El pacto de impunidad

09 Nov 2019 Por Federico Türpe
1

Ni siquiera había asumido como intendente y ya ofrecía 2,4 millones de pesos por año, obras públicas y empleos para familiares, a un concejal para que se pase a las filas del oficialismo.

Intendente de uno de los municipios más despoblados de la provincia, Tafí del Valle, con 3.300 habitantes.

Vamos de nuevo. Un ignoto concejal de uno de los municipios menos gravitantes del territorio provincial vale 2,4 millones por izquierda, como mínimo, ya que a juzgar por el audio que se filtró la cifra podría elevarse aún más, además de lo que percibe el edil en forma legal, en concepto de sueldo, gastos de funcionamiento y empleados a su cargo.

Millones para uso discrecional. Para que lo guardes, le dicen, para que lo gastes en política o para que lo “salgas a timbear”.

Plata que se iba a repartir -o se repartirá igualmente- entre cargos legislativos y dinero en negro, más la posibilidad de “colocar” a varios familiares en la administración pública.

El intendente Francisco Caliva, que asumió el miércoles pasado, no pudo negarle a LA GACETA que él es uno de los protagonistas del audio, aunque prefirió no hacer declaraciones. Y se entiende, ya que de aceptar declarar sólo le cabe una sola posibilidad: pedir disculpas y renunciar para siempre de la política.

Al concejal Juan Carlos Rivadeneira, el otro actor de la grabación, también le ofrecen obras y se menciona a una empresa constructora (Daniel Wainer) que trabaja, siempre según la escucha, en varias construcciones con el municipio.

La obra le permite, se explica en el audio, repartir empleos, mostrar “que hace cosas” y quedarse con una diferencia.

Si, por ejemplo, cada metro cuadrado de obra se cotiza en 8.000 pesos, el concejal puede pagar 5.000 -con eso alcanza, le dicen- y guardarse el resto en el bolsillo. “Yo tengo varias obras”, admite Caliva y suelta una carcajada. “Yo con los changos míos hemos hecho una sociedad y vamos por porcentaje. Si sale 8.000 pesos el metro le doy 5.000 a los changos y así ganan igual y también gano yo”.

“Yo te voy a dar una obra a vos para que vos la laburés bajo poncho, sin que sepa nadie, y ahí pasás al frente como un avión. Y encima ¿qué van a ver? Que  estás laburando a la mañana, vos y yo, que venís al Concejo, mirás, y después a la tarde vas a ver la obra en construcción y chau”.

Es un combo perfecto el que le ofrecen a Rivadeneira, hacerse millonario sin siquiera tener que trabajar. Darse una vuelta, mirar y adiós, a disfrutar la vida con el dinero del pueblo. Es decir, ya estamos hablando de mucho más de 2,4 millones que salen de las arcas del Estado, de los impuestos que exprimen a la gente, del dinero que deja de ir a los hospitales, a las escuelas, a las rutas, a las obras de agua y cloacas y a tantas emergencias que tiene la provincia más deficitaria de la Argentina en materia de infraestructura. ¿Se entiende por qué?

Rivadeneira, a la enésima potencia

Y otra vez: millones en un solo concejal. En Tucumán hay 182 ediles, 19 intendentes, 93 delegados comunales, 49 legisladores y cientos de ministros, secretarios y directores provinciales, municipales y comunales con una lapicera mucho más gorda que la de Rivadeneira.

En cada ofrecimiento se menciona al vicegobernador Osvaldo Jaldo, quien según Caliva no solamente está al tanto de toda la operación, sino que es el garante de que las promesas vayan a cumplirse a rajatabla.

“Cuando quieras nos juntamos y charlamos. Porque no te estoy hablando yo, te está hablando el vicegobernador...”. “Así hemos hecho con (Omar) Monasterio. Y esto lo dice el vicegobernador, no te va a traicionar. Y encima, después será nuestro gobernador, imaginate, vamos a estar de diez”. Tanto Jaldo como el gobernador Juan Manzur le soltaron la mano a Caliva, pero se la soltaron sólo para la foto.

A la única asunción que no fueron, tras conocerse el escándalo, fue a la de Caliva, que se concretó en medio de un fuerte operativo policial, por temor a que se produjeran incidentes, como ya ocurrió otras veces en Tafí del Valle. Sin querer, Manzur y Jaldo confirmaron con su ausencia la veracidad de la escucha.

En su lugar, enviaron al  presidente subrogante de la Legislatura, Regino Amado, y al ministro del Interior, Miguel Acevedo. Ambos funcionarios también están mencionados en varios pasajes del escandaloso audio, al igual que el vicegobernador, como garantes de que la propuesta de soborno no será un engaño.

Bailar pegados, bien pegados

“¿Y sabés qué es lo mejor? Que vos y yo vamos a quedar pegados al vicegobernador, ¿quién es? Jaldo, y ¿qué va a ser después? el gobernador. Quiere decir que en la próxima vamos a ser riñón de él”, promete.

“Todo lo que te estoy diciendo está hablado bien arriba, a nivel pesado, a nivel del intendente con el ministro del Interior”.

Más adelante dice que “a veces las cosas en política tardan en llegar, pero cuando llegan la recompensa es grande”, y pone como ejemplo a Regino Amado, quien luego de una larga espera “metió a un montón de gente”.

“Yo estoy cuatro años y después quién sabe, hay que aprovechar la volada. ¿Vos has visto qué concejales salen? Los que tienen plata… así es, es como dice el dicho, hay que sembrar para cosechar”.

La conversación dura 38 minutos, pero es más que nada un monólogo de Caliva. Rivadeneira se limita a asentir y a completar algunas ideas.

El tema del dinero y de la posibilidad de acomodar al parentesco es casi excluyente. “Mi hija se está por recibir de contadora, en unos tres años se recibe, y yo necesito hacerla trabajar. Y si yo estoy en el municipio ella ya está adentro. Lo mismo que la Jéssica (Yapura Astorga). La Jéssica ya está colocada en el Ministerio de Educación”.

A cuatro manos

La Legislatura, que se menciona más de 20 veces en la conversación, dentro de un mes pasará a costarnos a los tucumanos más de 6.300 millones de pesos por año, con lo que seguirá siendo la segunda más costosa del país, después de la Cámara de la provincia de Buenos Aires, que es bicameral y tiene un gasto de funcionamiento sensiblemente mayor, sobre todo por las distancias bonaerenses. Tucumán es, además, el Estado con mayor cantidad de empleo público per cápita de la Argentina.

“Yo te pido Juan Carlos que reflexionés, porque acá en la vida todo es número”. “Es así Pancho”, le responde Rivadeneira.

Y panchamente anticipa algo que luego de esta charla ocurriría: “Porque ¿qué está haciendo Jaldo? Él está haciendo desaparecer al Gallego (Juan Antonio Ruiz Olivares). Ya lo ha dormido. Y mirá que el Gallego ha metido votos, pero ya lo ha dormido. ¿Y sabés quién es la segunda subrogante? Ya han arreglado con el bussismo, igual que en la capital. Allá en la capital hemos arreglado con Bussi para acostarlo a Alfaro”.

Hay al menos más de una decena de delitos penales titpificados en este audio. Es complejo precisarlos a todos. Para ello habría que revisar frase por frase junto con especialistas en Derecho Penal.

Algunos de ellos son: uso ilegítimo de información privilegiada, malversación, prevaricato, evasión fiscal, soborno, tráfico de influencias, extorsión, fraude, impunidad, caciquismo, compadrazgo, cooptación, despotismo y nepotismo.

La Justicia ya debería estar investigando a todos los nombres que se mencionan en esta columna y a un par de decenas más. Pero no lo hará, porque la Justicia es parte del pacto de impunidad que tomó por asalto al Estado tucumano. Si no fuera así, ya habría actuado de oficio en este y en tantos otros escándalos de corrupción en los que los Tribunales guardaron un vergonzoso silencio.

Esta nota fue anteriormente contenido exclusivo, sólo accesible para suscriptores.

 

Comentarios