Se filtraron audios que comprometerían al intendente de Tafí del Valle

En la grabación se escucharía a Francisco “Pancho” Caliva ofreciendo recursos y cargos a un concejal a cambio de que vote por su sector.

05 Nov 2019 Por Julio Marengo
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CON EL DIPLOMA DE INTENDENTE DE TAFÍ. Caliva exhibe el título que lo proclama ganador de las elecciones de junio. FOTO LA GACETA / ARCHIVO

El intendente justicialista electo de Tafí del Valle, Francisco “Pancho” Caliva (Acción Regional), quedó implicado en un escándalo luego de que se filtrara una conversación telefónica en la que presuntamente pretendía sobornar con dinero y cargos políticos al concejal Juan Carlos Rivadeneira (Juntos Podemos) para que este vote a favor de una mesa de conducción oficialista en el cuerpo deliberativo tafinisto. En la grabación se escucha (aparentemente) a Caliva mientras propone a Rivadeneira un encuentro con el vicegobernador Osvaldo Jaldo y dice que este le habría pedido que organice la reunión para trabar el acuerdo. También se escucha que menciona el supuesto acuerdo entre el peronismo y Ricardo Bussi (Fuerza Republicana) para definir las autoridades de la Legislatura, del Concejo Deliberante de la Capital y, también, de Las Talitas. LA GACETA se comunicó con el intendente electo, que no admitió ni negó el contenido de esa grabación. Se limitó a decir que no haría declaraciones al respecto y que sí tenía conocimiento de la circulación del audio.

En el diálogo de 38 minutos de duración, Caliva le comunicaría a Rivadeneira la supuesta charla que habría tenido con Jaldo: “hablalo, si él quiere, que charle conmigo. Acá hemos tenido que arreglar con Bussi. Yo quiero charlar con él. Que él tenga su cargo en la Legislatura, como hicimos la otra vez con los cinco concejales”. Ese habría sido el pedido del compañero del gobernador Juan Manzur o, al menos, es el mensaje que el intendente electo dijo estar transmitiendo. Jaldo negó terminantemente la conversación ayer (se informa por separado).

En otro pasaje del audio se escucha la propuesta pasada en limpio: dos cargos en la Legislatura; los $ 55.000 oficiales para gastos de funcionamiento del Concejo de Tafí del Valle (“esos son en blanco, con papeles, todo. Pagando la luz y el teléfono te quedan unos $ 49.000 en mano”, comenta); $ 50.000 como compromiso del propio jefe comunal electo (”esto te lo doy en un sobre, en la ciudad, ya vemos eso”, propone) y dos cargos políticos en el Concejo tafinisto.

Muerte e indignación

El sucesor del legislador oficialista Jorge Yapura Astorga, el intendente que deja el cargo luego de que su hijo y homónimo perdiera las elecciones por una diferencia de 100 votos, ya había protagonizado otros episodios controvertidos en Tafí del Valle. En 2015, cuando iba a asumir su cargo de concejal y presidente del Concejo tafinisto, un grupo de vecinos se opuso a su designación y se manifestó en la puerta del recinto. Hubo escenas de violencia y en el forcejeo se rompieron las aberturas del edificio donde sesiona el cuerpo. Algunos de los pares de Caliva se retiraron de la sesión. El enojo de los vecinos obedecía a que dos meses antes de la asunción, el 15 de septiembre de 2015, el edil participó en un accidente que le costó la vida a Gustavo Álvarez, un tafinisto de 15 años.

En octubre de 2018, la Justicia penal condenó a Caliva a tres años de prisión condicional y a siete de inhabilitación para conducir. Caliva recurrió la sentencia, por lo que no quedó firme y pudo presentarse a los comicios. En mayo de este año, la Corte Suprema de Justicia de Tucumán rechazó el recurso de casación interpuesto por la defensa del jefe municipal electo, por lo que la condena quedó firme. Sin embargo, al momento de las elecciones no lo estaba. Por esta razón y por el hecho de que se trataba de un homicidio culposo (sin dolo), la Junta Electoral Provincial rechazó los cuestionamientos en contra del candidato y lo autorizó a presentarse en los comicios de junio. En la grabación que se filtró ayer, (supuestamente) Caliva le recuerda a Rivadeneira los incidentes de esa asunción, y le asegura que esta vez será el 7 de noviembre y que se hará con “normalidad”. “Vamos a comer empanadas y a sacarnos la foto, todo como tiene que ser”, se escucha.

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