modificado estructuras ancestrales de una iglesia conservadora, ostentosa y elitista que lo quiere declarar “hereje”, preanunciando  un “cisma” dentro de la misma Iglesia. Ha optado por la pobreza dentro de una curia llena de lujos vergonzosos. Todos los días almuerza con los pobres y excluidos; vive en Santa Marta con sencillez y austeridad. Ha removido, con dolor y vergüenza, a personas de su confianza por escándalos sexuales contra niños, expulsándolos de la Iglesia; se ha conectado con las víctimas para pedir “algún” perdón por pecados ajenos. Se ha pronunciado contra la discriminación a la condición homosexual, ha exhortado  a los sacerdotes en la Carta Apostólica “Misericordia y Miseria” que perdonen el pecado del aborto. Propicia la inclusión de las mujeres en una iglesia patriarcal. Su Carta Apostólica “Laudato Si”, es  el tratado  más importante del siglo sobre el cuidado del medio ambiente; inauguró un Sínodo sobre la Amazonia, condenando la explotación de las comunidades aborígenes y pidiendo que se restituyan sus derechos; en este ámbito, ha recriminado a obispos que se burlaron de la vestimenta de los nativos, respondiéndoles: “¿No podrían también ellos reírse de la vestimenta de los obispos? Respeto hacia la cultura de los otros!” La derecha argentina  lo cataloga de peronista; los peronistas lo usan de “chapa” traidoramente; los de izquierda le dicen conservador. La condición humana, la que ha dado muerte a Cristo, a Gandhi, quemado en la hoguera a Juana de Arco, sigue escribiendo páginas difíciles de comprender.

Graciela Jatib
[email protected]


- Biblioteca Alberdi

Podrá resultar extraño a los lectores de LA GACETA, pero hubo un momento en la historia tucumana en que la sociedad civil disputaba espacios de poder dentro de las bibliotecas populares, se peleaba por crearlas y dirigirlas y lo que es más asombroso, los políticos también se interesaban por formar parte de estos espacios. Eso fue lo que ocurrió en los orígenes de la Biblioteca Alberdi en 1903. En junio de ese año, el resultado de las elecciones de la Sociedad Sarmiento no satisfizo a un importante grupo de socios de la Sarmiento liderados por el español Paulino Rodríguez Marquina, quienes decidieron escindirse y crear otra biblioteca, la que contó con el entusiasta apoyo del gobernador Lucas A. Córdoba, quien desde la década anterior venía apuntalando una serie de manifestaciones culturales en la provincia. Los propósitos de la Biblioteca Alberdi quedaron asentados en el reglamento: no habría privilegios de sexo, de nacionalidad ni de credo, lo que incentivó la asociación de inmigrantes. En 1905 la biblioteca contaba con 113 socios argentinos, 53 españoles, 17 italianos y 8 franceses y una treintena de otras nacionalidades. El reglamento establecía, además, que los presidentes de las tres sociedades extranjeras más numerosas de la provincia formarían parte de la Comisión Directiva. Ese año 1905, 31.200 personas visitaron el salón de lectura; aproximadamente el doble retiró libros para leerlos en sus domicilios; de los 6.000 títulos de su acervo, 2.800 eran de literatura, 500 de historia y 1.140 volúmenes componían un variado espectro de enciclopedias. Al año siguiente la directiva adquirió más de mil nuevas obras. Pudo hacerlo porque formaba parte del presupuesto provincial destinado a estas instituciones. Personalmente pienso que los orígenes de la Biblioteca Alberdi constituyen un testimonio del ocaso de una época en que la lectura y escritura eran sólo para una minoría privilegiada. El Estado se preocupaba seriamente por integrar a estos actores “nuevos” (inmigrantes, trabajadores, mujeres) que circulaban en el espacio público considerando que las herramientas que otorgaban la educación y la cultura eran claves en un proceso de movilidad social ascendente. Actualmente las tres bibliotecas centenarias localizadas a unas pocas cuadras de la plaza Independencia -la Sarmiento (1882), la Alberdi (1903) y el Círculo (1908)- están libradas a los malabares de sus respectivas comisiones directivas, incluso algunas han tenido que reinventarse para sobrevivir con el dictado de clases de salsa, danzas árabes y un sinfín de actividades que lógicamente conviven mal con el silencio que necesita el lector que circula por sus salones. Los hábitos de lectura han sufrido muchos cambios en las últimas décadas con el impacto de las nuevas tecnologías. Pero ello no implicó la muerte de las bibliotecas en sociedades mucho más avanzadas en lo tecnológico que la nuestra. En las grandes universidades del llamado “primer mundo” sus bibliotecas son el tesoro más preciado y se destinan a ellas presupuestos millonarios en monedas duras para mantenerlas actualizadas y dotarlas de los últimos avances informáticos. El colapso de la biblioteca Alberdi sirve como estridente metáfora de una gestión provincial y municipal que en un aspecto sensible y clave del terreno de la cultura (como son las prácticas de la lectura y de la escritura) ha fracasado.

Marcela Vignoli
[email protected]


- Bibliotecas

No me produjo sorpresa leer el artículo sobre la centenaria Biblioteca Sarmiento. Como miembro de la Comisión Directiva de la Biblioteca Popular Obrera “Maria Luisa Buffo de Ferro” de la ciudad de Monteros, conozco la realidad de las bibliotecas de casi toda la provincia. También nuestra institución está luchando día a día por sobrevivir a esta dura crisis política y económica que afecta negativamente al sector cultural. Nuestras problemáticas giran en torno a la filtración de agua por el techo, peligro de caída del cielorraso y falta de espacios físicos para resguardar material y ofrecer mejor atención al público. Los problemas edilicios son los mismos en todas las bibliotecas de la provincia, además de la necesidad de captar más socios para subsistir. Agradezco a todas las personas que con sacrificio desinteresado luchan ante las adversidades y mantienen operativas a estas instituciones de bien. Insto al Ejecutivo Provincial y a las intendencias del interior a tomar cartas en el asunto para resguardar el patrimonio cultural de nuestras comunidades.

José Rafael Abdala
Manuel Vaquera 376
Monteros


- Lula Libre

“A las 17,50 hs.del 8 de Noviembre cesan los más de 579 dìas de cárcel injusta contra Luis Inazio Lula da Silva”. Conmueve la fortaleza y entereza de este hombre, luego de sufrir un proceso judicial arbitrario e ilegal,después del golpe institucional comandado desde el Congreso por el entonces vicepresidente de Dilma Rousseff, Michel Temer, que terminó en la destituciòn de Dilma y la prisiòn para Lula. Nadie puede saber si Jair Bolsonaro (ultraderechista) ganaría las elecciones fraudulentas y sería presidente si Lula hubiese sido candidato. La cárcel le sirvió a Lula para fortalecerse. “No tengo odio ni rencor por nadie”, dijo al dejar la prisión. Prometiò amor, gratitud y trabajo y agradeció a quienes reclamaron por su libertad. La campaña de los grandes medios de comunicaciòn contra Lula orquestada y apoyada por los neoliberales brasileños y sectores de mando del Ejército y partidos de oposición al Partido de los Trabajadores, más sectores importantes de la Justicia, encabezados por el ex juez y actual ministro de Justicia de Bolsonaro Sergio Moro, generaron en el país enormes daños sociales, económicos, culturales; volvieròn a la pobreza más de 30 millones de ciudadanos que los Gobiernos de Lula y Dilma habian dignificado. Hoy el hambre y la miseria, la pobreza y la indigencia volvieron a ser una realidad en Brasil, algo que se habìa superado. Nunca maás a estas expresiones de neoliberalismos en nuestra América Latina y el mundo”, que la pérdida de Derechos y Libertades sólo sea un mal recuerdo.

Luis Marcaida
Raúl Colombres 102
San Miguel de Tucumán


Pecado Ecológico

-  Pecado ecológico

El Sínodo de los obispos de la Amazonia que tuvo como tema central “Nuevos caminos para la Iglesia  y para una ecología integral”, se ha celebrado en Roma del 6 al 27 de octubre. La Amazonia es un amplio territorio de 7,5 millones de kilómetros cuadrados (750 millones de hectáreas), habitados por unos 33 millones de personas, de los cuales 3 millones son indígenas y afrodescendientes que viven en la selva, a orillas del río Amazonas o en ciudades como Manaos y Leticia. En agosto de este año, la voracidad de los incendios en la Amazonia -muchos de ellos intencionales- llamó la atención de millones de personas, de la prensa mundial y de líderes políticos de las principales potencias. Sólo en Bolivia, a fines de septiembre, la superficie de bosques y pastizales afectada superaba los 4 millones de hectáreas. La crisis climática que atraviesa el planeta-y los compromisos internacionales asumidos por nuestro país- exigen de manera urgente el freno a la deforestación. Quiero discrepar con el doctor Ricardo Grau, quien en una opinión vertida  en un artículo (LA GACETA 3/11) sobre el tema, opina que los chalecos amarillos, al negarse a pagar una suba excesiva de los combustibles derivados del petróleo en Francia, no defienden la ecología. Y discrepo porque, al defender la microeconomía familiar, los miles de chalecos amarillos obligaron al presidente Macron a dar marcha atrás con el tarifazo, con lo que defendieron la ecología concreta, la ecología del ecosistema humano, que es la que hace que el papa Francisco haya convocado este sínodo. Lamento que siendo profesor no entienda y califique de manera peyorativa el accionar de la Iglesia, esa que pide que se introduzca el concepto de pecado ecológico, al considerar como un pecado la destrucción del medio ambiente.

René Carlos Roncedo
[email protected]

Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: [email protected],  consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.

Comentarios