Guía para entender a los centennials en sus nuevas causas

Veganismo, defensa del ambiente, la diversidad de género y acciones sociales para asistir a los más vulnerables.

09 Nov 2019 Por Lucía Lozano
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ACTIVISTA. Greta Thunberg se hizo conocida por su discurso en la Cumbre del Clima de la ONU.

Les preocupan las emisiones de carbono. Quieren hacer algo para frenar el calentamiento global. Les aflige el sufrimiento de los animales. Defienden la diversidad de género. Les indigna que haya tanta pobreza. Y no se quedan en la queja. Estas son las causas que hoy movilizan a los sub 20. ¿Hay que apoyarlos en sus lucha? Los expertos dicen que sí y que también debemos ayudarlos a analizar sus causas, no a seguir la corriente sin fundamentos. Aquí, una guía para entender el nuevo activismo centennial (nacidos después de 1997).

Con mucha frecuencia, los adolescentes son considerados como apáticos y centrados en sí mismos. Sin embargo, una nueva generación de jóvenes activistas está demostrando que sí están preocupados por los problemas sociales, políticos y ambientales, y quieren hacer algo al respecto. Una de las principales voces es la de Greta Thunberg, activista ambiental de 16 años, quien en agosto inició una protesta para exigir a los políticos acciones concretas contra el cambio climático. Su reclamo tuvo eco en el mundo entero.

Cambio de paradigmas

El psicólogo Diego Aguilar, director de la Fundación León, sostiene que los jóvenes han cambiado los paradigmas en sus luchas y que las consignas hoy tienen que ver con hacer actividades que tengan impacto a largo plazo en las comunidades donde se mueven ellos. “No buscan hacer una obra de caridad; quieren transformaciones. No son ingenuos; están súper informados y dispuestos a ponerse sobre el hombro una causa con mucho mayor compromiso que el de antes. Para quienes estamos en las Organizaciones Sociales Civiles (OSC) es un gran desafío porque debemos estar al día y responder a esta demanda”, resalta.

Según Aguilar, lo que más moviliza a los centennials tucumanos es la pobreza y la problemática del medio ambiente. Se preocupan mucho por la realidad social. ¿Son optimistas en sus luchas?, le preguntamos. “Diría más bien que son realistas, conscientes de que los cambios son procesos sociales complejos; no son acciones que se dan de un día para el otro. Posicionarse desde ese lugar es muy interesante. Lo vemos en el voluntariado: para ellos no es ir a repartir ropa sino comprometerse a una transformación verdadera”, explica.

Las acciones sociales para asistir a los más vulnerables figuran entre las prioridades de muchos jóvenes, cuenta Pablo Esteban Jiménez Brito, de la ONG “Noche de Caridad”. Es un grupo que cada viernes a la madrugada visita las guardias de los hospitales públicos. Invitan café y facturas a quienes esperan por sus familiares y a quienes no tienen techo y viven en las calles.

Para Exequiel Montenegro, de 18 años, lo mejor de estos recorridos es poder prestarle su oído a quienes lo necesitan y lograr una sonrisa en medio del dolor. “Hay mucha gente en la calle que ya nos reconoce y se alegra porque saben que esa noche estarán menos solos”, dice. La idea es ir más allá del asistencialismo. El café y la factura son solo excusas. “Lo que realmente nos llena a ambos es conocernos y entablar un vínculo”, opina Pablo, quien junto a su esposa decidió donar el dinero que le regalaron en su fiesta de casamiento para “Noche de Caridad”.

Nahimé Acevedo (19) lucha desde “Salvarnos Salvando” para que las autoridades le den prioridad a los problemas ambientales. Ella junto a los jóvenes de la agrupación, han participado de cada huelga mundial por el clima que se realizó este año. También impulsan acciones individuales para el cuidado del planeta y hay quienes han tomado la decisión de convertirse al veganismo. Dejar de comer carne y otros derivados de origen animal (huevos, lácteos) significa menos maltrato animal y menos calentamiento (la producción de estos alimentos contribuye las emisiones de gases de efecto invernadero).

El tema medioambiente atraviesa a todos los centennials. Otras causas que también avanzan entre ellos son la igualdad de género, las diversidades sexuales y los derechos de las mujeres. Muchos están a favor del aborto y otros en contra.

Diego Aguilar habla de dos particularidades: las nuevas generaciones se identifican con causas cercanas y concretas, con aquello que pueden transformar desde su cotidianidad. Y ese activismo está muy marcado por la tecnología. Como el centennial es un nativo digital y vive hiperconectado, usa estas herramientas para buscar información, para expresar lo que piensa, para sensibilizar y para sumar gente a sus causas.

“Hay que comprometerse, no queda otra”, dice Exequiel. La veta solidaria aparece como fundamental para construir un mundo mejor.

Manuel Sancho Miñano, de la Fundación Minka, nos ayuda a entenderlo un poco más. ¿Por qué un joven querría hoy ayudar a otros en un mundo cada vez más individualista, cerrado y fragmentado?

“Me parece que en algún punto, el voluntariado hoy es también un acto revolucionario. Es una búsqueda interior para salir de tanta frivolidad, superficialidad e inmediatez. Es recuperar y empoderar nuevamente la palabra. Cuando uno es voluntario, asume un Com-Promiso (una promesa con). Algo que nuestra generación se ha encargado de bastardear sistemáticamente. Los jóvenes se están rebelando. Ellos todavía sueñan y no se resignan. Buscan darle algún sentido más elevado a sus vidas. Y en algunos casos para ellos es una forma de reinsertarse en un mundo que ya los dejó afuera”, resume.

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