Atlético se encontró con sí mismo en Santa Fe

La cuarta victoria al hilo (2-0 a Colón) confirma que el "Decano" volvió a ser el equipo de siempre. Video.

03 Nov 2019 Por Andrés Burgo

Por la mañana en las lluviosas calles de la capital provincial, y desde el mediodía en las tribunas del estadio de Colón, las camisetas de Atlético comenzaron a dejarse ver en el sábado de Santa Fe. A falta de público visitante, la vieja amistad entre las dos hinchadas sirvió para que el “Decano” comenzara a sentirse local desde bien temprano: del resto se ocuparon los muchachos de Ricardo Zielinski, un equipo cada vez más consolidado.

El 2-0 pasado por agua, el primer triunfo de la historia de Atlético en el Cementerio de los Elefantes, terminó como un viaje de placer que abre las puertas a otro tipo de aventuras, y no porque Atlético deba volver a esta ciudad el próximo viernes, contra Unión, en su segundo partido consecutivo como visitante: Atlético ya se despegó de las turbulencias del comienzo del torneo e ingresó en la zona de copas internacionales. En palabras del periodismo de espectáculos podría decirse que ya hay tratativas para que la serie de la “Generación americana” de Atlético tenga una nueva temporada en 2021.

El triunfo de ayer cayó casi por decantación, naturalmente, incluso como si hubiera sido fácil: fue tanta la tranquilidad en el tramo final que el partido pareció terminarse a los 5 minutos del segundo tiempo, cuando Javier Toledo marcó el 2-0. Aunque no debe soslayarse que enfrentó a un rival distraído en alma y cuerpo en la final de la Copa Sudamericana del próximo sábado -la hinchada local cantó todo el tiempo de su viaje a Paraguay-, Atlético ratificó contra los suplentes de Colón su nueva versión, la de un equipo que finalmente encontró el sello de Zielinski.

Podrá haber algún pequeño retoque de aquí en más pero Atlético ya tiene una formación definida con una estructura estable en las tres líneas. El cuarto triunfo consecutivo y la quinta fecha seguida sin derrotas hablan de un equipo que, si antes recibía un gol en el primer ataque rival, ahora cambió la ecuación: se aprovecha de cada uno de los resquicios que encuentra a su camino. Donde puede herir a su rival, lo hace.

De aquel Atlético dubitativo de la primera parte de la temporada no quedan registros: todos los guiños pasaron a jugar a favor. El zurdazo de Augusto Lotti, en su primer gol con la camiseta de Atlético -justo un ex Unión-, llegó cuando Colón todavía mostraba actitud. Pero además, como si el reparto de alegrías sirviera para cancelar las pequeñas deudas del presente, también Toledo rompió su sequía en el torneo en una jugada que no habría sido posible en esas rachas en las que sale todo mal, hasta las decisiones externas: el árbitro Jorge Baliño no vio la mano de voley de Leandro Díaz en el toque previo a la definición de Toledo.

La parte fácil sería quedarse con la reaparición de los delanteros -ahora el “Decano” tiene el gol fácil, a diferencia de lo que le costaba generar peligro hasta hace poco-, pero Atlético también le debe su renacer a una defensa cada vez más segura -ayer ni necesitó del mejor Cristian Lucchetti, titular después de siete partidos- y de la dupla central que Cristian Erbes y Ariel Rojas conforman en el mediocampo: el ex Boca y el ex River aportan quite, criterio y proyección en ofensiva.

Atlético terminó llegando al área local con varios jugadores y a nadie le habría extrañado una diferencia mayor. Hasta los cambios, como el habitual ingreso de Lucas Melano, sirven para potenciar el equipo cuando los rivales ya están cansados -y, como el Colón de ayer, indiferentes al partido, sólo cantando para su choque contra Independiente del Valle-. Un Atlético que volvió a sentirse local en todas las canchas, y no sólo por las decenas de camisetas celestes y blancas que en el sábado de Santa Fe, primero en las calles y después en las tribunas, terminaron cantando “Tomala vos, damela a mí, el que no salta es de Unión y San Martín”.

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