Con la propuesta de Berarducci, las clases deberían empezar el 20 de febrero

En 2022, con 210 días de clases, el ciclo lectivo podría finalizar después de Navidad.

09 Nov 2019 Por Juan Manuel Asis
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De prosperar la iniciativa del legislador Walter Berarducci (PJS-Vamos Tucumán) de que el ciclo lectivo de 2020 alcance las 190 jornadas educativas, las escuelas públicas deberían abrir sus puertas a los alumnos el viernes 20 de febrero, aproximadamente. Este año, las clases comenzaron el 6 de marzo y está previsto que culminen el 13 de diciembre; serían casi 184 jornadas educativas, restándoles sólo los feriados nacionales y las vacaciones de invierno, sin contemplar otros hechos coyunturales como los paros que se llevaron a cabo. El parlamentario presentó un proyecto para que el ciclo lectivo, de forma paulatina, llegue a los 210 días de clases en 2022. En este último caso, si se observa el calendario de ese año, los estudiantes deberían ingresar a las aulas el viernes 4 de febrero, considerando que el fin del tiempo educativo ocurra el 12 de diciembre.

La propuesta de Berarducci se asemeja a la que hizo el frente alperovichista “Hacemos Tucumán”. Es que la alianza que encabezó José Alperovich sugería “un compromiso educativo con un mínimo de 220 días de clases efectivos para los alumnos de la provincia”. Puede leerse en el Boletín Oficial publicado el 21 de marzo de este año, donde se expuso la declaración de principios y la plataforma electoral de la coalición integrada por Podemos y el Partido Popular. Con el planteo del alperovichismo, el ciclo lectivo del año próximo debería empezar el 31 de enero, siempre y cuando las clases finalizasen el 10 de diciembre. Vaya un dato de color: con este criterio, si el ciclo lectivo se iniciase el 14 de febrero, el último día de los alumnos en los claustros sería el 24 de diciembre.

Haciendo números

Si las clases en 2020 comenzasen el 2 de marzo y concluyesen,  por ejemplo el 7 de diciembre -restando 11 feriados nacionales y las tradicionales vacaciones de julio (10 días hábiles, generalmente)- habría 180 días de jornadas educativas en los establecimientos escolares públicos. En cambio, si se iniciaran el 9 y concluyeran el 14 de diciembre del próximo año, serían 179. Los cálculos llevan a concluir que para que, en caso de que la iniciativa de Berarducci tuviera éxito, el año escolar de 2020, de 190 días, debería comenzar  el 20 de febrero, aproximadamente.

En 2021, para que hubiese 200 días de aulas abiertas, considerando que cierren el viernes 10 de diciembre, el ciclo lectivo -sacando los10 feriados nacionales y las vacaciones de julio- debería empezar  el 8 de febrero. Si concluyesen el 12 de diciembre en 2022, para completar los 210 días, las clases deberían comenzar -con los 11 feriados nacionales y el cese de julio- el 4 de febrero. Otro dato de color: si ese año se abren los establecimientos escolares el 18 de febrero -por ejemplo-, los alumnos -para completar los 210 días de estudio- estarían en las aulas hasta después de Navidad: hasta el 26 de diciembre.

El proyecto  

Un incremento gradual de los días de clases para las escuelas tucumanas

El legislador por el Partido de la Justicia Social, Walter Berarducci, había promovido un proyecto de ley que propone la suba gradual de jornadas anuales de clases en Tucumán. Según su iniciativa, la reestructuración de las clases debería arrancar en 2020 con 190 días efectivos de asistencia a las escuelas; en 2021 con 200; para llegar a 2022 con un objetivo de 210. “Los paros docentes suelen ser vistos como la causa más importante (de pérdida de jornadas), tal vez porque son la más visible; pero hay otros factores que silenciosamente socavan el derecho de los alumnos, como los asuetos provinciales o municipales; asuetos por actos eleccionarios; y los paros de transporte público”, expuso el ex secretario de Gobierno del intendente capitalino Germán Alfaro.

“Mediante ley 7.373, nuestra provincia adhirió (a la norma nacional que establece el) objetivo mínimo de 180 días efectivos de clases, cosa que hoy no estamos garantizando”, indicó al presentar su idea en la Legislatura. “Acceder a una educación de calidad es un derecho de los niños y los jóvenes al que debemos abocarnos y legislar”, argumentó.

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